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(IAR
Noticias)
21-Junio-2011
“¿Usted le pidió permiso a la
OTAN para viajar a Tripoli?”, les espetó un periodista extranjero al presidente
de la FIDE, Kirsán Iliumzhinov, en una de sus últimas conferencias de prensa.
Por Armen Oganesián - RIA Novosti
U na
buena respuesta habría sido: “¿Quién le enseñó esos modales?”, pero sonó una
variante más diplomática. “En los estatutos del presidente de la FIDE no hay
ningún punto que obligue a informar a la Alianza Atlántica de los pasos a
tomar”. Y sin adornarse en más retóricas, Iliumzhinov, anunció: “El Gobierno
libio está dispuesto a iniciar las negociaciones sin más dilación. No tendría
ningún inconveniente en sentarse ahora mismo con los dirigentes de la OTAN y
con sus representantes que ahora se encuentran en Bengasi”.
Lo del permiso de la OTAN tiene su trasfondo. En el plano informativo, ahora
mismo Libia es terra incognita, ya que al país le está vetada la utilización
de sus satélites de comunicaciones, y su prensa no tiene difusión al ámbito
internacional, ni siquiera al de sus vecinos más cercanos. Bueno, no es del
todo incógnita, ya que el vacío informativo está debidamente ocupado por los
bravos informes oficiales de los generales y los funcionarios de la Alianza
Atlántica. Por lo que respecta a los reportajes en directo de las agencias
internacionales, no suelen ser más que textos montados en la redacción sobre
imágenes genéricas recibidas.
Además, el sentido de los sucesos acaba siendo distorsionado hasta la pérdida
de su contacto con la realidad. En otras palabras, una máquina de propaganda
ha sustituido a otra y la verdad, como siempre, se ha quedado en el medio.
Curiosamente, en Libia todos los canales extranjeros continúan emitiendo con
toda normalidad, incluso los rusos. Según palabras de Iliumzhinov, a los
mismos libios se les escapa una triste sonrisa, cuando ven la opereta sobre su
país que se transmite por la televisión.
El enviado especial de la revista “Mezhdunarodnaya zhizñ” (Vida internacional)
acompañó al presidente de la FIDE en este viaje y tuvo la ocasión de
entrevistarlo en exclusiva, donde se recogían reflexiones como la siguiente:
“He recorrido más de la mitad del país y he visto esas ciudades y pueblos que,
según las cadenas de televisión internacionales, están ocupadas por los
rebeldes y azotadas por violentos combates... Precisamente hoy hemos pasado
por uno de esos lugares cuando regresábamos a la frontera con Túnez, y nuestro
transito fue tranquilo y no había ningún enfrentamiento”. En principio, la
resolución de la ONU no incluía el bloqueo informativo ni tampoco la censura
en Libia…
La realidad de lo que sucede en Libia contrasta con los comunicados de la
OTAN. En el fondo todo es muy simple, la Alianza Atlántica exige a los
rebeldes que continúen sus acciones contra el gobierno, mientras que éstos
siempre solicitan constantes bombardeos de apoyo. La OTAN evidentemente ha
tomado un claro partido y está provocando una guerra civil. La paz no entra en
sus planes al menos hasta que del tablero político de la región no desaparezca
la figura de Kadafi.
Ahora ya nadie duda de que las prioridades de la OTAN en Libia nunca fueron la
paz y la seguridad de la población civil, sino fríos intereses políticos. Por
esta razón no se espera ninguna respuesta a la oferta de Kadafi de sentarse a
negociar tras el cese de los bombardeos. A los aliados internacionales les
interesa la guerra hasta la victoria final.
Iliumzhinov vio las ruinas de edificios y hospitales y le expresó el pésame a
Kadafi por la muerte de su nieto y su nieta durante el bombardeo de la capital
Libia. A propósito, esta operación militar internacional, que ha generado ya
tantos sufrimientos, debería ser objeto de la investigación por parte del
Tribunal Penal Internacional para que no acabe como siempre en el morral de
las supuestas resoluciones de la ONU.
En la conversación con Iliumzhinov, Kadafi abordó el trasfondo económico de la
agresión militar. En las cuentas libias de los bancos internacionales está
embargada una reserva de 160.000 millones de dólares. “Todo el mundo dice que
es dinero de Kadafi, cuando esto no es así. Se trata de los fondos del Banco
Central de Libia, de las entidades estatales, de los ciudadanos de Libia. Si
este dinero se necesita para la estabilización del euro, lo más honesto sería
reconocerlo”.
En su día, Libia renunció a desarrollar las armas de destrucción masiva
(nucleares, químicas y bacteriológicas). Todos los fondos que se ahorraron en
esta esfera se emplearon para ampliar el ferrocarril. Las respectivas
licitaciones, a propósito, las ganó Rusia. “¿Cual es el ejemplo que da la OTAN
a países como Corea del Norte o Irán? ¿La fuerza reside en el poder de las
armas? A nosotros nos convencieron para renunciar a desarrollar la industria
militar de mi país y ahora nos bombardean. Por lo visto, ese el destino de los
países débiles”, señaló Kadafi.
Según testimonio de Iliumzhinov, Kadafi estuvo correcto en todo momento. La
entrevista no tuvo lugar en ningún búnker, y el líder libio no pareció estar
preocupado por su seguridad. Sin embargo, la pena por la pérdida de sus seres
queridos era evidente: “Sé que nos han condenado a muerte a mí y a todos mis
parientes y seres queridos, pero no acabo de comprender cuál es el crimen
cometido por mi nieta pequeña…” |