La nueva "burbuja"
En un artículo titulado "Wall
Street vuelve a jugar con fuego" el vocero más emblemático del poder
financiero estadounidense, The Wall Street Journal, advirtió hace una semana que
la especulación con los bonos que desató la "burbuja" y precipitó la crisis
financiera, y que derivó luego en crisis recesiva con desocupación en masa,
regresó a Wall Street.
En este escenario de regreso a la
"burbuja", el Dow Jones tocó la semana pasada los 11.000 puntos, por
primera vez desde septiembre de 2008, y después que, en los picos de la crisis
financiera y recesiva, descendiera al nivel de los 7000 puntos.
Esta tendencia de nueva "fiesta
bursátil" no hace nada más que probar lo que vienen adelantando los
especialistas.
Los billonarios fondos públicos
utilizados para salvar a los megaconsorcios bancarios e industriales terminaron
generando una nueva escalada especulativa que vuelve a "apalancar" la
economía (pagar con endeudamiento).
La consecuencia es la generación de
una deuda impagable y un rojo crónico en las cuentas fiscales de las naciones
capitalistas centrales (principalmente EEUU y la UE).
El nuevo "récord" de 11.000
puntos alcanzado por el índice Dow Jones (que reparte la más formidable tajada
de rentabilidad capitalista con la especulación financiera ) lo construyen un
reducido número de empresas transnacionales de dimensiones gigantescas, mayores
que Estados, que controlan la producción, el comercio y las finanzas mundiales.
Entre las primeras treinta mega
empresas imperialistas que controlan el sistema económico productivo mundial y
que conforman el índice Dow Jones se encuentran los grandes pulpos de la
especulación financiera que utilizan los billonarios fondos estatales de los
"rescates" para producir una "burbuja ganancial" durante la crisis.
Las cifras de ganancias de las
principales corporaciones de Wall Street ilustra sobre la nueva "burbuja".
Las ganancias del pulpo fianciero Goldman Sachs se dispararon
91% en el primer trimestre. Goldman registró una ganancia de US$3.460
millones, o US$5,59 por acción, durante el primer trimestre, un incremento
frente al beneficio de US$1.810 millones, o US$3,39 por acción, en el mismo
período del año anterior. Los ingresos sumaron US$12.780 millones en los tres
meses, un aumento del 36% frente a un año atrás.
El gigante automotriz Ford Motor
Co. registró una ganancia de US$2.100 millones durante el primer trimestre del
2010, elevó su proyección para el resultado de todo el año al afirmar que
generará "sólidos beneficios", y aumentó en otros 30.000 vehículos su producción
para el segundo trimestre en América del Norte.
La multinacional Johnson & Johnson registró en el primer trimestre una
ganancia de US$4.530 millones, o US$1,62 por acción, un aumento del 29% frente
al beneficio de US$3.510 millones, o US$1,26 por acción, del mismo período del
año anterior.
La ganancia del pulpo de las
bebidas gaseosas, Coca-Cola Co. creció el 19% durante el primer trimestre
del 2010, frente al mismo período del año pasado, gracias al sólido desempeño de
sus operaciones en el extranjero. Coca-Cola registró una ganancia de US$1.610
millones, o 69 centavos por acción, durante el trimestre, un incremento frente
al beneficio de US$1.350 millones, o 58 centavos por acción, del mismo período
del año anterior. La ganancia trimestral superó las expectativas de Wall Street.
La fiesta especulativa y
ganancial de las principales corporaciones cotizantes en Wall Street choca con la siguiente ecuación
que se sigue observando en la economía real:
El déficit fiscal
(caída de la recaudación) impide la reactivación del gasto social por parte del
Estado, B) la contracción del crédito (destinado a la producción) impide
la reactivación del consumo, y D) el desempleo (despidos masivos por
falta de ventas) produce el resultante conflictivo social de la no reactivación
plena (pese a un crecimiento débil) de la economía.
La "fiesta" especulativa de Wall
Street y de las bolsas contrasta con la situación de postración que padece la
economía estructural del Imperio que no consigue despegar con lo que los
especialistas llaman un "principio de crecimiento débil" que no alcanza
para la reactivación.
La especulación con el petróleo
La decisión del gobierno USA
(tanto con Bush como con Obama) de emplear fondos estatales para el rescate de
bancos y empresas quebradas por la crisis, reactivó una nueva "burbuja"
especulativa en los mercados bursátiles y financieros, que luego se
trasladó a los mercados energéticos y de las materias primas, iniciando
nuevamente una escalada en los precios del petróleo y de las materias primas,
que vuelven a ser objeto de la rentabilidad especulativa.
Según analistas especializados de
Wall Street, un 60% del precio del petróleo crudo y de las materias primas
alimentarias tiene como causa la especulación en futuros no
regulada, de fondos precisamente autodenominados "especulativos", bancos y
grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de
Nueva York y el comercio inter-bancos.
En este frente del negocio
agro-energético financiero (productor directo de la hambruna y la inflación
mundial) se encuentran en primera línea Goldman Sach y Morgan Stanley,
súper-gigantes de la especulación financiera en alta escala del capitalismo
trasnacional sionista con asiento en Wall Street.
El resultado trimestral del Goldman Sachs, el mayor "banco de inversión" de Wall
Street, volvió a ser impulsado por las operaciones especulativas en los
mercados energéticos y de materias primas que le permitió aumentar sus ganancias
a niveles exorbitantes.
Luego de tocar un precio récord
de US$ 140 el barril, en julio de 2008, el petróleo había descendido a la línea
de los US$ 35 el año pasado. De la mano de la nueva "burbuja" en Wall Street el
oro negro volvió a remontar alcanzando los US$ 87 el barril, su más alto nivel
desde octubre de 2008.
Los pronósticos más optimistas de Wall Street contemplan nuevos incrementos
en el precio. Barclays Capital prevé que alcance los US$ 97 a
fin de año, mientras que Goldman Sachs y Morgan Stanley apuestan por US$ 110
y US$ 100 respectivamente.
Jeff Rubin, ex economista jefe de CIBC y autor de un libro sobre el petróleo y
la globalización, advierte: “Un precio de tres dígitos va a suponer una amenaza
para la recuperación mundial”.
A modo de emergente más
inmediato de esta nueva escalada especulativa (el petróleo es la fuerza que
mueve la economía mundial), ya comienza a verificarse una nueva cadena
inflacionaria que repercute en primer lugar en una nueva ola alcista en el
precio de los alimentos a escala mundial.
¿Hasta
cuándo?
Hay una certeza generalizada entre
los especialistas: La no reactivación plena del crédito y del consumo y la suba
del desempleo (EEUU ya toca una tasa récord) amenaza con terminar con la
"fiesta bursatil" y complica todas las variables de la débil recuperación
económica.
La percepción generalizada entre los
especialistas es que la debilidad de la demanda consumidora en EEUU y
Europa, impulsada por el alto desempleo, el difícil acceso al crédito y el
estancamiento (o reducción) de los salarios, es la principal amenaza a la
sostenibilidad de una débil recuperación económica.
Como producto de la especulación
bursátil (en desmedro de la inversión productiva) en los últimos meses fue
cobrando forma visible un nuevo actor emergente en la economía mundial: La
"crisis fiscal" (producto de los déficit siderales que aquejan a los Estados
de las economías centrales) que sucede a la "crisis financiera" en la
debacle de la economía capitalista globalizada.
A esto se agrega la sombra de una
insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de
recaudación fiscal) que hace temer a los analistas del sistema un rebrote de la
crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a
nivel de los propios Estados capitalistas centrales.
La crisis fiscal (producto del
déficit comercial y recaudatorio del Estado) se sumó al panorama de
agravamiento del desempleo (principalmente en EEUU y Europa), la no
reactivación del consumo (producida por la desaparición del crédito para la
producción), y los interrogantes que persisten en caso de que los bancos
centrales decidan levantar los estímulos (planes de rescate) a bancos y
empresas.
Y hay una duda extendida: Qué va a
pasar con la industria y con los mercados financieros y bursátiles cuando se
retiren los fondos de estímulos estatales. Este escenario, marcado por la
incertidumbre y el escepticismo, se contrapone con la euforia de los gobiernos
centrales y de las autoridades económicas mundiales que anuncian un "fin de la
recesión" casi por decreto.
La mayoría de los analistas (entre
ellos Krugman y Stiglitz) coinciden en que un retiro de los billonarios
subsidios estatales a las macro empresas y gigantes bancarios (que impulsan el
actual récord del Dow Jones) va a producir una recaída de la crisis
financiera.
Y una posible recaída de la crisis
financiera en EEUU, a su vez, no solo terminaría con el ascenso bursátil sino
que además llevaría a los capitales especulativos internacionales a refugiarse
nuevamente en el dólar y en los activos del Tesoro estadounidense,
retroalimentado la "iliquidez" y agravando la crisis del crédito orientado a la
producción y el consumo.
En
suma, un círculo vicioso, que además de terminar nuevamente con la fiesta
especulativa en Wall Street, podría arrastrar a la primera economía imperial (la
locomotora de la economía global) a una recaída de la crisis económica
con efectos letales de arrastre sobre el resto de las potencias centrales,
emergentes y subdesarrolladas.
También aquí los analistas coinciden: Una recaída de la crisis económica y
financiera en EEUU, arrastraría en primer término a la Unión Europea, China,
Japón, India y las principales economías asiáticas (más del 80% del PBI
mundial) con su comercio de importación y exportación ligados al dólar y a la
primera economía imperial.
Por ahora, Wall Street y las bolsas siguen de fiesta.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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