El
Promedio Industrial Dow Jones retrocedió 2,6% para quedar por debajo de los
10.000 puntos tras el descenso en la confianza de los consumidores
estadounidenses, la revisión a la baja de un indicador económico chino y las
persistentes preocupaciones por la salud de los bancos europeos. El rendimiento
del bono del Tesoro a 10 años cayó por debajo de 3%, su nivel más bajo desde
abril de 2009, cuando arreciaba la crisis financiera.
El grupo de análisis sin fines de lucro The Conference Board informó el martes
que la confianza del consumidor descendió en junio, borrando los avances de los
dos meses previos. El índice marcó 52,9 puntos, un brusco retroceso frente a los
62,7 puntos del mes anterior y un creciente número de familias dijo que los
empleos eran "difíciles de conseguir".
Otros factores que nublaron el panorama de los inversionistas fueron la drástica
revisión a la baja de un indicador líder de la economía china y el vencimiento
de una línea de crédito de 12 meses extendida por el Banco Central Europeo a los
bancos de la región.
Los mercados aún consideran improbable una recaída, pero el descenso de la
confianza es tan sólo la señal más reciente que sugiere que la economía
estadounidense podría perder bríos en el segundo semestre y crecer a un ritmo
más moderado que en el primero.
La creación de empleo es la clave del problema. La Oficina del Censo ha
apuntalado el empleo al ofrecer cientos de miles de trabajos temporales. Incluso
si el informe del viernes del Departamento de Trabajo muestra un aumento en las
contrataciones del sector privado a medida que los trabajos del censo
desaparecen, la economía enfrenta fuertes vientos en contra.
Hay señales, por ejemplo, de que el mercado inmobiliario se encamina a una nueva
crisis y las condiciones financieras son menos conducentes al crecimiento
económico a medida que las bolsas caen, el dólar se fortalece y los mercados
crediticios atraviesan dificultades. El panorama global se ha vuelto más
incierto después de que gobiernos europeos como los de Gran Bretaña y Alemania
vuelcan su atención en reducir los déficits fiscales.
También hay razones para el optimismo. Los ingresos individuales de los
estadounidenses están en alza y los flujos de caja de las empresas son sólidos y
respaldan la inversión y las contrataciones. La recuperación industrial,
asimismo, ha sido robusta.
EE.UU. creció a una tasa anualizada de 2,7% en el primer trimestre y los
economistas consultados por The Wall Street Journal proyectan, en promedio, una
expansión de 3,6% en el segundo trimestre. La mayoría prevé un crecimiento de 3%
en el segundo semestre, si bien algunos no son tan optimistas.
"Me estoy volviendo más pesimista sobre la capacidad de la economía para
reacelerar en el cuarto trimestre y en la primera mitad de 2011", afirma Paul
Kasriel, economista jefe de Northern Trust Bank en Chicago. El experto espera
que la economía se expanda en torno a 2,5% en el segundo semestre.
El presidente Barack Obama mostró optimismo sobre el panorama económico tras una
reunión con el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke. Dijo que ambos
"comparten la opinión de que la economía se ha fortalecido", y resaltó que EE.UU.
ha pasado de perder 750.000 empleos al mes el año pasado a cinco meses de
crecimiento laboral.
Un aspecto que está afectando a la economía es el mercado de la vivienda que,
tras estabilizarse, se está volviendo a debilitar al desvanecerse el apoyo
gubernamental.
La incertidumbre afecta las decisiones de las empresas. La papelera Lincoln
Paper and Tissue LLC opera a plena capacidad, pero no contempla una expansión o
nuevas contrataciones. "Nos batimos con las armas que tenemos y no contemplamos
ninguna medida importante de ninguna especie", dice Keith Van Scotter, su
presidente ejecutivo.
La Fed cree que los aspectos positivos se impondrán y apuntalarán la
recuperación, lo que dejaría al banco central en posición para comenzar a subir
las tasas de interés más adelante.