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(IAR
Noticias)
09-Agosto-2011
En algún lugar de este planeta,
un comando estadounidense está llevando a cabo una misión. Repitan ahora eso
mismo setenta veces y ya han hecho bastante… por hoy. Sin que el pueblo
estadounidense sepa nada, una fuerza secreta dentro del ejército de EEUU está
emprendiendo toda una serie de operaciones en una mayoría de países del mundo.
Esta nueva elite de poder en el Pentágono está librando una guerra global cuyo
tamaño y alcance no se habían revelado nunca hasta ahora.
Por Nick Turse (*) - TomDispatch.com
Después de que un SEAL [el cuerpo de los Focas] de la Marina de EEUU le
metiera una bala en el pecho y otra en la cabeza a Osama bin Laden tras
asaltar el recinto donde se hallaba en Pakistán, una de las unidades más
secretas de operaciones encubiertas del ejército estadounidense se encontró de
repente con que su misión se había convertido en el centro de la atención
pública. Algo muy poco común. Aunque se sabe bien que las Fuerzas de las
Operaciones Especiales de EEUU están desplegadas en las zonas de guerra de
Afganistán e Iraq y cada vez está más claro que esas unidades actúan en zonas
conflictivas difíciles, como Yemen y Somalia, la extensión total de su guerra,
de amplitud mundial, ha permanecido profundamente oculta en las sombras.
El pasado año, Karen De Young y Greg Jaffe, del Washington Post, informaron de
que las Fuerzas de las Operaciones Especiales de EEUU estaban desplegadas en
75 países, subiendo hasta esa cifra desde los 60 que eran a finales de la
presidencia de George W Bush. El portavoz del Mando de dichas Operaciones
Especiales Tim Nye me dijo que, para últimos de este año, la cifra
probablemente llegará a 120. "No paramos de movernos, no se trata solo de
Afganistán o de Iraq", dijo recientemente. Esta presencia global –apropximadamente
en el 60% de las naciones del mundo y muchísimo más amplia de lo que
anteriormente se reconocía- proporciona una nueva y sorprendente prueba de la
existencia de una creciente elite de poder clandestina dentro del Pentágono
que está emprendiendo una guerra secreta por todas las esquinas del planeta.
El surgimiento del "ejército secreto" del ejército.
Surgido a partir del fallido asalto de 1980 que trató de rescatar a los
rehenes estadounidenses en Irán y en el cual murieron ocho soldados
estadounidenses, el Mando de Operaciones Especiales estadounidenses (SOCOM,
por sus siglas en inglés) se creó en 1987. Una vez que el ejército regular
superó el recelo y la escasez de fondos de los años post-Vietnam, las Fuerzas
de Operaciones Especiales se encontraron de repente con que tenían casa única,
presupuesto estable y un comandante de cuatro estrellas como defensor.
Desde entonces, el SOCOM ha crecido en proporciones alarmantes como fuerza
combinada. Está compuesto por unidades de todas las ramas del ejército,
incluyendo los "Boinas Verdes" y los Rangers, los SEAL de la Marina, los
Comandos de la Fuerza Aérea y los equipos de Operaciones Especiales del Cuerpo
de Marines, además de tripulaciones especializadas de helicópteros, equipos de
barcos, personal de asuntos civiles, cuerpos de rescate paramilitares e
incluso controladores del tráfico aéreo de batallas y meteorólogos de
operaciones especiales; el SOCOM lleva a cabo las misiones más secretas y
especializadas de los EEUU.
Esas misiones incluyen asesinatos, ataques contraterroristas, misiones de
reconocimiento de amplio alcance, análisis de inteligencia, entrenamiento de
tropas extranjeras y operaciones de contra-proliferación de armas de
destrucción masiva.
Uno de sus componentes claves es el Mando de Operaciones Especiales Conjuntas,
o JSOC (por sus siglas en inglés), un subcomando clandestino cuya principal
misión es el seguimiento y asesinato de supuestos terroristas. Al presentar
sus informes al presidente y actuar bajo su autoridad, el JSOC mantiene una
lista negra global que incluye también a ciudadanos estadounidenses. Lleva
desarrollando una campaña de "caza y captura" extra-legal que John Nagl, un
antiguo asesor de contrainsurgencia del general de cuatro estrellas y próximo
director de la CIA, David Petraeus, llama "una maquina de matar
contraterrorista de escala casi industrial".
Ese programa de asesinatos es desarrollado por unidades de comandos como los
SEAL de la Marina y la Fuerza Delta del Ejército, así como también mediante
ataques de aviones no tripulados, formando parte de las guerras secretas en
las que la CIA está implicada en países como Somalia, Pakistán y el Yemen.
Además, el comando dirige y controla una red de prisiones secretas, quizá
hasta veinte sitios negros, solo en Afganistán, que utilizan para interrogar a
objetivos muy valiosos.
Industria en crecimiento
De una fuerza de unos 36.000 miembros a principios de la década de 1990, el
personal del Mando de Operaciones Especiales ha crecido hasta llegar a los
60.000, de los cuales una tercera parte son miembros de carrera del SOCOM; el
resto tienen otras especialidades ocupacionales militares y van turnándose por
todo el Mando.
El crecimiento ha sido exponencial desde el 11 de septiembre de 2001, cuando
el presupuesto base del SOCOM casi se triplicó de 2.300 millones de dólares a
6.300 millones. Si se añade la financiación para las guerras en Iraq y
Afganistán, actualmente se ha más que cuadruplicado llegando hasta los 9.800
millones de dólares a lo largo de estos años. No es sorprendente que la cifra
de su personal desplegado en el extranjero se haya cuadruplicado también.
Nuevos incrementos y operaciones ampliadas aparecen por el horizonte.
El teniente general Dennis Hejlik, el anterior jefe del Mando de Operaciones
Especiales de las Fuerzas del Cuerpo de Marines –la última de las ramas del
ejército en incorporarse al SOCOM en 2006- indicó, por ejemplo, que preveía
duplicar su antigua unidad de 2.600 efectivos. "Les veo como una fuerza que un
día tendrá unos 5.000 miembros, el equivalente a la cifra de SEAL que hay en
el campo de batalla. Entre 5.000 y 6.000", dijo en un desayuno celebrado en el
mes de junio con periodistas del área de la defensa en Washington. Los planes
a largo plazo están exigiendo ya que la fuerza aumente en 1.000 efectivos.
Durante su reciente audiencia de confirmación en el Senado, el Vicealmirante
de la Marina William McRaven, el entrante jefe del SOCOM y saliente jefe del
JSOC (el que mandaba durante el ataque a bin Laden) aprobó una rápida tasa de
crecimiento del 3% al 5% en un año, mientras peleaba por lograr aún más
recursos, incluyendo más aviones teledirigidos y la construcción de nuevas
instalaciones para operaciones especiales.
Un ex SEAL, que todavía en ocasiones acompaña a las tropas al campo de
batalla, McRaven, manifestó que pensaba que como las fuerzas convencionales
estaban disminuyendo en Afganistán, las tropas de operaciones especiales
deberían tener cada vez un mayor papel. Iraq, añadió, saldría beneficiado si
las fuerzas estadounidenses continuaban trabajando allí una vez superado el
límite de diciembre de 2011 para una retirada total de las tropas
estadounidenses. También aseguró al Comité de Servicios Armados del Senado que
"como antiguo comandante de la JSOC, puedo decirles que trabajamos muy duro en
Yemen y en Somalia".
Durante un discurso en el Simposio Anual sobre Conflictos de Baja Intensidad y
Operaciones Especiales de la Asociación Industrial de la Defensa Nacional
celebrado a primeros de año, el Almirante de la Marina Eric Olson, el jefe
saliente del Mando de Operaciones Especiales, señaló una imagen de satélite
obtenida por la noche. Antes del 11-S, se consideraban zonas claves las
porciones iluminadas del planeta –en su mayoría naciones industrializadas del
norte global-. "Pero el mundo ha cambiado mucho en la última década", dijo .
"Nuestro enfoque ha cambiado en gran medida hacia el sur… sin duda dentro de
la comunidad de operaciones especiales, mientras abordamos las amenazas
emergentes desde lugares no iluminados".
Con ese fin, Olson lanzó el "Proyecto Lawrence", un esfuerzo para aumentar las
habilidades culturales –como formación avanzada en lenguas y mejores
conocimientos de la historia y costumbres locales- para las operaciones en el
extranjero. El programa se llamó así por el oficial británico, Thomas Edward
Lawrence (más conocido como "Lawrence de Arabia"), quien se unió a los
combatientes árabes para emprender una guerra de guerrillas en Oriente Medio
durante la I Guerra Mundial. Mencionando a Afganistán, Pakistán, Mali e
Indonesia, Olson añadió que el SOCOM necesitaba ahora "Lawrences en todas
partes".
Aunque Olson refirió sólo 51 países que constituían objeto de preocupación
para el SOCOM, Nye me dijo un determinado día que las fuerzas de las
Operaciones Especiales están desplegadas, aproximadamente, en 70 naciones de
todo el mundo. Todas ellas, se apresuró a añadir, a petición de los gobiernos
anfitriones.
Según el testimonio de Olson a principios de años ante el Comité de Servicios
Armados del Congreso, aproximadamente el 85% de las tropas de Operaciones
Especiales desplegadas en el extranjero se encuentran en veinte países del
área de operaciones del CENTCOM en el Gran Oriente Medio: Afganistán, Bahrein,
Egipto, Irán, Iraq, Jordania, Kazajstán, Kuwait, Kirguizistán, Líbano, Omán,
Pakistán, Qatar, Arabia Saudí, Siria, Tayikistán, Turkmenistán, Emiratos
Árabes Unidos, Uzbekistán y el Yemen. El resto está disperso por todo el
mundo, desde Sudamérica hasta el Sureste Asiático, algunas en pequeñas cifras,
otras en grandes contingentes.
El Mando de las Operaciones Especiales no quiere revelar exactamente en qué
países actúan sus fuerzas. "Obviamente, estamos yendo a algunos lugares donde
no resulta ventajoso que digamos que estamos ahí", dice Nye. "No todas las
naciones anfitrionas quieren saberlo, cualesquiera que sean las razones, que
pueden ser internas o regionales".
Pero no es ningún secreto (o al menos es uno muy mal guardado) que las
supuestas tropas de operaciones especiales negras, como los SEAL y la Fuerza
Delta, están llevando a cabo misiones de capturar y matar en Afganistán, Iraq,
Pakistán y Yemen, mientras que las fuerzas "blancas" como los Boinas Verdes y
los Ranger están entrenando a sus socios indígenas como parte de una guerra
secreta mundial contra Al-Qaida y otros grupos militantes.
Por ejemplo en Filipinas EEUU gasta 50 millones de dólares al año en un
contingente de 600 efectivos de las Fuerzas de Operaciones Especiales del
ejército, los SEAL de la Marina, en operadores especiales de la Fuerza Aérea y
otros que llevan a cabo operaciones de contraterrorismo con aliados filipinos
contra grupos insurgentes como la Yemaah Islamiyah y Abu Sayaf.
El año pasado, como revela un análisis de documentos del SOCOM, de documentos
de fuentes abiertas del Pentágono y de una base de datos de las misiones de
las Operaciones Especiales recopiladas por la periodista de investigación Tara
McKelvey (para la Iniciativa del Periodismo de Seguridad Nacional de la
Facultad Medill de Periodismo), la mayoría de las tropas de elite
estadounidenses realizaron ejercicios de entrenamiento conjunto en Belize,
Brasil, Bulgaria, Burkina Faso, Alemania, Indonesia, Mali, Noruega, Panamá y
Polonia.
En lo que llevamos de año se han llevado a cabo misiones de entrenamiento
parecidas en la República Dominicana, Jordania, Rumania, Senegal, Corea del
Sur y Tailandia, entre otras naciones. En realidad, me dijo Nye, en estos
momentos las labores de entrenamiento continúan en casi todas las naciones
donde las Fuerzas de Operaciones Especiales están desplegadas. "De los 120
país que visitamos a finales de año, yo diría que en la inmensa mayoría hay
ejercicios de entrenamiento de una forma u otra. Podrían clasificarse como
ejercicios de entrenamiento".
La elite de poder del Pentágono
En otro tiempo hijastras abandonadas del establishment militar, las Fuerzas de
Operaciones Especiales han crecido exponencialmente no sólo en tamaño y
presupuesto sino también en poder e influencia. Desde 2002, se ha autorizado
al SOCOM a crear sus propios Destacamentos Especiales Conjuntos –como el
Destacamento Especial de Operaciones Especiales Conjuntas en Filipinas-, una
prerrogativa limitada normalmente a mandos combatientes más amplios, como el
CENTCOM. Este año, sin mucha fanfarria, el SOCOM estableció también su propio
Destacamento Especial de Adquisiciones Conjuntas, un grupo de diseñadores de
equipamiento y especialistas en adquisiciones.
Con control sobre el presupuesto, el adiestramiento y el equipamiento de sus
fuerzas, los poderes normalmente reservados a los departamentos (como el
Departamento del Ejército o el Departamento de la Marina), a los que se
dedican dólares en cada presupuesto del Departamento de Defensa e influyentes
defensores en el Congreso, en la actualidad el SOCOM es un actor
excepcionalmente poderoso en el Pentágono.
Con verdadero peso, puede ganar batallas burocráticas, comprar tecnología
punta y dedicarse a investigaciones marginales como la transmisión de mensajes
electrónicos a las cabezas de la gente o desarrollar con sigilo tecnologías
secretas para las tropas de tierra. Desde 2001, los contratos importantes
concedidos a empresas pequeñas –las que producen generalmente equipamiento
especializado y armas- han aumentado seis veces.
Con sus cuarteles en la Base de la Fuerza Aérea Macdill en Florida, pero
operando en el exterior de ese escenario, los comandos se extienden por todo
el planeta, incluyendo Hawai, Alemania y Corea del Sur, y están activos en la
mayoría de los países; el Mando de Operaciones Especiales ahora es una fueerza
en sí mismo.
Como jefe saliente del SOCOM, Olson señaló a primeros de año: el SOCOM "es un
microcosmos del Departamento de Defensa, con componentes de tierra, mar y
aire, presencia global y autoridades y responsabilidades que son reflejo de
los departamentos militares, los servicios militares y las agencias de la
Defensa".
Encargado de coordinar todos los planes del Pentágono contra las redes
globales del terrorismo y, como consecuencia, estrechamente conectado con
otras agencias gubernamentales, ejércitos extranjeros y servicios de
inteligencia, y armado con un inmenso inventario de helicópteros sigilosos,
aviones tripulados de ala fija, aviones teledirigidos inmensamente armados,
lanchas rápidas de fuego a gogó dotadas de alta tecnología, Humvees
especializados y vehículos acorazados todoterreno resistentes a minas y
emboscadas, o MRAPs (por sus siglas en inglés), así como otros equipamientos
de vanguardia (con más en camino), el SOCOM representa algo novedoso en el
ejército.
Aunque el difunto erudito del militarismo Chalmers Johnson solía referirse a
la CIA como "el ejército privado del presidente", hoy el JSOC asume ese papel,
actuando como el jefe ejecutivo de los escuadrones privados para asesinar, y
su pariente el SOCOM funciona como una nueva elite de poder del Pentágono, un
ejército secreto dentro del ejército que posee poder local y alcance global.
En 120 países de todo el globo, las tropas del Mando de Operaciones Especiales
llevan a cabo su guerra secreta de asesinatos de perfil alto, matanzas de
nivel bajo, operaciones de captura y secuestro, ataques nocturnos tipo patada
en la puerta, operaciones conjuntas con fuerzas extranjeras y misiones de
entrenamiento con socios locales como parte de un conflicto en las sombras del
que la mayoría de los estadounidenses carecen de información. En otro tiempo
"especiales" por ser pequeños, enjutos, equipos que actuaban fuera, hoy son
especiales por su poder, accesos, influencia y aura.
Esa aura se beneficia ahora de una campaña de relaciones públicas bien
orquestada que les ayuda a proyectar una imagen sobrehumana en casa y afuera,
incluso aunque muchas de sus actividades actuales permanezcan en sombras cada
vez más amplias. La visión típica que tratan de difundir se puede hallar en
esta declaración del Almirante Olson: "Estoy convencido de que las fuerzas…
son los socios culturalmente más compenetrados, los cazadores de asesinos más
letales y los asesores, entrenadores, solucionadores de problemas y guerreros
más responsables, ágiles, innovadores y eficaces que cualquier nación podría
ofrecer".
Recientemente, en el Forum de Seguridad del Instituto Aspen, Olson ofreció
unos comentarios igualmente edulcorados y también alguna información engañosa
al afirmar que las Fuerzas de las Operaciones Especiales de EEUU estaban
operando sólo en 65 países e implicadas en combate sólo en dos de ellos.
Cuando se le preguntó por los ataques de aviones no tripulados en Pakistán,
según las informaciones, contestó: "¿Está usted hablando de explosiones no
atribuidas?".
Sin embargo, algo se le escapó. Señaló, por ejemplo, que las operaciones
negras, como la misión de bin Laden, con comandos aerotransportados realizando
ataques nocturnos, ya era algo excepcionalmente común. Cada noche se llevan a
cabo más o menos una docena, dijo. Sin embargo, quizá sea aún más esclarecedor
el comentario a bote pronto que hizo acerca del tamaño del SOCOM. Justo ahora,
subrayó, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU son aproximadamente tan
grandes como todo el ejército del Canadá en servicio activo. En realidad, la
fuerza es mucho mayor que los ejércitos en servicio activo de muchas de las
naciones donde las tropas de elite estadounidenses operan cada año y se ha
decidido que sigan creciendo.
Los estadounidenses tienen que ser conscientes ya de lo que significa tener
una fuerza "especial" tan inmensa, tan activa y tan secreta, y no es muy
probable que empiecen a serlo hasta que dispongan de mayor información. Y esa
información no van a facilitársela Olson o sus tropas. "Nuestro acceso [a
países extranjeros] depende de nuestra capacidad para no hablar de ello", dijo
en respuesta a preguntas sobre el secretismo del SOCOM. Cuando las misiones se
ven sometidas a escrutinio, como en el caso del asalto a bin Laden, las tropas
de elite se sienten molestas. El "ejército secreto" del ejército, dijo Olson,
quiere "regresar a las sombras y hacer ahí lo que tenga que hacer".
(*)Nick Turse es historiador, ensayista y periodista de investigación. Es editor
asociado de TomDispatch.com y nuevo redactor de Alternet.org, su último libro
es The Case for Withdrawal from Afghanistan (Verso Books).
Este artículo es una colaboración entre Alternet.org y TomDispatch.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.
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