El
Producto Interior Bruto (PIB) creció a una tasa anual del 2,4 por ciento,
dijo el Departamento de Comercio en su primera estimación, tras una cifra
revisada del primer trimestre de un crecimiento del 3,7 por ciento.
Los analistas consultados por Reuters habían pronosticado que el PIB, que mide
el total de bienes y servicios producidos dentro de las fronteras de Estados
Unidos, crecería un 2,5 por ciento en el segundo trimestre.
El Gobierno habría previsto en un principio una tasa de crecimiento del 2,7 por
ciento para los primeros tres meses del año.
La economía estadounidense, que está saliendo desde su peor recesión desde la
década de 1930, ha crecido durante cuatro trimestres consecutivos. Sin
embargo, el crecimiento ha sido demasiado tímido, sin lograr una caída en la
tasa de paro.
La alicaída economía y una tasa de desempleo del 9,5 por ciento están
erosionando la popularidad del presidente Barack Obama y disminuyendo las
perspectivas de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre.
Un sondeo de Reuters-Ipsos mostró esta semana que sólo un 34 por ciento de
los estadounidenses apoya la gestión de la economía y del empleo por parte de
Obama, frente a un 46 por ciento que lo considera insatisfactorio.
Esto representa una fuerte caída desde comienzos de 2009, poco después de que el
mandatario asumiera su cargo, cuando más de la mitad de los consultados dio su
visto bueno a la gestión de Obama de la peor crisis financiera en décadas.
El crecimiento en el trimestre pasado se vio contenido por un avance del 28,8
por ciento en las importaciones, que eclipsó un aumento del 10,3 por ciento en
las exportaciones.
Esto creó
un déficit comercial que arrebató 2,78 puntos porcentuales al crecimiento, el
mayor monto desde el tercer trimestre de 1982.
Sin
embargo, fuera del sector comercial, los detalles del informe fueron
alentadores. La inversión de las empresas aumentó a una tasa del 17 por ciento,
el ritmo más fuerte desde el primer trimestre de 2006, tras ver una expansión
del 7,8 por ciento en el período anterior.
El gasto en equipos y software fue el más fuerte desde el tercer trimestre de
1997, mientras que la inversión en infraestructuras subió por primera vez desde
el tercer trimestre de 2008, impulsada por un aumento en las perforaciones
gasíferas y petroleras.
"El temor en los mercados es que la tendencia es hacia un crecimiento más
lento y hacia un rebote menor del que se suele tener, y creo que esto
refuerza esa idea", dijo Subodh Kumar, estratega jefe de Subodh Kumar &
Associates en Toronto.
Tras el informe, los futuros en Wall Street aumentaron sus pérdidas,
mientras que los precios de los bonos del Tesoro aceleraron sus ganancias. El
dólar frenó su avance frente al euro.
El crecimiento durante el segundo trimestre también fue impulsado por la
construcción de nuevas viviendas, sector que avanzó un 27,9 por ciento tras ser
una carga sobre el PIB durante los primeros tres meses del año.
Esto reflejó un incremento en la actividad inmobiliaria, sector que fue
impulsado por un popular crédito fiscal a los compradores que expiró a finales
de abril.
La tasa de inicio de construcción de casas fue la mayor desde el tercer
trimestre de 1983.
La inversión residencial se había contraído a una tasa del 12,3 por ciento en el
primer trimestre.
Sin
embargo, el informe también mostró ciertas áreas de preocupación. Según las
cifras, el gasto del consumidor no fue tan sólido como se pensaba previamente,
creciendo a una tasa del 1,6 por ciento en el segundo trimestre tras avanzar a
un ritmo revisado del 1,9 por ciento en el período anterior.
El crecimiento del gasto del consumidor, que normalmente representa un 70 por
ciento de la actividad económica en Estados Unidos, había sido estimado en
un 3,0 por ciento durante el primer trimestre. El gasto añadió 1,15 puntos
porcentuales al PIB el trimestre pasado.
Los inventarios empresariales aumentaron en 75.700 millones en el segundo
trimestre tras un avance de 44.100 millones de dólares durante los primeros tres
meses del año. Los inventarios contribuyeron con 1,05 puntos porcentuales al
PIB.
Excluyendo inventarios, la economía creció a una tasa del 1,3 por ciento, desde
un 1,1 por ciento en el primer trimestre.