La brusca caída del precio del
petróleo la semana pasada les puede dar un respiro a los automovilistas, pero
también podría añadirle baches al camino de la recuperación de la economía
global.
Por Liam Pleven - The Wall Street Journal
La
semana pasada, el crudo declinó en cuatro jornadas consecutivas para cerrar el
viernes con una baja de US$2, a US$75,11, en Nueva York y esta semana bajó aún
más a cerca de US$71 por barril.
Pese al entusiasmo de algunos operadores, que vaticinaban una estabilización de
la demanda de energía y por ende una recuperación más sólida de la economía
estadounidense, el petróleo retrocedió a la parte media del rango de entre US$69
y US$83 en el que se ha movido durante los últimos seis meses. Para algunos,
precios más bajos del crudo significan un respiro para los consumidores, que
eventualmente verán bajar el precio de la gasolina, especialmente en Estados
Unidos.
Sin embargo, puede que el abaratamiento del combustible no sea suficiente para
estimular el consumo en el país del norte, donde la tasa de desempleo ha vuelto
a rozar 10%. "No creo que cambie mucho la conducta de las personas", señala Tim
Evans, analista de Citi Futures Perspective.
En su lugar, la caída del petróleo podría indicar que algunos inversionistas se
habían vuelto demasiado optimistas acerca del vigor y la velocidad de la
recuperación tras la crisis financiera global.
Hasta hace poco, el escenario optimista había ganado terreno en varios ámbitos.
Las bolsas estaban en alza y se aproximaba el verano en el hemisferio norte, lo
que se traduce en un mayor uso del petróleo y sus derivados. El derrame en el
Golfo de México, asimismo, sirvió como un claro recordatorio de que podrían
haber problemas de suministro.
Sin embargo, la persistente presión de los mercados sobre Europa, las dudas
acerca de la fortaleza del crecimiento chino y el alza en los inventarios de
crudo e importaciones de EE.UU. sugirieron que hay mucho petróleo y no tanta
demanda. "Esa es la razón por la que han descendido los precios", afirma James
Hamilton, profesor de Economía de la Universidad de California en San Diego. "La
gente espera una menor actividad económica global".
Pese al retroceso de la semana pasada, el precio es más del doble que el
registrado en febrero de 2009, cuando llegó a estar por debajo de los US$35 el
barril. La posterior recuperación sirvió como un indicador de la creciente
confianza de que los problemas más graves de la crisis financiera habían quedado
atrás.
El súbito cambio de tendencia de la semana pasada hizo que algunos cambiaran sus
proyecciones sobre el precio del petróleo a finales de año.
Los operadores que apuestan al precio del petróleo mediante opciones que les dan
derecho a comprar crudo a futuro, asignan una probabilidad de 46% de que el
petróleo para entrega en diciembre costará más de US$90 el barril cuando el
contrato expire en noviembre. La probabilidad hace una semana era de 55%, según
un informe divulgado el viernes por Deutsche Bank. El informe concluyó que los
operadores piensan que hay una probabilidad de 18% de que el precio de diciembre
esté por debajo de US$70 el barril.