|
|
|
|
| |
CONTRAINFORMACION |

|
INTERNACIONAL |
|
|
|
Reporte en vivo
Seguimiento
contrainformativo de la muerte de Bin Laden
Desde el 11-S, en
el 2001, la "guerra contraterrorista" se constituyó
en una herramienta clave del Estado imperial USA para
administrar y controlar la maquinaria planetaria del
"nuevo orden" emergente tras la desaparición de
la URSS. En
ese contexto se inscribe la vida y supuesta muerte de
Bin Laden, que comenzamos a seguir desde esta sección
contrainformativa. |
|
|
|
 |
(IAR-Noticias) 10-Mayo-2011
Paradojas del Imperio yanqui
La gallina de los
huevos de oro: ¿Para qué lo mataron a Bin Laden?
Si los
halcones militares lo tenían bajo control y monitoreado desde su fuga de
Afganistán en el 2001, y si lo habían utilizado durante veinte años como la
imagen del "cuco" para imponer un "nuevo orden internacional" con la "guerra
contraterrorista" ¿Para que matar a la gallina de los huevos de oro?.
Por
Manuel Freytas
IAR Noticias, martes 10 de Mayo
2011
Que Bin Laden hubiera sido asesinado
en una cueva y en la más absoluta clandestinidad, cerraría lógicamente con la
situación y el status de mayor "terrorista buscado" de la historia.
Que
el jefe de Al Qaeda haya sido realmente asesinado viviendo tranquilamente
en una residencia acompañado de sus mujeres y un cortejo como cualquier jeque
árabe, no cierra lógicamente.
Mejor dicho, no cierra la
versión oficial de "Bin Laden encontrado" y asesinado, y cierra,
adquiere
sentido, la hipótesis "Bin Laden monitoreado y protegido" por la propia
CIA.
¿Que pasó camino del Foro? Bin
Laden fue muerto sin defensa por un comando operativo de fuerzas especiales. Le
perforaron la cabeza y ni siquiera se enteró que murió. ¿Quién dio la orden?
Este es un punto clave. La
orden, así coinciden las usinas conservadoras, la dio la Casa Blanca sin
consultar con los niveles estratégicos del Pentágono. O sea la orden, la dio Obama. El gerente
negro, despreciado y considerado un "inútil" en temas militares por los
halcones, se "cortó solo" con su entorno que diseñó en secreto la
operación militar.
Y hay algo concreto: Todas las
usinas conservadores expresaron en lenguaje cifrado su desacuerdo con la
ejecución de Bin Laden y con la desaparición de su cadáver.
El proyecto histórico de los
neocon militaristas que controlan el Comando Estratégico (USSTRATCOM),
el ámbito de decisiones de la Junta de Jefes de Estado Mayor, nunca fue matarlo
a Bin Laden, sino conservarlo como una "carta en la manga" para cualquier
eventualidad de complicación estratégica, sea en la política exterior de EEUU
como en su frente interno.
A su vez, la imagen "fabricada"
de Bin Laden centralizaba y unía en un solo mando al mosaico heterogéneo de los
grupos (con jefes y niveles de decisión propia) que conforman la Red Al Qaeda
controlada por la CIA desde la década de los ochenta.
Muerto Bin Laden, hay muchas dudas
respecto del futuro de la "red terrorista", y lo peor es que se produzca una
diáspora atomizante, que se exprese como un debilitamiento del control de la
CIA sobre los sectores radicalizados islámicos.
¿Para que matarlo a Bin Laden? Bush
hijo y los neocon, con Cheney y Rumsfeld a la cabeza, siempre jugaron a Bin
Laden como un "comodín" y su objetivo de máxima no pasaba por matarlo sino por
encarcelarlo en una prisión de máxima seguridad, y seguir jugando "amenazas
terroristas y conspiraciones con el jefe de Al Qaeda vivo.
¿Es posible que los ultra
halcones que controlan históricamente el Pentágono y el Complejo Militar
Industrial, es decir, la industria de la guerra, la que, si se desplomara derrumbaría
al Imperio estadounidense, hayan cambiado su estrategia sin ninguna razón de
fondo?.
Si los halcones militares lo
tenían bajo control y monitoreado desde su fuga de Afganistán en el 2001, y si
lo habían utilizado como la imagen del "cuco" para imponer un "nuevo orden
internacional" con la "guerra contraterrorista" ¿Para qué matar a las
gallina de los huevo de oro?.
Y hay que aclaran un punto
clave. La Red Al Qaeda es irrelevante y casi no existe como fuerza
combatiente
en los teatros de conflicto o de ocupación militar. En Afganistán y Pakistán
los que combaten contra EEUU y la OTAN son los talibanes.
Al Qaeda (como buen invento de
la CIA) sólo opera en el terreno de los atentados y las "amenazas
terroristas", donde la acción psicológica supera claramente a las acciones
operativas (solo veinte atentados contra centenares de "amenazas" en 20 años).
Esos atentados y esas
"amenazas" (con Bin Laden como la figura "terrorista" centralizadora) sirvieron
al Estado imperial para imponer un "nuevo orden" controlado
unilateralmente por EEUU a escala global.
Como ya lo dijimos y repetimos
como método de comprensión estratégica,
EEUU, con la administración Bush tras el 11-S, no solamente instaló un nuevo
sistema de control político y social por medio de la manipulación mediática con
el "terrorismo", sino que además inauguró un "nuevo orden internacional"
(sustitutivo de la "guerra fría" con la ex URSS) basado en la "guerra
contraterrorista" que sirvió de justificación a las nuevas estrategias
expansionistas del Imperio norteamericano y de las trasnacionales capitalistas.
Como se sabe,
los "planes contraterroristas" son el principal rubro de facturación de los
presupuestos armamentistas a escala global y conforman la mayor tasa de
rentabilidad de las corporaciones de la guerra que giran alrededor de los
complejos militares industriales de EEUU, Europa y Asia.
En
el 2004, la Unión Europea (amparada en la figura "amenazante" de Bin Laden y Al
Qaeda) se sumó a la estrategia norteamericana diseñando y
poniendo en práctica un plan "contraterrorista" que trasladaba a
territorio europeo la cruzada militar y de seguridad contra el "eje del mal",
que iniciara la administración Bush tras los atentados del 11-S.
Tanto Washington como las potencias de la Unión Europea han
mantenido históricamente denuncias constantes de "ataques terroristas
islámicos" en planes de ejecución, pero que efectivamente no han sucedido
en Europa o EEUU, desde el 7 de julio de 2005, fecha del atentado terrorista al metro de Londres.
Puede decirse que Bin Laden fue el ícono, la imagen mediática aglutinante,
debajo de la cual se construyó una nueva metodología de conquista militar de
mercados que ensambla en un solo bloque al sistema capitalista USA-UE más allá de sus
diferencias sectoriales.
¿Qué sentido tiene matarlo a Bin Laden? Las hipótesis ultra conservadoras son
contundentes y no dejan lugar a dudas. Bin Laden fue asesinado por la
"impericia" y las ambiciones electoralistas de Obama y de su entorno.
Bin Laden concentraba y centralizaba la estrategia con el "terrorismo" en un
solo comando, su muerte descentraliza y descoordina el control sobre los
grupos de la Red Al Qaeda.
La muerte de Bin Laden quebró un sistema de relojería con
funcionamiento probado y efectivo durante veinte años. Y Obama lo hizo,
murmuran para sí los halcones.
Y sin ninguna duda, la "guerra contraterrorista" se quedó sin su principal
efecto motivador. Y se produce un fenómeno inversamente proporcional, el que lo
mató a Bin Laden fue el Imperio norteamericano. Y el que más lamenta la
muerte de Bin Laden es el Imperio norteamericano.
Y el costo real y efectivo (para el Imperio) de la desaparición del "terrorista
más buscado", todavía está por verse.
*******
|
Bin Laden siempre estuvo "bajo control"
en Pakistán
Como opera la CIA para
controlar las amenazas y los ataques de Al Qaeda
Bin Laden, estuvo siempre
"monitoreado" por satélite y tecnología informática. Esto (y la infiltración de
Al Qaeda) le permitía (y le permite) a la CIA interceptar los atentados antes de
que sucedan. De esta manera controlan el "terrorismo" y manejan las
"amenazas" para imponer la "guerra contraterrorista" a escala global. Muerto Osama, la estrategia continúa.
Por
Manuel Freytas
IAR Noticias, Lunes 10 de Mayo
2011
Nada cierra en la historia de Obama y de la Casa Blanca,
convertidos en los únicos narradores de la muerte de Osama y de su
"sepultura" en el mar por un supuesto "comando especial" que presuntamente lo
ejecutó en 38 minutos, y luego hizo desaparecer, sin registrar pruebas
fotográficas o filmaciones de su cadáver en diferentes posiciones.
Por distintas causas se multiplican
las dudas a escala global. Desde los que piensan que la operación fue un
montaje y que el muerto no es Bin laden hasta lo que piensan que el líder de
Al Qaeda fue asesinado a sangre fría por pura especulación político-electoral de
Obama y su equipo presidencial.
Un salvavidas de plomo. No cierra por ningún lado. Y entre las propias usinas
conservadoras de EEUU (que consideran a Obama un "inepto" en cuestiones
militares) se refuerza la sospecha de que el entorno del gerente negro
se "cortó solo" en la operación. Que incluso ya generó un conflicto con
Pakistán.
En medio de una gran presión
internacional, finalmente Obama anunció que no presentará las
fotos que muestran a Osama bin Laden con un agujero de bala en su cabeza,
desatando un acalorado debate en EEUU sobre si deberían ser mostradas al
público.
El presidente determinó que su
difusión crearía un riesgo para la seguridad de EEUU, señaló el vocero de
la Casa Blanca, Jay Carney.
El senador Lindsey Graham,
republicano por Carolina del Sur, dijo que la decisión presidencial de no
mostrar las fotos era una error que "prolonga este debate innecesariamente".
"Todo el objetivo de enviar a nuestros soldados al lugar, en vez de realizar un
bombardeo aéreo, era obtener una prueba irrefutable de la muerte de Bin Laden",
afirmó Graham.
El vocero de la Casa Blanca, acorralado por los periodistas, sugirió que el
cadáver de Bin Laden al océano porque habría sido difícil conseguir un país que
lo aceptara a tiempo. También especuló sobre el deseo de evitar la reacción
del mundo islámico o que el lugar del eventual entierro se convirtiera en un
santuario.
Muchos medios de EEUU compararon
(como contraste) la muerte de Bin Laden con la muerte del máximo comandante
militar del Talibán en 2007, el mulá Dadullah Akhund, por una coalición del
equipo de las Fuerzas de Operaciones Especiales cuyo cadáver acribillado
fue exhibido a los periodistas.
También el Pentágono mostró la
foto del cadáver de Abu Musab al Zarqawi, presunto jefe de Al Qaeda en
Irak, tras asesinarlo en un ataque aéreo en el país en 2006.
"Cuando los estadounidenses mataron
al mulá Dadullah públicamente mostraron las imágenes en los medios y a todos",
dijo un comandante talibán en la provincia afgana de Khost, en una conversación
telefónica con Reuters el martes. "Si realmente han matado a Osama, ¿por qué
no nos muestran la prueba?"
En el mundo musulmán, la presunta muerte de Osama bin Laden ya desencadenó una
oleada de teorías de la conspiración, con pakistaníes, afganos y
árabes que dudan de la muerte del jefe de Al Qaeda.
Los talibanes de Afganistán, descreen del anuncio de Obama. "Los estadounidenses
no han mostrado pruebas creíbles de la muerte del jeque Osama, y su muerte
no ha sido confirmada o desmentida por fuentes cercanas a Osama bin Laden",
señalaron luego del anuncio de la Casa Blanca.
En Abbottabad, muchos residentes locales afirman que la acción militar del lunes
por la mañana hora local fue un operativo falso para humillar a Pakistán
y aumentar las probabilidades de reelección de Barack Obama.
"Lo están inventando. Nadie ha visto el cuerpo", se burló Owais Khan, un
abogado local citado por Reuters. Khan sostuvo que Bin Laden nunca hubiera
escogido como refugio Abbottabad, una localidad rica y con gran presencia del
ejército, a apenas 65 kilómetros de la capital de Pakistán.
El representante especial de EEUU para Afganistán y Pakistán, Marc Grossman,
debió enfrentarse a preguntas "escépticas" sobre la veracidad de la muerte de
Bin Laden durante su conferencia de prensa el martes en Islamabad. "No puedo
responder a cada teoría de la conspiración" añadió nervioso.
No creer en el relato de Obama sobre
la muerte de Bin Laden tiene que analizarse en el contexto de sentimiento
antiestadounidense generalizado que hay en la región, dijo a la BBC Shadi Hamid,
director de investigación del Centro Brookings en Doha, Qatar.
Según la BBC, en la propia localidad de Riyad, la ciudad donde nació Bin Laden,
hay quienes sostienen que el jefe terrorista nunca existió.
"Honestamente, nunca he estado convencido de que existiera una persona como
Osama bin Laden", dijo Osama al-Obeid, banquero saudí, citado por la cadena.
Lo concreto, es que no hay
cadáver, no hay fotos ni videos ni
hay pruebas testimoniales
que certifiquen la muerte de Bin
Laden. Y en el lugar
donde supuestamente vivía desde hace 5 años, nadie vio a Bin Laden.
Antes de la muerte de Bin
laden, las nuevas mediciones indicaban que el gerente imperial, que combina el
Premio Nóbel de la Paz con genocidios militares en masa en Irak, Afganistán y
África, había ingresado en el ocaso, en el desprestigio, y en la falta de
apoyo por parte de la mayoría de la sociedad imperial estadounidense.
Un sondeo del Washington
Post y el Centro Pew, realizado después del anuncio de la muerte de Osama,
indicó una escalada de nueve puntos en su nivel de aprobación popular.
A solo 48 horas del anuncio de la
muerte de Bin Laden, la oleada de sospechas, especulaciones y teorías
conspirativas que que difunden las cadenas internacionales ya están
convirtiendo la operación de asesinato de Bin Laden en un verdadero boomerang
para Obama y la Casa Blanca.
|
Obama acorralado por las "sospechas"
Muerte de Bin Laden:
Crecen las especulaciones y nadie cree en la "versión oficial
Lo que parecía ser una
tranquila operación de marketing electoral orientada a su reelección, de pronto
se convirtió en un mar de conjeturas, de sospechas de especulaciones y de
teorías conspirativas que ya están convirtiendo la operación de asesinato de Bin
Laden en un verdadero boomerang para la casa Blanca. Y lo que Obama ganó en
"imagen" con el anuncio se le está convirtiendo en salvavidas de plomo ante la
no aparición del cadáver y los agujeros negros y las contradicciones que
descalifican cada vez más a la "versión oficial"
IAR Noticias, jueves 05 de Mayo 2011
Nada cierra en la historia de Obama y de la Casa Blanca,
convertidos en los únicos narradores de la muerte de Osama y de su
"sepultura" en el mar por un supuesto "comando especial" que presuntamente lo
ejecutó en 38 minutos, y luego hizo desaparecer, sin registrar pruebas
fotográficas o filmaciones de su cadáver en diferentes posiciones.
Por distintas causas se multiplican
las dudas a escala global. Desde los que piensan que la operación fue un
montaje y que el muerto no es Bin laden hasta lo que piensan que el líder de
Al Qaeda fue asesinado a sangre fría por pura especulación político-electoral de
Obama y su equipo presidencial.
Un salvavidas de plomo. No cierra por ningún lado. Y entre las propias usinas
conservadoras de EEUU (que consideran a Obama un "inepto" en cuestiones
militares) se refuerza la sospecha de que el entorno del gerente negro
se "cortó solo" en la operación. Que incluso ya generó un conflicto con
Pakistán.
En medio de una gran presión
internacional, finalmente Obama anunció que no presentará las
fotos que muestran a Osama bin Laden con un agujero de bala en su cabeza,
desatando un acalorado debate en EEUU sobre si deberían ser mostradas al
público.
El presidente determinó que su
difusión crearía un riesgo para la seguridad de EEUU, señaló el vocero de
la Casa Blanca, Jay Carney.
El senador Lindsey Graham,
republicano por Carolina del Sur, dijo que la decisión presidencial de no
mostrar las fotos era una error que "prolonga este debate innecesariamente".
"Todo el objetivo de enviar a nuestros soldados al lugar, en vez de realizar un
bombardeo aéreo, era obtener una prueba irrefutable de la muerte de Bin Laden",
afirmó Graham.
El vocero de la Casa Blanca, acorralado por los periodistas, sugirió que el
cadáver de Bin Laden al océano porque habría sido difícil conseguir un país que
lo aceptara a tiempo. También especuló sobre el deseo de evitar la reacción
del mundo islámico o que el lugar del eventual entierro se convirtiera en un
santuario.
Muchos medios de EEUU compararon
(como contraste) la muerte de Bin Laden con la muerte del máximo comandante
militar del Talibán en 2007, el mulá Dadullah Akhund, por una coalición del
equipo de las Fuerzas de Operaciones Especiales cuyo cadáver acribillado
fue exhibido a los periodistas.
También el Pentágono mostró la
foto del cadáver de Abu Musab al Zarqawi, presunto jefe de Al Qaeda en
Irak, tras asesinarlo en un ataque aéreo en el país en 2006.
"Cuando los estadounidenses mataron
al mulá Dadullah públicamente mostraron las imágenes en los medios y a todos",
dijo un comandante talibán en la provincia afgana de Khost, en una conversación
telefónica con Reuters el martes. "Si realmente han matado a Osama, ¿por qué
no nos muestran la prueba?"
En el mundo musulmán, la presunta muerte de Osama bin Laden ya desencadenó una
oleada de teorías de la conspiración, con pakistaníes, afganos y
árabes que dudan de la muerte del jefe de Al Qaeda.
Los talibanes de Afganistán, descreen del anuncio de Obama. "Los estadounidenses
no han mostrado pruebas creíbles de la muerte del jeque Osama, y su muerte
no ha sido confirmada o desmentida por fuentes cercanas a Osama bin Laden",
señalaron luego del anuncio de la Casa Blanca.
En Abbottabad, muchos residentes locales afirman que la acción militar del lunes
por la mañana hora local fue un operativo falso para humillar a Pakistán
y aumentar las probabilidades de reelección de Barack Obama.
"Lo están inventando. Nadie ha visto el cuerpo", se burló Owais Khan, un
abogado local citado por Reuters. Khan sostuvo que Bin Laden nunca hubiera
escogido como refugio Abbottabad, una localidad rica y con gran presencia del
ejército, a apenas 65 kilómetros de la capital de Pakistán.
El representante especial de EEUU para Afganistán y Pakistán, Marc Grossman,
debió enfrentarse a preguntas "escépticas" sobre la veracidad de la muerte de
Bin Laden durante su conferencia de prensa el martes en Islamabad. "No puedo
responder a cada teoría de la conspiración" añadió nervioso.
No creer en el relato de Obama sobre
la muerte de Bin Laden tiene que analizarse en el contexto de sentimiento
antiestadounidense generalizado que hay en la región, dijo a la BBC Shadi Hamid,
director de investigación del Centro Brookings en Doha, Qatar.
Según la BBC, en la propia localidad de Riyad, la ciudad donde nació Bin Laden,
hay quienes sostienen que el jefe terrorista nunca existió.
"Honestamente, nunca he estado convencido de que existiera una persona como
Osama bin Laden", dijo Osama al-Obeid, banquero saudí, citado por la cadena.
Lo concreto, es que no hay
cadáver, no hay fotos ni videos ni
hay pruebas testimoniales
que certifiquen la muerte de Bin
Laden. Y en el lugar
donde supuestamente vivía desde hace 5 años, nadie vio a Bin Laden.
Antes de la muerte de Bin
laden, las nuevas mediciones indicaban que el gerente imperial, que combina el
Premio Nóbel de la Paz con genocidios militares en masa en Irak, Afganistán y
África, había ingresado en el ocaso, en el desprestigio, y en la falta de
apoyo por parte de la mayoría de la sociedad imperial estadounidense.
Un sondeo del Washington
Post y el Centro Pew, realizado después del anuncio de la muerte de Osama,
indicó una escalada de nueve puntos en su nivel de aprobación popular.
A solo 48 horas del anuncio de la
muerte de Bin Laden, la oleada de sospechas, especulaciones y teorías
conspirativas que que difunden las cadenas internacionales ya están
convirtiendo la operación de asesinato de Bin Laden en un verdadero boomerang
para Obama y la Casa Blanca.
|
Increíble pero real
Bin Laden, el primer muerto invisible del Pentágono
Generalmente los muertos dejan cadáveres. Sobre todos los muertos por los
misiles y las balas del Pentágono. Bin Laden parece que fue la excepción. No hay
cuerpo. No hay fotos, ni videos, ni pruebas testimoniales que certifiquen su
muerte. Sin embargo fue declarado oficialmente muerto por Obama y la Casa
Blanca. Y ahora la prensa internacional difunde como un hecho "objetivo" la
desaparición de Bin Laden, el primer "muerto sin cadáver" de la historia.
IAR Noticias, miércoles 04 de Mayo
2011
En este escenario, la Casa Blanca y el Pentágono, se han erigido en los
únicos narradores de la muerte de Osama
y de su "sepultura" en el mar por un supuesto "comando especial" que
presuntamente lo ejecutó en 38 minutos, y luego hizo desaparecer, sin registrar
pruebas fotográficas o filmaciones de su cadáver en diferentes posiciones.
--No hay cadáver.
--No hay fotos ni videos que certifiquen laa muerte.
--No hay pruebas testimoniales.
--Y en el lugar, donde presuntamente fue ejjecutado, salvo destrucción y manchas
de sangre, no hay ninguna prueba de que esa sangre pertenezca a Bin Laden o a
alguno de sus presuntos acompañantes en el momento de la acción.
--En el lugar donde supuestamente vivía deesde hace 5 años, nadie vio a Bin Laden.
--Y a pesar de que Pakistán cuenta con unoo de los mejores servicios de
inteligencia del Asia, nunca detectó a Bin Laden.
--Nadie vio ni escuchó la presencia del "terrorista" más buscado
metido dentro de un bunker tapiado en un área residencial ultravigilada de
militares, políticos y funcionarios de clase alta de Pakistán. Un país
estratégico con poder nuclear, en estado de "guerra permanente" que dispone de
tecnología de comunicación y de rastreo ultrasosfisticada, además de una
estructura militar y de inteligencia de última generación.
En síntesis, a la muerte de Osama Bin
Laden solo la vieron la Casa Blanca y el Pentágono.
No obstante ( y violando toda lógica
y sentido común) la prensa internacional no utiliza el termino "presunto" para
informar sobre la supuesta muerte de Bin Laden y toma la versión del
Pentágono como fidedigna, indiscutible y real.
Los analistas locales e
internacionales comentan puntualmente la supuesta operación militar que
presuntamente acabó con la vida de Bin Laden sin ningún marco crítico
de interpretación estratégica tomando linealmente los hechos tal cual lo
describen el Pentágono y la Casa Blanca.
Y se produce un milagro surrealista:
Las mayorías mundiales, niveladas por el aparato "informativo" de las grandes
cadenas internacionales, hablan y comentan sobre el suceso, sin cadáver, sin
fotos y sin pruebas de que la muerte de Bin Laden hubiera realmente existido.
|
Muerte de Bin Laden
Obama, el gran heredero de Bush
Sin entrar en
detalles de si Bin Laden murió o no murió físicamente, algo imposible de
comprobar, utilizando la lógica y el sentido común hay que preguntarse porqué la
Casa Blanca y el Pentágono decidieron "matar" a Bin Laden después de diez largos
años de "perseguirlo" sin suerte con satélites y tecnología informática de
rastreo, y con la más poderosa estructura militar y de inteligencia del mundo.
IAR Noticias, miércoles 04 de Mayo
2011
Un precepto liminar de la inteligencia estratégica indica que cuando no
hay pruebas documentadas de un hecho hay que aplicar la lógica y buscar el
origen y las causas en el
principal beneficiario de ese hecho.
Y las estadísticas señalan claramente
a uno de los principales beneficiarios, casualmente el que mando a ejecutar a
Bin Laden: Barack Obama, el heredero de Bush en el comando de la "guerra
contraterrorista".
Un sondeo del Washington Post y
el Centro Pew, realizado después del anuncio de la muerte de Osama, indicó
una escalada de nueve puntos en su nivel de aprobación popular.
El 56% de los encuestados
aprueba de la labor del presidente, los números más altos de Obama desde el
2009. Además, en cuanto a su manejo de la "amenaza terrorista", el 69%
tiene una opinión favorable, una cifra récord para Obama.
La muerte de Osama Bin Laden impulsó fuertemente la imagen del presidente
Barack Obama, mejorando la opinión de los estadounidenses sobre su liderazgo
y los esfuerzos por combatir el terrorismo, reveló por su parte el martes un
sondeo Reuters/Ipsos.
Antes de la muerte de Bin laden, las nuevas
mediciones indicaban que el gerente imperial, que combina el Premio Nóbel de la
Paz con genocidios militares en masa en Irak, Afganistán y África, había
ingresado en el ocaso, en el desprestigio, y en la falta de apoyo por parte
de la mayoría de la sociedad imperial estadounidense.
Obama figuraba por debajo del resto
de los presidentes recientes: Jimmy Carter (51 por ciento), Bill Clinton (54 por
ciento), Richard Nixon (63 por ciento), Dwight D. Eisenhower (70 por ciento),
George H. W. Bush (76 por ciento) y John F. Kennedy (79 por ciento).
Claramente, y como ya lo reconocen
los propios analistas del sistema, Obama tuvo un antes (las
promesas en el discurso electoral) y un después (la ejecución práctica de
las políticas del Estado imperial USA).
En el antes, acompañado de una
prolija plataforma publicitaria desarrollada a nivel masivo y planetario, Obama
impuso un discurso mediático destinado a hacer creer a las mayorías mundiales
que la primera potencia capitalista, empantanada en Irak y Afganistán, con su
sistema financiero pulverizado por la crisis y por una recesión económica de
efectos imprevisibles, se podía recrear así misma generando nuevas
expectativas y cambios estratégicos de política (imperial) a nivel mundial.
En el después, tras su
asunción el 20 de enero de 2009, el discurso (como en el cuento de la
Cenicienta) desapareció y dejó lugar a la realidad (que siempre había estado en
el mismo lugar).
Los mismos que (por "izquierda"
y por "derecha") vendieron a Obama como la contracara de Bush, hoy coinciden en
el dictamen: Obama es lo mismo que Bush.
Bush pudo mantenerse durante dos
períodos en la Casa Blanca, con el aprovechamiento del 11-S y la leyenda de
Bin Laden "amenazando" desde su escondite inexpugnable, y Obama va por
su reelección "matando" a Bin Laden y creando la leyenda de una Al
Qaeda potenciada de mil cabezas que extiende sus "amenazas terroristas"
por todo el planeta.
Obama, obviamente no es lo mismo que
Bush, pero sí es la pieza que sustituyó a Bush en el engranaje
estratégico del Imperio capitalista cuyas líneas matrices siguen
funcionando, sin ninguna alteración, más allá de los eventuales gerentes que
ocupen la Casa Blanca.
*******
|
El control imperial con el miedo
Bin Laden y el nuevo simulacro "terrorista" de la CIA
En todos los
casos, el "terrorismo" (un arma estratégica de la Guerra de Cuarta Generación)
va actuar como elemento desencadenante y fusionante de los acontecimientos que
se avecinan en el teatro de los conflictos internacionales por la preservación
del orden imperial regente.
Por Manuel Freytas
IAR Noticias, miércoles 04 de Mayo
2011
Los movimientos traumáticos (sean económicos, militares o "terroristas") en el
tablero mundial no están marcados por caprichos personales de eventuales
gobernantes sino por necesidades estratégicas de supervivencia inmediata
que tienen los Estados imperiales y el sistema capitalista.
En ese sentido, Bin Laden
(supuestamente muerto por un comando del Pentágono) fue una valiosa carta que la
CIA y los servicios estadounidenses y europeos siempre se reservaron para
resolver cualquier "salida" imperial (económica o militar) que requiriera
consenso internacional.
Bien empleada, la herramienta
"terrorismo" (un arma que combina la violencia militar con la Guerra de
Cuarta Generación) tiene como objetivo central: Generar una conflicto (o
una crisis) para luego aportar la solución más favorable a los intereses
del que la emplea.
Por ejemplo: El 11-S (activado
por la CIA infiltrada en los grupos islámicos) en EEUU fue el detonante del
conflicto, y la "guerra contraterrorista" posterior, y las invasiones
a Afganistán e Irak, fueron parte de la alternativa de solución.
La muerte de Bin Laden forma parte del nuevo
montaje de la "amenaza islámica" en EEUU, los diversos "ataque
terroristas" frustrados antes de que sucedan a escala planetaria.
El reciclamiento de las amenazas de "Al Qaeda" en
Asia, África y Medio Oriente, las denuncias de Obama y los líderes europeos
sobre complots "terroristas islámicos" en marcha, las detenciones masivas de
"sospechosos" en EEUU y Europa, son piezas operativas del lanzamiento (y
aggiornamiento) de una nueva fase de la "guerra contraterrorista" a escala
global.
La "guerra contraterrorista" se
reactualizó en los últimos meses con una oleada mundial de advertencias de
"ataques terroristas" a escala global, con epicentro en Europa y en EEUU,
donde el "peligro islámico" recobró vigor con la histeria islamofóbica desatada
con la amenaza de la quema de ejemplares del Corán.
Nuevamente las "alertas terroristas" con amenazas de "ataques inminentes"
busca desatar otra ola de psicosis mundial con el "terrorismo", y una vez más,
las comunidades islámicas de Gran Bretaña y Europa están siendo sometidas a
cacerías y detenciones de sospechosos de integrar un "complot terrorista".
Desde el último aniversario del 11-S en EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania,
España, las potencias centrales europeas, se acoplaron a las advertencias de
EEUU, con sus propias denuncias y señales de "ataques terroristas" en alta
escala.
La oleada de advertencias en cadena convirtieron a la eurozona en una
blanco potencial (y de alto riesgo) de ataques sincronizados del "Al Qaeda",
cuya "reaparición" también se registraba en todas las zonas conflictivas o de
ocupación de Asia, África y Medio Oriente.
Y en ese tablero, sobresale nítidamente la
operación con la supuesta muerte de Bin Laden lanzada por la Casa Blanca y
el Pentágono, y orientada a un reciclamiento global de la "guerra
contraterrorista" y a potenciar la reelección presidencial de Obama el
año que viene.
******
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|