Un día malo en los mercados se
transformó en un día nefasto debido a un aparente error de negociación. Los
inversionistas y los corredores quedaron con los nervios de punta y
preguntándose cómo una equivocación puede provocar una caída de 1.000 puntos en
el Promedio Industrial Dow Jones
Por Peter A. McKay - The Wall Street Journal
El
Dow recuperó buena parte de la pérdida, pero cerró con una caída de 3,2%, o
347,80 puntos, su mayor declive desde febrero de 2009. El indicador quedó en
10.520,32 puntos. Sus 30 componentes bajaron, encabezados por el descenso de
7,1% de Bank of America.
La acción de Procter & Gamble se hundió de unos US$60 a US$39,37. La Bolsa de
Valores de Nueva York (NYSE) informó que cada acción tiene un límite en el que
su negociación es interrumpida. Cuando caen por debajo de dichos niveles,
entonces se pueden negociar en cualquier otra bolsa y a cualquier precio. Cuando
P&G cayó por debajo de ese nivel, llegó una oferta por US$39,37 desde el Nasdaq,
dijo la NYSE.
"No es común que la acción de una empresa de primer nivel caiga 20 puntos sin
ninguna noticia de por medio", indicó Frank Ingarra, cogestor de portafolio de
Hennessy Funds.
La Bolsa de Nueva York también notó que 3M descendió por debajo de su nivel
mínimo de negociación.
Varios inversionistas recibieron información de que una firma importante podría
haber lanzado por error un programa en el que un operador por accidente colocó
una orden para vender US$16.000 millones, en lugar de US$16 millones, de futuros
ligados a índices bursátiles.
Dichos contratos a futuro, conocidos como e-minis, se negocian en la Bolsa
Mercantil de Chicago (CME). Allan Schoenberg, un vocero de CME Group, dijo que
la bolsa estaba examinando las operaciones.
"Cuando el mercado sube o baja con los altibajos que observamos hoy, nos
aseguramos de que todo está operando correctamente. Eso es exactamente lo que
estamos haciendo ahora", dijo. "Si la bolsa encuentra algo raro, lo reportará en
su sitio web".
Los operadores también notaron operaciones extrañas entre los fondos cotizados
en bolsas (ETF), incluyendo el iShares Russell 1000 Value Index Fund, que se
desplomó desde aproximadamente US$60 a 7,5 centavos. "Estos ETF se negociaron a
niveles que no son matemáticamente correctos", dijo Schoenberg.
Otros grandes perdedores del Dow Jones fueron Alcoa, American Express, General
Electric, Hewlett-Packard y J.P. Morgan Chase, con declives superiores a 4% cada
uno.
La celeridad del desplome bursátil fue impresionante. Los inversionistas
vendieron acciones, bonos arriesgados y materias primas y compraron activos
seguros, como los bonos del Tesoro estadounidense y el oro.
Los temores a un contagio de la crisis de la deuda griega aumentaron a lo largo
del día y, probablemente, continuarán durante semanas.
Aunque el Parlamento griego aprobó las medidas de austeridad, los países vecinos
todavía deben ponerse de acuerdo para contribuir al paquete de ayuda para evitar
una cesación de pagos de Atenas.
Aunque se espera que, en última instancia, la ayuda sea aprobada, el electorado
en Alemania y otros países se muestra contrario a gastar fondos para apuntalar a
otra nación.
"Se parece mucho a 1997 y 1998", cuando las crisis financieras se extendieron en
Asia y Rusia", dijo Brian Belski, estratega jefe de Oppenheimer Asset Management.
"En tan sólo un par de días, hemos pasado de una mentalidad superoptimista que
movía los mercados a una mentalidad superpesimista", indicó.
Los indicadores de crédito a corto plazo —como la tasa Libor a tres meses—
comenzaron a exhibir signos de estrés y los bonos corporativos registraron
fuertes caídas.
El volumen en la Bolsa de Nueva York alcanzó los 10.600 millones de acciones, un
nuevo máximo para 2010. El récord anterior se alcanzó el 16 de abril, cuando el
gobierno federal presentó cargos de fraude contra Goldman Sachs Group.
Los operadores comentaron que las negociaciones del jueves estuvieron
protagonizadas especialmente por las órdenes de venta automáticas, que se
acumularon después de que se superaran varias barreras técnicas, en particular
el nivel de los 1.150 puntos en el índice Standard & Poor's 500.
"Mucha gente pensó que teníamos apoyo alrededor de ese nivel, por lo que hubo
cierta desilusión cuando se superó la barrera", manifestó Phil Roth, jefe de
análisis técnico para Miller Tabak. Añadió, sin embargo, que "los números en sí
son un poco menos importantes que la forma en la que los mercados llegan a ese
punto. Lo importante es que hemos tenido un mercado alcista no muy tradicional,
sin ninguna corrección mayor o varios años de períodos de avances alternados con
períodos de estancamiento. Este puede ser el factor que active una corrección
real, pero tendremos que esperar para ver qué pasa".
Cuando los corredores salían de la Bolsa de Nueva York para regresar a sus
hogares, se encontraron con una gran cantidad de periodistas que los estaban
esperando. Usaron palabras como "montaña rusa" y "locura" para describir lo que
aconteció. Uno señaló que en sus 20 años en el piso de la bolsa nunca había
visto algo así.