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(IAR
Noticias)
15-Agosto-2011
La especulación con los alimentos
es tan vieja como la propia agricultura, pero su atractivo como instrumento de
lucro se disparó en la década pasada al descubrirse como una oportunidad de
inversión única. La rentabilidad está asegurada porque la demanda mundial, en
línea con la aumento de la población y el mayor poder adquisitivo de los países
emergentes, garantiza su crecimiento de forma consistente. Esta rentabilidad
resulta proporcionalmente opuesta a los intereses de la casi totalidad de la
población mundial. Susan George, en su libro “Cómo muere la otra mitad del
mundo” afirma que el problema más grave del hambre, es el control ejercido por
aquellos que poseen el poder económico de los alimentos.
…Las bancarrotas se
socializan, las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente. La
gente está al servicio de las cosas. - Eduardo Galeano
Por Lilliam Eugenia Gómez Álvarez Ph.D. y Alejandro Henao Salazar
(*) -
Ecoportal
Un pequeño homenaje a un visionario
Vincent Labeyrie (1924-2008), investigador y humanista francés quien marco en
la Europa de la segunda mitad del siglo XX uno de los hitos más importantes,
al darle a la ecología, un enfoque político. Ya para 1975 como visionario,
previo los problemas que el desarrollo de los agrocombustibles acarrearían y
en una de sus conferencias denunciaba: "No podemos dejar que los estómagos
famélicos de los niños del tercer mundo, pasasen luego de los motores de los
automóviles de los países desarrollados". Luego afirmaba que: “de las
catástrofes del cambio climático, no se podía culpar a la ciencia de ella, ya
que el análisis era necesario hacerlo siempre desde lo político, es decir
desde el sistema económico e ideológico dominante, comparándolo con el único
verdaderamente existente sobre el planeta La Tierra, ese de la Economía de la
Naturaleza”. En ello no se equivoco el maestro y hoy la realidad de los hechos
le da la razón.
Con la comida no se juega, la historia detrás de la crisis
La especulación con los alimentos es tan vieja como la propia agricultura,
pero su atractivo como instrumento de lucro se disparó en la década pasada al
descubrirse como una oportunidad de inversión única. La rentabilidad está
asegurada porque la demanda mundial, en línea con la aumento de la población y
el mayor poder adquisitivo de los países emergentes, garantiza su crecimiento
de forma consistente. "No hay prácticamente otro producto en el que invertir
en estos momentos cuya demanda real sea tan clara, es decir, que tenga tan
buenos fundamentales" (Carreño, 2011).
Esta rentabilidad resulta proporcionalmente opuesta a los intereses de la casi
totalidad de la población mundial. Hoy día, nos enfrentamos a una Crisis
Alimentaria Mundial cuyas razones son más complejas que un problema de
producción o de sobrepoblación.
Para develar un poco estas razones debemos contar la historia detrás de esta
crisis.
Comenzaremos dando una lectura desde la Bolsa de valores de New York, más
conocida como “Wall Street”. Durante los años 2001 y 2002, después de la
explosión de la burbuja financiera en el sector de las telecomunicaciones, los
capitales se dirigieron hacia los mercados inmobiliarios, que como “daño
colateral” dejó sin techo a millones de familias en los EEUU, que hoy
deambulan sin vivienda por las calles con el lema: “homeless revolution” A
continuación, cuando la burbuja de los mercados inmobiliarios explotó, estos
se desplazaron nuevamente, esta vez hacia los mercados de materias primas,
esencialmente el petróleo y los productos de la agricultura provocando así una
demanda artificial y una violenta subida de los precios de los alimentos.
Mientras que en 2003 se invirtieron 13 mil millones de dólares en materias
primas en la bolsa de los Estados Unidos, en 2008 esta cantidad llegó a los
260 mil millones.
Los actores
Los causantes de esta especulación tienen nombre propio, los Fondos de Alto
Riesgo, los Grandes Bancos de Inversión y los Fondos de Pensiones estudian
variables como el clima, la demanda y las cosechas y en base a ello deciden
que producto es susceptible de escasear y por ende subir su precio y es allí
donde apuestan por un precio y adquieren opciones de compra «futuros» varios
meses antes de la producción ver la luz. Con esto causan que el mercado vaya a
la alza al comprar en una sola transacción miles de toneladas de un producto
disparando así su precio; y es allí donde ejecutan sus opciones de compra al
precio establecido meses atrás que es lógicamente mucho menor al precio
actual, finalmente venden al precio del mercado, precio que es superior al que
pagaron por las opciones de compra, quedándose obviamente con la diferencia.
Es decir, que compran las cosechas de los próximos meses, no para adquirir
productos agrícolas, sino para ganar dinero en la reventa posterior, y así
obtener una mayor ganancia. El capital de la plusvalía ficticia cobra
identidad, se establecen ganancias con los productos del suelo que aun no se
han sembrado, pero que ya están vendidos; es el neoliberalismo en acción y
ganando por adelantado.
Un solo fondo de inversión compró el 7% de la producción mundial en un día Un
sólo ‘hedge fund' tiene agarrado por el cuello desde hace meses a todos los
productores de chocolate del mundo. El fondo Armajaro, pilotado por un
conocido ejecutivo británico, Anthony Ward, apodado como ‘Chocfinger' (dedo de
chocolate), compró el pasado julio hasta 240.000 toneladas de cacao, el
equivalente al 7% de la producción mundial, en una sola operación. La compra,
que se hizo en el mercado Euronext, donde no hay límites sobre este tipo de
materia, disparó el precio del cacao hasta sus máximos desde 1977. Las miles
de toneladas de cacao siguen acumuladas, según confirmaron fuentes conocedoras
de la operación a este periódico, en los almacenes de Hamburgo, Amberes y
Ámsterdam. Ward ha apostado por el cacao, ya que uno de sus principales
productores, Costa de Marfil, está virtualmente en guerra civil, con lo que
escaseará el producto en breve. Según el diario británico ‘The Daily Telegraph',
George Soros invierte en este fondo de inversión.
Las consecuencias
Las consecuencias de estas apuestas muy del estilo de un casino podemos verlas
en el incremento del precio de los alimentos que subieron un 83% entre 2005 y
2008 según el Banco Mundial, Igualmente la FAO maneja cifras de aumento del
45% para sólo nueve meses del 2008. Finalmente Un índice similar maneja la
influyente revista The Economist's.
Tres años después de la crisis financiera y de los alimentos de 2008, los
precios de estos últimos están de nuevo aumentando vertiginosamente en los
mercados internacionales (Grafico 1).
Los precios locales del maíz subieron abruptamente en varios países durante
los últimos tres meses: México 37%, Brasil 15% y Argentina 14%. Esta misma
tendencia se observa en otros productos agrícolas como el trigo, el cacao y el
azúcar blanco.
La sobreproducción
En respuesta a esta alza de precios, la producción mundial de cereales alcanzó
en 2008 un máximo histórico de 2.286 millones de toneladas producidas, lo
suficiente para satisfacer las necesidades anuales previstas y para permitir
una modesta reposición de las existencias mundiales. Esta tendencia de alta
producción se mantiene hasta el día de hoy (ver Tabla1).
Bajo esta lógica productiva queda una inquietud grande sobre los problemas de
hambre en el mundo, ya que la producción no parece ser el limitante sino la
distribución inequitativa de esta producción. Si hacemos un pequeño ejercicio
matemático encontramos que en el año 2008 el mundo produjo 2285 millones de
toneladas de cereales que si dividiéramos de manera igualitaria a los cerca de
7000 millones de habitantes del planeta obtendríamos que cada ser humano
contaría a su disposición con 326 kilogramos al año; lo que representa unos
0,846 kilogramos por persona al día. Develándose así, que el problema del
hambre en el mundo no es un problema de producción sino de distribución. Según
afirmaciones de Jossette Sheeran, la directora ejecutiva del Programa Mundial
de Alimentos de la ONU, dice que hoy día “Estamos viendo más gente con hambre
que antes. Hay comida en los estantes pero la gente no tiene con qué pagar”.
La FAO calculó que la agricultura en los países en desarrollo necesita una
inversión anual de 30.000 millones de dólares para ayudar a los agricultores.
Tal nivel de inversión es necesario para alcanzar la meta de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación de 1996, para reducir el número de hambrientos a la
mitad para el 2015. La cantidad es baja si se compara con los 365.000 millones
dólares gastados en 2007 en apoyo de la agricultura en los países ricos, los
1,340 billones dólares gastados cada año en el mundo en armamentos y los
17,000 billones de dólares movilizados en poco tiempo en 2008– 2009 para
apuntalar el sector financiero.
La Mujer y El Hambre, desmantelando la Soberanía Alimentaria
No hay suficientes recursos –se nos ha dicho– para superar la pobreza, pero
sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales. Qué pasa si
dividimos esos 17 trillones de dólares por los 30.000 millones de dólares
anuales que la FAO estima con los cuales se superaría el hambre en el mundo,
Si se hace esa simple división, el resultado que se obtendrá será 566,7 años
de un mundo sin hambre…. ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenia? ¿Si siempre
nos han dicho que no alcanza? Y de repente casi de la noche a la mañana hay
más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza. Difícilmente puede
concebirse una realidad más obscena que esa, más repugnante. Y esto,
evidentemente es la decepción más profunda que uno puede tener con quienes
tienen influencias de dirigir el mundo en el cual estamos… simplemente repugna
(Maxneef, 2009).
Las cifras del Hambre
A nivel mundial, el 75% de los pobres vive en zonas rurales y la mayor parte
depende de los cultivos para su subsistencia (FAO, 2011). Actualmente con un
incremento estimado de 105 millones de hambrientos en 2009, hay ahora 1020
millones de malnutridos en el mundo, lo que significa que casi una sexta parte
de la humanidad padece hambre. El tercer mundo nos muestra que el número de
hambrientos —quienes consumen menos de 1.800 calorías diarias— es de 642
millones en Asia y el Pacífico y 265 millones en el África subsahariana. En
América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas con hambre,
un aumento del 12,8% con respecto al año 2010.
La Mujer y El Hambre
La crisis alimentaria tiene un rostro especialmente femenino: siete de cada
diez de las personas con hambre son mujeres y niñas. Esto representa según el
Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM), el 70% de los
hambrientos del mundo. De Hecho, dos de cada tres mujeres en el mundo podrían
estar en riesgo de sufrir hambre. Y como si esta cifra ya de por sí, no fuera
absurda, las mujeres constituyen actualmente el 60% del total de los 550
millones de trabajadores y trabajadoras pobres del mundo; además de
representar la mayoría de los trabajadores a tiempo parcial y del sector
informal. Finalmente si comparamos las cifras anteriores con el hecho que las
mujeres aportan el 70% de la producción alimenticia mundial, vemos que las
campesinas sólo poseen el 1% de la propiedad y tenencia de las tierras del
mundo.
Causas y consecuencias de jugar con la comida
La causa del alza en el precio de los alimentos se debe a una combinación de
cinco factores:
1. El precio alto del petróleo
2. La expansión de los agrocombustibles
3. La producción de carne de animales a partir de granos
4. Cosechas fallidas debido al mal clima
5. La especulación en los precios de los alimentos
Los precios agrarios en los mercados internacionales pueden volver a bajar
brutalmente en cualquier momento, ya que, como se ha visto, están
esencialmente ligados a los mecanismos bursátiles y a la especulación. La
burbuja especulativa en los mercados agrarios puede explotar en cualquier
momento. Tanto las subidas como las bajadas brutales de los precios agrarios
tienen dramáticas consecuencias para los campesinos y para los consumidores.
Sin ser demagogos queda claro que existe suficiente alimento para dar de comer
a toda la población mundial y todas las pretendidas soluciones basadas en el
aumento de los rendimientos de la producción agrícola mediante el mayor uso de
abonos o de transgénicos para «dar de comer a la población» no son más que
engañosas excusas para promover un modelo productivo que incremente el poder
de las industrias agroquímicas.
Es necesario tomar medidas para hacer frente a estas situaciones. Resumiendo
la Crisis: Susan George, en su libro “Cómo muere la otra mitad del mundo”
afirma que el problema más grave del hambre, es el control ejercido por
aquellos que poseen el poder económico de los alimentos.
La miopía del Sistema de producción impuesto en el mundo actual no le interesa
comprender los beneficios económicos de la erradicación del hambre. Si dicha
situación se juzga desde el punto de vista moral ello parecería criminal, pero
desde un punto de vista económico, muestra que la producción alimentaria de
los países desarrollados está ligada solamente a una demanda solvente y no a
las necesidades de los seres humanos.
Desmantelamiento de la Soberanía Alimentaria
En esta súbita subida de los precios agrarios en los mercados mundiales,
Colombia y muchos países se encontraron desabastecidos, ya que para alimentar
a sus poblaciones habían abandonado su producción nacional y aumentado su
dependencia de importaciones agrarias durante los años 80 y 90. Durante los
dos últimos decenios, El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI)
y luego la Organización Mundial del Comercio (OMC), han obligado poco a poco a
todos los países a desmantelar todas las herramientas de política pública que
permitían mantener una producción alimentaria capaz de cubrir las necesidades
de las poblaciones. Los países se han visto empujados a producir para la
exportación y a abandonar la producción alimentaria local.
Colombia
En el caso de Colombia el 40,8 por ciento de los hogares está en estado de
inseguridad por falta de alimentos. El dato se establece a través de preguntas
a las familias como si en el último mes faltó el dinero para comprar comida o
si alguien en la casa dejó de comer por falta de alimentos (Ensin, 2009).
En Colombia viven 20 millones de personas en la línea de pobreza y 8 millones
en la indigencia.
Alrededor de 500 mil niños colombianos (13% de la población infantil), sufren
de desnutrición crónica, según lo indica un informe del Centro de Estudios
sobre Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes (Para
entender lo grave de la situación sirve aclarar que el desarrollo de un ser
humano se da en sus tres primeros años de vida). En la tierra del fríjol, el
maíz, la papa y la caña de azúcar, cada vez hay menos brazos para sembrar y
más bocas para consumir.
Estudios de 2007 de la Gobernación de Antioquia señalan que la línea de
pobreza en la región se ubica en 54,9 por ciento, y la de pobreza absoluta en
19 por ciento. Es decir, que de los 5.700.000 habitantes que tiene el
departamento, más de la mitad presenta serias dificultades para acceder a los
alimentos básicos que proporcionan los requerimientos de nutrientes y
energéticos necesarios para un buen desarrollo. Dicha situación se agrava en
los niveles 1 y 2 del Sisbén, donde existe mayor prevalencia de desnutrición
crónica y aguda en los niños.
Soberanía Alimentaria: Un mundo Mejor sí es Posible
El alimento es un DERECHO, no sólo una mercancía. Lo afirman así:
• La Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948.
• El Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales,
1966.
• La Conferencia Mundial de la Alimentación, 1974.
• El Pacto Mundial de Seguridad Alimentaria, 1945.
• La Conferencia Internacional sobre Nutrición, 1992.
• La Declaración del Foro Mundial sobre la Soberanía Alimentaria, 1996.
La comida no es global, la comida es local. Vinculada a unas ciertas semillas,
a un modelo de producción y a una cultura. La identidad de un pueblo es su
comida y la gestión de sus tierras.
Basados en esta premisa, encontramos que la Soberanía Alimentaria es el
derecho de los pueblos a los alimentos nutritivos y culturalmente adecuados,
accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica. Se trata del derecho
de los pueblos a decidir el propio sistema de alimentación y producción. Esto
coloca a quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de
los sistemas y de las políticas alimentarias, por encima de las exigencias de
los mercados y de las empresas. El concepto de Soberanía Alimentaria fue la
definición lanzada por Vía Campesina en la reunión alterna al momento en que
se daba la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 en Roma en la FAO, en
este Foro Mundial paralelo se acuña un concepto que involucra el concepto de
Soberanía. Es bueno recordar que en la Cumbre Mundial de la Alimentación se
hablaba de Seguridad Alimentaria, que es la que existe cuando todas las
personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes
alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y
para llevar una vida activa.
Por el contrario la Soberanía Alimentaria se define como la facultad de cada
Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a
sus objetivos de desarrollo sostenible y de seguridad alimentaria. Ello
implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios
que se venden más baratos en mercados internacionales y contra las prácticas
del “dumping” (venta por debajo de los costos de producción).
En la definición de seguridad alimentaria no se mencionan las
responsabilidades de los actores y se centran en la disponibilidad de los
alimentos y el acceso a los mismos, ya sea por la producción y la compra en el
mercado. Es una definición que enfatiza lo técnico (Revolución Verde), la
relación de los factores sin un contexto en particular, dejando su
interpretación a cada país.
La Soberanía Alimentaria ubica al Estado como responsable y destaca el rol de
las políticas públicas para el logro de la seguridad alimentaria. Introduce el
concepto de desarrollo sostenible incluyendo los conceptos básicos de
seguridad en cuestión. Por último la FAO en la cumbre de 1996 en su concepción
de seguridad alimentaria no hace propuestas de políticas específicas que
tengan que ver con el logro de ella. Enfatiza que hay grupos vulnerables en
cada país y reconoce a las mujeres en el centro de la seguridad alimentaria;
especialmente como protectora y responsable de la alimentación familiar.
Mientras que la Soberanía Alimentaria establece relaciones con temas como la
reforma agraria, el control del territorio, los mercados locales, la
biodiversidad, la autonomía, la cooperación, la deuda, la salud y otros
relacionados con la capacidad de producir alimentos localmente. En ese
sentido, es una definición más amplia y sin la miopía de Sistema Económico
Capitalista, es una mirada desde la Economía de la Naturaleza y como esta
forma parte de la sostenibilidad del
Sistema.
Punto de Quiebre
Vivimos un momento sin precedentes en la historia de la humanidad, con una
emergencia conjugada en tres crisis: La crisis Energética, La crisis
Alimentaria y la crisis Climática. Ahora, el modelo productivo agroecológico,
diversificado y ahorrador de insumos, se coloca claramente en oposición al
modelo dominante, controlado por el agro negocio en el que se utilizan
fuertemente las energías fósiles. Conceptualmente la Agroecología no es nada
más que la agronomía de los años 40/50 del siglo pasado, con la incorporación
de los extraordinarios avances científicos y sociales de los últimos 60 años.
La agronomía convencional hoy enseñada en las escuelas, salvo honrosas
excepciones, abandono las técnicas de respeto a la naturaleza y a partir de la
revolución verde paso a ser en la práctica, un brazo de las industrias de
agrotóxicos, fertilizantes de síntesis química y de otros insumos y maquinas
sin ninguna preocupación social o ambiental.
La Agroecología hoy en día se ha transformado en la estrategia clave de la
producción campesina latinoamericana. Existen en el mundo más de 30 millones
de hectáreas manejadas con sistemas agroecológicos y los resultados son
espectaculares. Por ejemplo, en zonas marginales con suelos y climas malos, y
donde más se concentra la pobreza rural, se ha logrado incrementar producción
de cultivos alimenticios en más de 100%. ¿Queremos seguir con una agricultura
que es dependiente y orientada a la agroexportación? ¿O el pueblo quiere una
agricultura más familiar, biodiversa, que produce para los mercados locales
alimentos sanos y baratos? ¿No sería mejor una agricultura de pequeña y
mediana escala, soberanamente independiente de multinacionales y de insumos
químicos/transgénicos caros y ambientalmente peligrosos?
Semillas robadas
¿Una bóveda de semillas en el Ártico? La Bóveda Global de Semillas de Svalbard
tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de diferentes
semillas, cada muestra contiene en promedio 500 semillas. Guardan más de 7000
especies de plantas que históricamente han sido usadas en la dieta humana. Los
patrocinadores de esta iniciativa son el Gobierno Noruego y The Global Crop
Diversity Trust (conformada por Bill & Melinda Gates Foundation, Rockefeller
Foundation, Monsanto y Syngenta). Bajo esta iniciativa en apariencia altruista
se encuentra en juego la soberanía alimentaria y cultural de la humanidad, ya
que la posibilidad de que estas semillas sean clonadas, genéticamente
modificadas y patentadas, llevan a la apropiación de los patrocinadores de
dicha bóveda de los futuros alimentos del mundo. Ante semejante amenaza la
única alternativa viable es que los campesinos del mundo coleccionen sus
propias semillas y constituyan bancos de vida, como parte de la soberanía
alimentaria de sus pueblos.
Los problemas de las familias campesinas no quedaran resueltos por ningún
organismo internacional, de las grandes reuniones y convenios sólo queda las
fotos de los gobernantes asistentes, pero los problemas de las familias
campesinas quedan sin resolver, es a nuestros propios campesinos los que
finalmente acuerdan los mecanismos organizativos para tratar de resolver sus
propias problemáticas.
(*)Lilliam Eugenia Gómez Álvarez Ph.D. Ecología y Etología I. A.
Alejandro Henao Salazar Biólogo, aspirante a Maestría Universidad Federal de São Carlos
Bibliografía:
BANCO MUNDIAL, 2011. Crisis Precios de los Alimentos.
http://www.bancomundial.org/temas/preciosalimentos/
Carreño, B. 2011. El hambre de las ganancias infla el precio de la comida.
Periodico en línea publico.es.
http://www.publico.es/dinero/364865/el-hambre-de-ganancias-infla-el-precio-de-lacomida
FAO, 2011. Hambre. http://www.fao.org/hunger/hunger-home/es/
LA VIA CAMPESINA, 2008. Las luchas del campesinado en el mundo.
http://viacampesina.net/downloads/PDF/viacas.pdf
Max-neef, Manfred. 2009. El mundo en rumbo de colisión. Conferencia dada en la
Universidad Internacional de Andalucia.
www.ecoportal.net
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