"Si
Kadafi y sus fuerzas militares siguen atacando sistemáticamente a la
población, no puedo imaginar que la comunidad internacional se quede mirando",
dijo Rasmussen al referirse a una posible intervención en el país norteafricano,
donde a su juicio se pueden estar cometiendo "crímenes contra la Humanidad".
"La OTAN
no tiene intención de intervenir, pero como organización de seguridad nuestra
obligación es hacer una planificación prudente para cualquier eventualidad",
explicó Rasmussen en una conferencia de prensa.
Los responsables militares de la Alianza están elaborando planes sobre
posibles escenarios, y la pasada semana recibieron el encargo de continuar
esa preparación de manera más formal.
"Tenemos que estar listos para actuar rápidamente", pero hasta ahora "no hemos
recibido ninguna indicación de que nuestra ayuda sea necesaria", recalcó.
Dentro de esos preparativos se incluye la imposición de una zona de exclusión
aérea sobre Libia, que algunos países tratan de impulsar para impedir los
bombardeos de las fuerzas aéreas de Kadafi.
Rasmussen indicó que esa acción requiere de un "amplio abanico de recursos
militares" y recordó que la resolución sobre Libia aprobada por el momento por
el Consejo de Seguridad de la ONU no prevé el uso de la fuerza.
"No puedo
imaginarme que la comunidad internacional y Naciones Unidas permanecieran al
margen si el señor Kadafi y su régimen continúan atacando a su pueblo
sistemáticamente", ha asegurado sin embargo en rueda de prensa Rasmussen.
"Hemos pedido a nuestros militares que lleven a cabo la planificación
necesaria para que estén preparados en caso de cualquier eventualidad",
reclacó, insistiendo en que se trata de una planificación "necesaria" y
"prudente" para permitir a la OTAN actuar "rápidamente" en caso de recibir "una
petición".
La ministra de Defensa, Carme Chacón, se mostró partidaria la semana pasada de
solicitar a los aliados que los aviones de control y vigilancia AWACS de la OTAN
"acudan pronto frente al espacio aéreo libio" para así poder "conocer qué
sucede en el país" y que buques de 'Operación Active Endeavour' de la Alianza
"se trasladen al espacio central del Mediterráneo", con el objetivo de "poder
supervisar qué está sucediendo en sus costas".
Por su parte, EEUU y Reino Unido se encuentran entre los países que más
defienden decretar una zona de exclusión aérea, aunque todos los aliados son
conscientes de que la medida requeriría un mandato de la ONU, señalaron
fuentes diplomáticas citadas por Europa Press.
Sobre el decreto de una zona de exclusión aérea, Rasmussen admitió que
constituye una cuestión compleja y "una operación militar claramente, de modo
que debería basarse en un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU".
El
jefe de la OTAN aseguró que de momento la Alianza Atlántica no ha recibido
"ninguna petición" de intervención, aunque ha tomado "buena nota" de las
declaraciones del secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, a favor de
decretar una zona de exclusión aérea.
"Asumo que cualquier operación de la OTAN se llevaría a cabo en concordancia y
consonancia con un mandato de la ONU", precisó, reconociendo que el actual
mandato de la ONU para aplicar un embargo de armas a Libia "no autoriza la
fuerza militar", respondió ante la pregunta de si la OTAN lanzará un bloqueo
naval para garantizar el cumplimiento del embargo de armas.
"Es de máxima importancia garantizar una coordinación estrecha entre la OTAN,
la UE y otras organizaciones internacionales. Igualmente creo que es de
máxima importancia centrarse en la total aplicación de la resolución del Consejo
de Seguridad de la ONU, incluido el embargo de armas y el suministro de la ayuda
humanitaria", precisó. Y añadió "No tenemos ninguna indicación de que nuestra
asistencia sea necesaria por el momento".
Rasmussen, que se comunicó en los últimos días con el secretario general de la
ONU, Ban Ki Moon, así como con el secretario general de la Liga Árabe, Amer
Mussa y el secretario general de la Unión Africana, Jean Ping, reconoció que la
OTAN es consciente de la existencia de "sensibilidades" en el mundo árabe
contrarias a una intervención militar de "fuerzas extranjeras" en Libia.
En
presencia de la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de
la UE, Catherine Ashton, invitada a la sesión sobre Libia, Rasmussen adelantó
que los ministros de Defensa analizarán el próximo jueves en Bruselas la
situación en Libia y la región de Medio Oriente para analizar lo que
puede hacer la OTAN para ayudar a algunos países de la zona "en este periodo
de transición a la democracia".
Los
ministros de Defensa de la OTAN analizarán el jueves y el viernes la situación
en Libia y la actuación del régimen de Kadafi, que el secretario general
calificó de "atroz", así como los acontecimientos en otros países de la
región.
La OTAN ya realizó dos misiones de exclusión aérea en la década de los años 90,
una durante la guerra de Bosnia-Herzegovina y otra en el conflicto de Kosovo.
En el primer caso, la Alianza actuó según una resolución del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas, mientras que en el segundo la decisión de la ONU
llegó posteriormente al inicio del lanzamiento de la misión.