El dólar tuvo una brusca caída hasta niveles nunca vistos desde julio de 1995
tras declaraciones del ministro japonés de Finanzas, Yoshihiko Noda, en las que
señaló que el Gobierno no actuaría a corto plazo para devaluar la moneda nipona.
A las 16H00 GMT del martes, el dólar se cotizaba a 84,16 yenes contra 85,17 la víspera,
tras haber tocado 83,72 yenes hacia las 13H20 GMT.
El euro también se debilitó frente a la divisa japonesa, cotizándose a 106,67
yenes, contra 107,79 el lunes, llegando incluso a caer hasta 105,44 yenes a
media sesión, un nivel inédito desde el 12 de julio de 2001.
La moneda europea también tocó un piso histórico ante el franco suizo,
acercándose al umbral de 1,30 francos por euro.
En cuanto al yen, su fuerza afectó a la Bolsa de Tokio, cuyo índice Nikkei cedió
este martes 121,55 puntos (-1,33%) y cerró por primera vez desde mayo de 2009
por debajo de los 9.000 puntos, a 8.995,14 unidades.
El yen no ha dejado de subir debido a la poca disposición del Gobierno japonés
para intervenir en el tipo cambiario, algo que no hace desde 2004.
El ministro Noda reiteró este martes que el Gobierno "miraría los movimientos de
los mercados con gran interés y los seguiría muy cuidadosamente", sin querer
hacer comentarios sobre la posibilidad de una intervención.
"Las declaraciones de Noda no hacen más que echar leña al fuego. Las
advertencias verbales ya no sirven para nada y no sería sorprendente que el
dólar caiga a 83 yenes en cualquier momento", analizó el experto Daisuke
Karakama, de Mizuho Corporate Bank.
"Las presiones del mercado sobre las autoridades japonesas van a continuar hasta
que se lance una acción concreta", agregó.
En la misma sintonía, Susumu Kato, de una filial japonesa del Credit Agricole,
señaló que "el mercado pide ahora que el Gobierno y el Banco de Japón actúen de
forma coordinada".
Estos llamamientos tienen lugar en medio de temores cada vez más grandes sobre
la salud de la economía nipona, ya que las exportaciones se ven perjudicadas por
el yen alto que quita competitividad a nivel mundial a las grandes compañías
japonesas.
Durante la última gran alza del yen quince años atrás, las empresas niponas
tenían margen para reestructurarse y disminuir sus gastos, pero en esta ocasión
se encuentran con la espalda contra la pared por el ajuste efectuado durante la
crisis financiera y económica mundial 2008-2009.
"Personalmente no me gusta la idea de una intervención directa en el mercado
cambiario, pero el Gobierno debe actuar para detener el nerviosismo actual",
declaró este martes el presidente de la Bolsa de Tokio, Atsushi Saito.
"Es importante que el Gobierno dé la impresión que existen medios de intervenir
cuando sea necesario", agregó.
Pero la compra masiva de dólares y la venta de yenes para invertir la tendencia
actual sólo tendría un efecto fugaz y limitado, según los especialistas.
Mientras Estados Unidos y Europa pueden dejar que su moneda se devalúe, Japón
sólo puede intervenir con muchas dificultades en forma unilateral, de acuerdo
con los expertos.
Según los economistas, el yen seguirá a un nivel alto mientras no suban las
tasas de interés en Estados Unidos, es decir hasta que la principal potencia
económica mundial no juzgue sólida su reactivación.