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(IAR
Noticias)
26-Julio-2011
Tras la humillante defenestración erótica del mando del FMI de Dominique
Strauss-Kahn –presunto instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild con
George Soros y Jacques Attali, para citar a los de mayor jerarquía–, parece
haber sido tocada de muerte una pieza más del macabro grupo: el australiano-estadounidense
Rupert Murdoch, de 80 años y controlador del mayor emporio multimediático global
(incluido México) con valor de "capitalización de mercado" de 42 mil
millones de dólares que comprende a la tóxica televisora Fox News (la más vista
en EU), The Wall Street Journal, el New York Post, el
londinense The Times, la editorial HarperCollins y una serie de
tabloides y pasquines del desagüe desinformativo que asolaron las intimidades de
miles de ciudadanos (de todos los calibres) mediante prácticas gansteriles en
colusión con la dirección de Scotland Yard y de dos primeros ministros
británicos: el "laborista" Tony Blair y el "conservador" David Cameron
(de fuertes lazos con Israel).
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
Ante el hundimiento del Titanic financierista global y la
decadencia de Estados Unidos (EU), las elites trasatlánticas se querellan
obscenamente, lo cual ha alcanzado hasta "la guerra de las divisas" entre
el dólar y el euro que acabarán ganando el oro y la plata (como hemos expuesto
desde 2004).
El británico Jeremy Browne, ministro de Estado y de la Oficina del
Commonwealth, admite desoladamente: "Navegando en el nuevo orden mundial: Gran
Bretaña y los poderes emergentes" (léase: el BRIC, aunque despectivamente
omite a Rusia, Chatham House, 20/7/11).
Tras la humillante defenestración erótica del mando del FMI de Dominique
Strauss-Kahn –presunto instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild con
George Soros y Jacques Attali, para citar a los de mayor jerarquía–, parece
haber sido tocada de muerte una pieza más del macabro grupo: el australiano-estadounidense
Rupert Murdoch, de 80 años y controlador del mayor emporio multimediático global
(incluido México) con valor de "capitalización de mercado" de 42 mil
millones de dólares que comprende a la tóxica televisora Fox News (la más vista
en EU), The Wall Street Journal, el New York Post, el
londinense The Times, la editorial HarperCollins y una serie de
tabloides y pasquines del desagüe desinformativo que asolaron las intimidades de
miles de ciudadanos (de todos los calibres) mediante prácticas gansteriles en
colusión con la dirección de Scotland Yard y de dos primeros ministros
británicos: el "laborista" Tony Blair y el "conservador" David Cameron
(de fuertes lazos con Israel).
Las hazañas delictivas del grupo Murdoch apenas se están abriendo en EU,
donde se esperan desgarradoras revelaciones. Es difícil creer para una mente
cartesiana que una irrupción con fines morbosos hace cinco años por uno de los
inmundos tabloides de los Murdoch en el celular de una niña muerta –develado
estupendamente por The Guardian y a cuya demoledora golpiza se subió el
ex premier Gordon Brown, también espiado en su intimidad familiar– desemboque en
el desmantelamiento del mayor emporio multimediático del planeta: News
International.
El portal sionista Debka (19/7/11), monumento de la desinformación, conjetura
que es la revancha de Obama por la aventura en Libia en la que lo empinó el
primer ministro británico David Cameron, estrechamente ligado a los Murdoch (ya
no se diga de los Rothschild). Chi lo sá?
Pese al megaescándalo que ha cimbrado a Gran Bretaña, el banquero lord Jacob
Rothschild, anterior vicepresidente de la controvertida televisora BSkyB y socio
de Rupert Murdoch, confesó ser su "admirador" debido a "su carrera
extraordinaria (sic)" en los pasados 50 años (Financial Times,
20/7/11).
¿No será más bien que los Rothschild son los controladores de los Murdoch?
Durante 50 años de reinado global, los Murdoch cometieron exageradas y
multivariadas fechorías, así como afrentas de lesa majestad.
La causal del inicio del sano desmantelamiento del emporio multimediático de
los Murdoch es multifactorial, pero, a mi juicio, destaca su incursión con sus
sempiternos socios, los Rothschild (Financial Times dixit), en el
supernegocio del petróleo de esquisto bituminoso (shale oil).
Dejaremos a otros los muy atrasados juicios axiológicos para adentrarnos en
el poder geopolítico que encubría la dupla Rothschild-Murdoch, como sucedió con
la guerra de Irak por el control de los hidrocarburos que encabezó
delirantemente Fox News mediante su pléyade de comentaristas tóxicos (la mayoría
perteneciente a los neoconservadores straussianos vinculados a Israel).
Marsha B. Cohen fustiga que la prensa israelí oculta las hazañas criminales
de Murdoch por ser "considerado ferviente partidario de Israel" (Veterans
Today, 16/7/11). Cohen exhibe que en los pasados dos años Murdoch fue
honrado por dos prominentes grupos "pro Israel" en EU: American Jewish
Committee (AJC) que le otorgó el "Premio Nacional de Relaciones Humanas (sic)",
y la Liga de Antidifamación (ADL), cuyo director Abraham Foxman (¿de aquí
provendrá Fox News?) confesó que su galardonado "se preocupaba profundamente
(sic) por la seguridad de Israel".
Desde hace medio año, Virtual Jerusalem (22/11/10) expuso la asociación
conjunta en Israel de Rupert Murdoch con lord Jacob Rothschild en la empresa
Genie Energy Corporation (GEC) con el fin de explotar el polémico petróleo de
esquisto bituminoso.
Nada extrañamente, Dick Cheney, ex vicepresidente de EU y ex director de la
petrolera depredadora Halliburton, se encuentra en el consejo de administración
de GEC (Seeking Alpha, 18/4/11).
GEC es tanto subsidiaria de IDT Corporation (que revende electricidad y gas
natural a los clientes en Nueva York; obviously!) como empresa
matricial de Israel Energy Initiatives Ltd (IEI) y American (sic) Shale Oil
Corporation.
Debido al probable daño ambiental,"los residentes locales se oponen
vigorosamente a la inversión conjunta de IEI", cuyo "presidente Effie Eitam
fue el ministro de Infraestrucura Nacional con el gobierno Sharon".
Jacob Rothschild desechó las protestas de los ambientalistas y alabó en
términos ditirámbicos a Rupert Murdoch, cuyos "extraordinarios (sic) logros (¡supersic!)
hablan por sí solos". Rothschild dijo estar “muy complacido que sea mi socio
(…) para transformar los futuros prospectos de Israel, Medio Oriente (sic) y
nuestros (sic) aliados en el mundo”.
La idea de incorporar a Murdoch en el negocio del petróleo, dicho por él
mismo, era para publicitar en su imperio multimediático global "el esfuerzo de
GEC para desarrollar el éxito del petróleo de esquisto bituminoso": "las
noticias que reportaremos en las futuras décadas reflejarán un mundo más
próspero, más democrático (sic) y más seguro". ¡Para lo que sirven los medios
seudodemocráticos globales: lavar los cerebros de la humanidad desinformada!
La dupla Rothschild-Murdoch, más Dick Cheney, “cree que con la tecnología de
fractura del petróleo de esquisto bituminoso puede liberar al mundo de la
dependencia del petróleo árabe (sic) y convertir a Israel en un centro de poder
energético capaz de producir 300 mil millones (¡extrasic!) de petróleo no
convencional a un costo de 40 dólares el barril.
En esta síntesis de Virtual Jerusalem yace toda la filosofía de la obsesión
patológica del dominio mundial israelocéntrico, uno de cuyos varios segmentos se
ubica en el reinado multimediático global, además del ampliamente conocido
control bancario mundial, lo cual exhibe en su conjunto su proclividad a operar
con todos los inmundos medios (en el doble sentido) para alcanzar sus fines
esclavizantes.
No es gratuito que antes de morir el epistemólogo Karl Popper temía el
totalitarismo de los multimedia. George Soros, otro oligopolista multimediático
en EU, quien se dice seguidor de Popper, parece no haberlo leído ni entendido.
Por ello la verdadera batalla democrática en cualquier parte del mundo pasa
por la pluralidad de los multimedia, sean locales o globales, que permitan a los
ciudadanos disponer de un abanico de opciones para sopesar sus decisiones.
El verdadero grado de democracia de un país se mide en su pluralidad
multimediática cuando cualquier oligopolio de corte totalitarista, como el de la
dupla Rothschild-Murdoch, no sólo opera al contrario de las básicas libertades
individuales sino que, peor, oculta agendas de control mundial desde la banca
hasta los energéticos. |