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(IAR
Noticias)
29-Junio-2011
Durante toda esta crisis de la deuda pública griega, y bajo
la dirección de los mismos potentados internacionales que imponen recortes en el
gasto social, las pensiones, la asistencia sanitaria, el sector público y todos
los demás objetivos habituales, el gobierno "socialista” del país ha seguido
gastando grandes sumas de dinero en armamento.
Por Steve McGiffen -
Spectrezine
N ada
pone al descubierto la hipocresía de los que actualmente manejan la Unión
Europea y de casi todos sus Estados mejor que el reciente descubrimiento del
periodista francés Jean-Louis Denier según el cual el gobierno griego está
siendo animado a gastar grandes sumas de dinero en una amplia gama de productos
que no necesita y que nadie en su sano juicio quiere.
Después de haber pasado los últimos dos años argumentando que la austeridad no
es la respuesta política "necesaria" ante la crisis financiera y económica,
encuentro que lo que ahora está ocurriendo en realidad entre bastidores tampoco
tiene nada que ver con la austeridad.
Resulta que durante toda esta crisis de la deuda pública griega, y bajo la
dirección de los mismos potentados internacionales que imponen recortes en el
gasto social, las pensiones, la asistencia sanitaria, el sector público y todos
los demás objetivos habituales, el gobierno "socialista” del país ha seguido
gastando grandes sumas de dinero en armamento.
El hecho de que los principales proveedores de estas armas sean dos de los
grandes defensores de la "austeridad" -EE.UU. y Alemania-, no debería
sorprendernos.
Hemos pasado de una situación en la que no sólo se acepta sino que se espera que
los dirigentes mientan, a otra en la que la realidad ya no juega papel alguno en
su discurso.
A ojos de los políticos y los grandes medios de comunicación, Grecia quiz á sea
una cleptocracia corrupta y mal gobernada, habitada por barones ladrones y
trabajadores perezosos, irresponsables y tozudos, pero al menos están armados
hasta los dientes.
La causa inmediata de la crisis financiera de Grecia fue que entre 2005 y 2008,
se duplicó el valor de los préstamos de los bancos occidentales al gobierno del
país.
Al final de ese período, los préstamos ascendían a 160 mil millones de dólares.
Al mismo tiempo, el proyecto de ley de "defensa" de este estado miembro de la
Unión Europea relativamente pequeño y pobre crecía un tercio en cinco años
(hasta 2009), convirtiéndose en el cuarto importador mundial de armamento.
Hablamos de un país de menos de 11 millones de habitantes, con una tasa de
natalidad de las más bajas del mundo y una tasa negativa de crecimiento.
Grecia, con un PIB per cápita similar al de España no es tan pobre como a veces
se asume, pero su riqueza está distribuida de manera desigual y sólo gasta el 4%
de su presupuesto anual en educación, colocándolo en el puesto 105 en una tabla
de clasificación global.
Dentro de la UE, sólo Eslovaquia gasta proporcionalmente menos en educación. El
presupuesto griego de "defensa", sin embargo, es superior a éste, situándose en
el 4,3% del PIB. Estas cifras pueden ser difíciles de creer.
Hace más de dos mil años que ninguna parte de Grecia es una superpotencia, pero
sus líderes prefieren las bombas a los libros.
Es evidente que cada vez más, los rescates están en realidad directa o
indirectamente dedicados a la compra de armas.
Año tras año, Grecia ha estado gastando dinero que no tiene en armas que no
necesita.
Según una investigación conjunta de jueces griegos y alemanes, para obtener
contratos se ha utilizado el soborno a importantes políticos griegos,
funcionarios públicos y líderes militares.
El dinero para comprar este armamento es suministrado por los préstamos
bancarios que vienen de los mismos países que venden las armas, incluidos los
EE.UU., Alemania y Francia.
Alrededor de tres mil millones de dólares en helicópteros de combate francés,
dos mil millones en aviones de combate estadounidenses, más o menos la misma
cifra que en aviones Mirage franceses, casi el triple en submarinos alemanes, y
un insignificante medio millón más o menos en helicópteros de combate francés.
Se supone que esto excluye a Grecia de las recientes críticas del Secretario de
Defensa saliente de EE.UU., Robert Gates, que afirman que los europeos no gastan
lo suficiente en armarse. Lo que no está claro es de qué debe defenderse Grecia.
De hecho Turquía, su antiguo enemigo, está reduciendo gradualmente sus compras
de armas y propuso el año pasado a Grecia a un acuerdo en virtud del cual ambos
reduciría su gasto armamentístico en un 20%. A pesar de su crisis financiera,
Grecia se negó a aceptarlo.
A partir de 2009 Atenas comienza a tener dificultades para pagar las armas
importadas, y en ese momento la UE comenzaron a mostrar preocupación.
Mientras podía cubrir el pago de las sumas astronómicas que gasta en armamento
-un armamento que, afortunadamente, en su mmayor parte lo más probable es que
nunca sea utilizado-, nadie tenía un problema.
Esto sitúa en un nuevo e insólito contexto la reciente disputa entre Alemania y
el Banco Central Europeo sobre cuál es la mejor manera de ayudar a Grecia a
pagar sus deudas sin desestabilizar los mercados. Toda esta discusión sólo sirve
para encubrir la realidad de una situación en la que un país de renta media ya
no puede permitirse ofrecer a sus ciudadanos los medios para llevar una vida
digna, productiva y satisfactoria, y sin embargo puede gastar miles de millones
en instrumentos diseñados para acabar prematuramente con otras vidas.
De vuelta en Grecia, las protestas continúan mientras una nueva ronda de
recortes, que ascienden a 6,5 mil millones de euros antes de finales de 2011, se
debate en el Parlamento griego.
Algunos diputados del gobernante ex-socialdemócrata PASOK están empezando a
desertar. Hace poco una joven estudiante estadounidense que había estado
observando los acontecimientos que se desarrollan en España me hizo una
interesante pregunta.
Un levantamiento en una dictadura tiene, en cierto sentido, una solución fácil,
me dijo: se puede introducir la democracia parlamentaria y esperar que eso
proporcione una plataforma para resolver las reclamaciones de todos.
¿Pero qué sucede si hay un levantamiento en una democracia parlamentaria? No
pude responder.
Pero sospecho que quizá lo sepamos pronto.
(*)Traducido por Juan Aballe Aramburu
/ Rebelión
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