La ONU autorizó una zona de exclusión
aérea sobre Libia y "todas las medidas necesarias" para "proteger a los
civiles y las áreas pobladas".
Frente a la autorización de acciones militares contra Libia por parte del
Consejo de Seguridad de la ONU, Alemania afirmó que conlleva "peligros
y riesgos considerables", por lo que la representación germana optó por
abstenerse en la votación.
En cuanto a Rusia, su embajador ante
la ONU, Vitali Churkin, afirmó que su país se abstuvo durante la votación
de la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Libia por
temor a que la intervención militar agrave la crisis, pero precisó que
decidió no vetarla por motivos "humanitarios".
Alemania es uno de los cinco países que se abstuvo en la votación, junto a
China, Rusia, Brasil e India. De hecho, el ministro de Asuntos Exteriores
alemán, Guido Westerwelle, ha recalcado en su comunicado que "las tropas
germanas no tomarán parte en una operación militar en Libia".
El ministro de Exteriores alemán
subrayó que Berlín mantiene el llamamiento a Trípoli para que "detenga la
agresión contra su propio pueblo" (así define a los rebeldes entrenados en
Egipto por EEUU y Reino Unido).
Por su parte, y en declaraciones a la
agencia estatal de noticias RIA Novosti, el embajador ruso ante la ONU, Vitali
Churkin, expresó su temor de que la resolución conduzca a una intervención
militar a gran escala con graves consecuencias para la población.
No obstante, precisó que Rusia defiende "con firmeza" la "protección de los
civiles" y, "rigiéndose por este principio y por los valores humanitarios
universales, no obstruyó la aprobación de la resolución".
En todo caso, añadió, "el alto el
fuego inmediato es el camino más corto" para estabilizar la situación en el
país.
El representante ruso deploró que durante los debates sobre la resolución,
algunos países miembros del Consejo de Seguridad adoptaron una postura
abiertamente "militarista" que entorpeció el desarrollo de los debates.
En estas dos posturas cruciales de
Rusia y Alemania (a la que se suma la de China en el mismo sentido) parece
abrevar la decisión táctica de Kadafi de declarar un "alto el fuego" unilateral
y como "el camino más corto" para terminar con el conflicto.
Como lógica inmediata, esta decisión
del líder libio podría ser aceptada por Moscú, Berlin y Pekin, y rechazada por
Washington, Londres y París, los ejes promotores del ataque militar contra
Libia.
El ataque militar contra Libia
autorizado por la ONU se llevará a cabo "rápidamente", "dentro de unas
horas", y los militares franceses "participarán" en ellos, anunció este viernes
el portavoz del Gobierno francés, François Baroin.
Por su parte, el primer ministro
británico, David Cameron, anunció este viernes ante la Cámara de los Comunes que
hoy se lanzará un ultimátum al líder libio, Muamar Kadafi, y que su país
desplegará aviones de combate Tornado y Typhoon para las operaciones
militares en Libia que despegarán "en las próximas horas" hacia las bases aéreas
de la misión.
Los ataques contra Libia autorizados
por la ONU se llevarán a cabo "rápidamente", "dentro de unas horas", y
los militares franceses "participarán" en ellos, declaró este viernes el
portavoz del Gobierno francés, François Baroin.
"Los ataques se llevarán a cabo rápidamente", declaró el portavoz del Gobierno
francés, François Baroin., aunque se negó a precisar "cuándo, cómo, contra
qué objetivos y bajo qué formas" se desencadenarán.
La intervención "no es una ocupación del territorio libio", sino "un dispositivo
de índole militar para proteger al pueblo libio y permitirle coronar su impulso
de libertad y por lo tanto la caída del régimen de Kadafi", agregó.
El Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas aprobó este jueves, con los votos a favor de diez de sus miembros y
ninguno en contra, la resolución que abre la puerta a la aplicación de una zona
de exclusión aérea sobre Libia.
La votación sobre la resolución 1973 contó con cinco abstenciones: Brasil,
India, Rusia, China y Alemania. Estados Unidos finalmente ha votado a favor
de la medida promovida por Francia, Reino Unido y Líbano.
La resolución (impulsada por EEUU, Gran Bretaña y Francia) autoriza iniciar
"todas las medidas que sean necesarias" para "proteger a los civiles y a las
áreas pobladas bajo amenaza de ataques", lo que implica la zona de exclusión
aérea. No obstante, "excluye una fuerza de ocupación".
En concreto, el Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas veta cualquier tipo de vuelo en el espacio aéreo de Libia,
a excepción de aquellos cuyos fines sean "humanitarios".
Permite bombardeos sobre determinadas posiciones y el uso de numerosos
aviones y barcos de guerra. Aprueba bombardeos de radares y otros sistemas de
defensa.
Además, propone la congelación de los activos de la petrolera estatal y del
banco central por sus vínculos con el régimen de Muamar Kadafi.
Esta resolución, alimentó finalmente
la acción táctica de Kadafi de declarar un "alto el fuego" dentro de una
maniobra dilatoria orientada a neutralizar o retardar el ataque militar en
preparación.