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(IAR
Noticias)
19-Julio-2011
Los republicanos respaldados
por un movimiento ultraconservador, es probable que dominen el debate en la
Cámara de Representantes esta semana, tratando de impulsar un plan de reducción
de gastos que tiene escasas posibilidades de ser aprobado en alguna de las
cámaras legislativas aun cuando existe el riesgo de que Estados Unidos incumpla
el pago de su deuda cuando faltan solo dos semanas.
IAR
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/
AP
M ientras
tanto continúa el estancamiento en las negociaciones presupuestales y el
tiempo se acaba, los republicanos en la cámara baja se aprestan para presionar
en su plan para recortar drásticamente el gasto, descartar cualquier alza en
los impuestos y hacer una enmienda en la Constitución en el tema del balance
presupuestal para que el gobierno esté obligado a no gastar más de lo que
ingresa.
Pero es poco probable que un plan así sea aprobado por el Senado, que es
controlado por los demócratas.
Esto esfuerzo se convierte básicamente en una oportunidad para los
republicanos de la Cámara de Representantes, en particular para decenas de
nuevos legisladores apoyados por el pequeño movimiento ultraderechista Tea
Party para mostrar simbólicamente su resolución para demandar grandes recortes
al gasto gubernamental, oponerse a subir los impuestos y una posición radical
para balancear el presupuesto.
El presidente Barack Obama ha advertido que vetará cualquier medida
legislativa que no incluya un aumento de los impuestos a los estadounidenses
más ricos y a las corporaciones, incluyendo la eliminación de exenciones a las
tremendamente rentables empresas petroleras.
Con esto, el mandatario parece estar ganando terreno entre los electores, en
especial los indispensables independientes.
Su famoso método balanceado de recortes al gasto y aumento en impuestos es
respaldado por el 69% de los estadounidenses, según señala una reciente
encuesta de Gallup. Y entre aquellos que no están registrados con partido
alguno, el pragmatismo parece tener mayor apoyo que la ideología.
Una encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew halló que entre los
votantes independientes, que son codiciados por los partidos políticos antes
de las elecciones generales del 2012, la preocupación ha virado del temor de
que aumentar el límite de la deuda significará que el gobierno aumentará el
gasto al temor de que las consecuencias por no aumentar el límite mismo.
Hace dos meses el centro Pew halló que a los independientes, en un 49% con
respecto a un margen 34%, les preocupa más que el aumento del límite de la
deuda conlleve a un aumento del gasto gubernamental, en contraste con el
principal temor de los efectos nocivos de mantener invariable ese límite. Esta
mes, el número de independientes se había dividido sobre la misma cuestión.
Si las negociaciones entre partidos fracasan y para el 2 de agosto no se
aumenta el límite de endeudamiento del gobierno —actualmente en 14.300
billones de dólares— que legislaturas pasadas han subido sin importar qué
partido domine, habría consecuencias de gran envergadura: tasas más altas de
interés a hipotecas y a préstamos para la compra de vehículos, la cancelación
de los pagos de Seguridad Social e inestabilidad en los mercados financieros.
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