El
jefe del Pentágono pidió al Buró Federal de Investigaciones (FBI) que participe
en la investigación sobre la filtración de los más de 90.000 documentos
militares confidenciales.
Estos archivos, que fueron difundidos
por el sitio web Wikileaks y se publicaron el domingo, aportan detalles sobre
el día a día de la guerra en Afganistán.
Gates afirmó que esta publicación
podría suponer un peligro para las tropas estadounidenses destacadas en el
país asiático y aseguró que una "investigación a fondo" determinaría cómo se
produjo la filtración.
En respuesta a la publicación de
documentos esta semana por la organización WikiLeaks, Gates dijo que había
pedido al FBI que ayudara en la investigación criminal y había restringido el
acceso sobre el terreno a informaciones sensibles, a fin de reducir el
riesgo de otra filtración de informes militares internos.
"Las consecuencias en el campo de
batalla de estos documentos es
potencialmente grave y peligrosa para nuestras tropas, nuestros aliados, y
socios afganos y podrían dañar nuestras relaciones y reputación en esa parte
clave del mundo", declaró Gates, ex agente de la CIA.
Gates destacó que su mayor
preocupación era que los afganos y otros aliados no confiaran más en EEUU para
mantener sus secretos a salvo.
"Es impresionante cuánto importa la
confianza", dijo Gates en una rueda de prensa. "Tenemos una labor de reparación
considerable por hacer", agregó.
Los documentos militares secretos
publicados por Wikileaks el domingo incluían las identidades de algunos afganos
que entregaron información a las fuerzas estadounidenses.
Mike Mullen, jefe del Estado Mayor
Conjunto del Ejército estadounidense, dijo que los filtradores "podrían tener
ya en sus manos la sangre de algún joven soldado o la de una familia afgana".
El alto funcionario estadounidense
señaló además que los contenidos filtrados podrían revelar métodos y fuentes
empleados por la inteligencia estadounidense.
Gates agregó que el miércoles se puso
en contacto con el director del FBI, Robert Muller, y le "pidió ayuda en esta
investigación".
"Es importante que dispongamos de
todos los recursos que necesitemos para investigar y evaluar esta violación de
la seguridad nacional", apuntó.
El sitio web Wikileaks, que colgó los
documentos en internet, apuntó que esos materiales habían sido recopilados
por varias unidades del ejército estadounidense entre 2004 y 2009.
Por otro lado, Wikileaks afirmó que
intentaron por todos los medios que la filtración no "pusiera en peligro a
inocentes", y señalaron que dejaron de publicar cerca de 15.000 documentos por
este motivo.
El presidente afgano, Hamid Karzai,
aseguró -en su primera reacción pública sobre este tema- que las recientes
filtraciones muestran que "el enemigo real no está en Afganistán, sino en
santuarios en Pakistán".