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(IAR
Noticias)
26-Mayo-2011
El devastador terremoto de
Japón del pasado 11 de marzo, uno de los más graves en la historia del planeta
en las últimas décadas, pudo ser pronosticado porque antes de que ocurriera,
tuvieron lugar fenómenos extraños en la atmósfera, según informes de científicos
revelados recientemente por la prensa.
Por Armando Pérez - RIA Novosti
E sos
fenómenos registrados por expertos de Estados Unidos y Australia despertaron
profundo interés a científicos del Instituto de Ionosfera y Magnetismo
Terrestre (IZMIRAN) de Rusia, indicó el diario ruso Komsomolskaya Pravda.
Una semana antes del terremoto, a gran altura sobre el epicentro del seísmo se
formó una zona que comenzó a calentarse paulatinamente hasta alcanzar un punto
máximo horas antes de que los nipones sintieran las primeras sacudidas del
movimiento telúrico en el noreste de Japón.
Días antes en esa misma zona también aumentó drásticamente la concentración de
electrones en la ionosfera y su valor máximo se registró tres días antes del
cataclismo, según observaciones hechas por investigadores del Goddard Space
Flight Centre de la NASA, en el estado de Maryland.
Según los expertos rusos, el aumento de la temperatura y la concentración de
electrones en al atmósfera sobre el territorio que posteriormente se convierte
en el epicentro de fuertes movimientos telúricos supone una señal valiosa para
comprender la naturaleza de los terremotos.
Los científicos rusos consideran que esos y otros fenómenos previos a los
terremotos, suponen un complejo algoritmo cuya adecuada interpretación
permitirá determinar con relativa exactitud la fecha y lugar en que se pueden
producir sismos de alta magnitud.
El calentamiento de la atmósfera se perfila como una señal importante porque
la NASA desde satélites también obtuvo información sobre el calentamiento de
la atmósfera sobre la ciudad de Puerto Príncipe días antes de que ocurriera el
devastador terremoto de Haití, en enero de 2010.
La pista sobre el calentamiento atmosférico recobra interés porque estudios
hechos por expertos del IZMIRAN registraron un aumento considerable de la
concentración de electrones libres y calentamiento de la atmósfera sobre el
territorio de India, días antes de que ocurriera en terremoto que causó más de
7.000 muertos en el estado de Gujarat, en el noreste del país, en enero de
2001.
Los registros del centro ruso también constataron que el mismo fenómeno
ocurrió en México antes del terremoto de una magnitud de 7,6 en la escala
abierta de Richter, en el oeste y centro del país en 2003.
Según los expertos del IZMIRAN, la cadena, Gujarat-México-Haití-Japón, ya es
una circunstancia que merece investigaciones detalladas.
Esos estudios deberán ser comparados con otras teorías como la influencia del
la actividad solar, y las perturbaciones del campo magnético terrestre, en
calidad de señales anticipadas a terremotos.
Una de las hipótesis que explicar el calentamiento de la atmósfera indica que
los procesos que se desarrollan en el subsuelo a kilómetros de profundidad
influyen en la atmósfera y la ionosfera.
Más exactamente esa influencia está condicionada por la emanación de gases de
radón, elemento químico radiactivo.
Esos gases ionizan el aire, catalizan intensamente la condensación de vapor de
agua, lo que su vez deliberan calor, registrada posteriormente por los
satélites.
Otra teoría descarta la acción del radón, y considera que la acumulación de
energía en las placas tectónicas antes de los terremotos ocasiona la
deliberación de flujos ionizantes en la atmósfera.
No obstante, la noticia sobre las observaciones recopiladas por la NASA sobre
el calentamiento de la atmósfera puso en guardia a otros medios científicos y
periodísticos en Rusia que sostienen que la catástrofe natural ocurrida en
Japón fue obra del intelecto humano.
Según esos medios, el calentamiento de la ionosfera no son señales de
movimientos telúricos sino que son la causa directa que los produce.
Al respecto, las fuentes citan las “armas climáticas”, más exactamente las
instalaciones del famoso centro HAARP construido con ayuda del Pentágono en el
territorio de Alaska para incidir en la ionosfera, entre otras formas mediante
su calentamiento.
El proyecto HAARP (del inglés High Frequency Active Auroral Research Program,
Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) financiado por
la Fuerza Aérea, la Marina de EEUU, en la Universidad de Alaska, está
destinado a controlar los procesos en la ionosfera que puedan alterar el
funcionamiento de las comunicaciones y los sistemas de vigilancia y radares.
Para algunos científicos en Rusia, al calentar la ionosfera, el Haarp se
convierte es un mecanismo que puede desatar terremotos.
(*)
Pepe Escobar es
corresponsal itinerante de Asia Times. Su último libro es Obama does
Globalistan (Nimble Books, 2009). |