La economía global ha comenzado su recuperación tras la crisis, pero
todavía permanecen factores que podrían poner en peligro el crecimiento mundial
y los expertos temen que se produzca una contracción en el segundo semestre.
IAR
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Hay tres factores fundamentales que podrían dificultar la recuperación: el
estancamiento del consumo en EEUU, la desestabilización de la eurozona o que
Asia frene la política expansiva por miedo a la inflación, según destaca
Barclays Wealth en el informe trimestral ‘Signpost’.
1. Contracción del consumo en EEUU
“La primera gran dificultad a la que se enfrenta la economía mundial es la
reticencia del consumidor estadounidense a gastar, dado que la renta disponible
por hogar está muy por debajo de lo que sería normal en esta fase del ciclo
económico. Así que la recuperación puede llegar a frenarse en 2011”, afirma el
economista jefe de Barclays Wealth, Michael Dicks.
La economía estadounidense, que en el primer trimestre experimentó un rápido
crecimiento, se ha ralentizado, como muestran los datos publicados el viernes
(el PIB creció una décima menos hasta junio).
El problema, para Dicks, no es tanto que la recuperación se vea perjudicada por
la falta de creación de empleo, sino por una disminución de la renta disponible
por los hogares. Los analistas de Barclays Wealth no están seguros de que “el
fantasma del consumo” en la primera economía del mundo vaya a disiparse este año
o el que viene.
2. Dudas sobre la eurozona
Dicks se plantea en el documento que el segundo problema es si la Unión
Económica Monetaria (UEM) “sobrevivirá o no” y sugiere que ésta podría “cambiar
de estructura”. Los tipos de interés fijos dificultan a los países la
posibilidad de generar ganancias en competitividad y el fuerte ajuste fiscal no
ayudará mucho si provoca nuevas caídas del PIB, explica, así que la zona euro
puede cambiar – o incluso quizá romperse completamente.
Dicks es
bastante pesimista y afirma que si la situación es mala, “será peor”. De hecho,
espera que el crecimiento de la zona euro para 2011 se reduzca hasta el 1%. A
esta ralentización contribuirá la decisión de Alemania de endurecer las
políticas fiscales, pues hace anticipar a los mercados que otros países que se
encuentran peor, tendrán que realizar mayores ajustes.
3. El problema de la inflación en Asia
El último bache a superar está relacionado con la escalada de precios en Asia.
La preocupación de los gobiernos de la región por combatir la inflación podría
perjudicar el ritmo de crecimiento.
China ha impulsado el crecimiento tras la crisis, pero la economía del gigante
asiático puede estar recalentándose y la inflación puede representar un
problema. Por otra parte, el sector manufacturero chino se ha enfriado,
según los últimos datos del índice PMI, que revelan que creció a su menor ritmo
en 17 años.
El informe señala que el país necesita ahora “un periodo de crecimiento más
moderado para restaurar el equilibrio”. Uno de los riesgos clave en este sentido
es el crecimiento de los salarios, que podría aumentar la presión.
Repercusión en los mercados
Ante este escenario, los mercados pueden reaccionar, básicamente, de
cualquier manera, según se desprende del informe, en el que Barclays Wealth
afirma que existe una probabilidad bastante elevada de que las rentabilidades de
“los mercados bursátiles en los próximos doce meses finalicen entre el 15% y el
20%”, aunque “también existe una probabilidad bastante alta de que se desplomen”
por el temor a que vuelva la recesión.
Y respecto al mercado de divisas, es probable que las perspectivas relativas de
tipos de interés y fiscales sean los motores principales. El dólar parece
preparado para debilitarse a medida que el crecimiento estadounidense se
ralentice y la perspectiva fiscal se deteriore. La libra esterlina se
recuperará, aunque el euro seguirá soportando presión.