La crisis económica mundial que estalló en septiembre de 2008 representa
un récord despidos laborales y ha creado el máximo número de desempleados de la
historia. Según la ONU, la situación específica del desempleo se puede agravar a
mediano plazo por la tendencia a aplicar ajustes fiscales en las naciones
desarrolladas, principalmente en la Unión Europea, Japón y EEUU.
Informe
IAR Noticias/
En
vísperas de dos grandes cumbres económicas (G8 este viernes y G20 el sábado), el
informe de Naciones Unidas (ONU) sobre los objetivos del milenio afirma que
211 millones de personas no tienen trabajo hoy en día, una cifra récord en la
historia de la humanidad.
Las metas del milenio, formuladas en 2000, son ocho parámentros de desarrollo
social que deben mejorar para 2015 hasta superar los indicadores de 1990, punto
de partida de la comparación.
Según la ONU, la situación específica del desempleo se puede agravar a
mediano plazo, ya que en los próximos diez años habrá que crear 470 millones
de nuevos empleos simplemente para no empeorar el panorama actual.
Con la seguidilla de programas de ajuste anunciados en la Unión Europea (EU) y
Japón, parecería que a corto plazo la tendencia, al menos en los países
desarrollados, será a la inversa: un aumento considerable de la desocupación.
En América Latina, dos indicadores clave de la pobreza que venían mostrando
mejoras -empleo y empleo vulnerable- registraron retrocesos debido a la
crisis.
Según la ONU, la relación empleo-población que había aumentado del 58% al 61% en
el lapso 1998-2008 cayó a un 60% el año pasado, mientras que los trabajadores
pobres (con ingresos menores a US$1,25 diarios) se incrementaron del 7% al 8%
entre 2008 y 2009.
La eliminación de la pobreza va de la mano del crecimiento económico y la
creación de empleo.
En este sentido, los últimos anuncios del mundo desarrollado no son
alentadores.
Esta semana el Reino Unido y Japón se agregaron a la larga lista de países
desarrollados que eligen la vía de un mega-ajuste fiscal para hacer frente a
la crisis.
Grecia, España, Portugal, Italia, Francia y Alemania también han tomado ese
camino.
El especulador financista George Soros criticó el miércoles esta política de
austeridad liderada por Alemania, afirmando que ponía en peligro a la UE y al
euro como moneda.
Estos planes contemplan pérdidas de miles de puestos de trabajo y una
inevitable caída del consumo que a su vez puede impactar negativamente en el
crecimiento de la eurozona y la economía mundial.
Estados Unidos, con casi 10% de desempleo, sigue impulsando una política
de ayuda y salvataje de empresas y bancos con dinero del Estado y con planes
escalonados de recortes del gasto público, sobte todo en el Estado de
California.
En el orden global, según el informe de la ONU, a cinco años de que se cumpla el
plazo de los objetivos fijados para el milenio, estos parecen cada vez más
lejos.