a
cumbre, no por casualidad, se celebra en momentos de una nueva escalada
del conflicto con Irán cuyas autoridades anunciaron que continuarán con su
programa nuclear pese a las advertencias formuladas por EEUU y las potencias que
debaten un nueva ronda de durísima sanciones contra Teherán.
Marcando el escenario de la
cumbre, y continuando con el legado "antiterrorista" de Bush, el gerente
eventual de la Casa Blanca, Barack Obama advirtió el domingo que "La
mayor amenaza a la seguridad de Estados Unidos, a corto, mediano y largo plazo,
sería la posibilidad de que una organización terrorista obtenga un arma
nuclear".
El presidente del Imperio
sentenció
que "organizaciones como Al Qaeda están en proceso de tratar de hacerse
de un arma nuclear, un arma de destrucción masiva que no tienen reparos de
utilizar".
Formalmente, el encuentro busca
coordinar políticas para garantizar que los materiales y las instalaciones
nucleares sean manejadas con seguridad, y evitar que caigan en manos de "grupos
extremistas", señalados por los principales servicios de inteligencia
"occidentales" como la "mayor amenaza terrorista".
El número y el "alto perfil" de
las potencias del "club nuclear" que integran el cónclave eleva el
encuentro como la reunión sobre "seguridad nuclear" más importante de los
últimos años.
Entre los asistentes se destacan los líderes de las cinco potencias del "club
nuclear": el presidente de Rusia, Dmitri Medvedev; el primer ministro de
Gran Bretaña, Gordon Brown; el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy y sobre
todo, el presidente de China, Hu Jintao, quien por primera vez participa en un
encuentro de este tipo.
El "terrorismo nuclear", Irán y Corea del
Norte son la "mayor preocupación" que sobrevuela la cumbre, según la apreciación
de la prensa norteamericana.
Irán y Correa del Norte figuran en
el centro del "terrorismo nuclear"
en el último documento USA de la
Revisión de la Postura Nuclear, difundido, no por casualidad, la semana pasada
por el Pentágono.
Además, y como agregado de
tensión, la cumbre arranca con el anuncio de Teherán, el viernes pasado, de que dispone de "centrífugas de tercera generación" para un mejor
enriquecimiento del uranio, proceso clave en la producción de armas atómicas.
La Casa Blanca afirmó que el anuncio de Teherán confirma las "nefastas
intenciones" de los iraníes, señalando que tratará de convencer a los
presidentes de China y Rusia de superar la renuencia a imponer sanciones a Irán
dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
No obstante, China y Rusia, países
con poder de veto en el Consejo de Seguridad, ya advirtieron de no estar
convencidos de que la profundización de las sanciones sea la mejor manera de
convencer a Teherán para que demuestre que su programa nuclear no tiene
intenciones armamentistas.
Si el Consejo llegara a aprobar un nuevo cuerpo de sanciones es posible que
Pekín o Moscú decida vetarlo, quitándole toda efectividad, estiman la prensa
europea y estadounidense.
EEUU y Francia (que expresan los deseos de Israel) abogaron para que el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decida sobre nuevas sanciones a Irán
en "semanas" y no "meses", dada la continuidad del programa nuclear iraní
del que sospechan que tiene fines militares.
"Mi esperanza es que vamos a tener esto listo para esta primavera", dijo el
presidente estadounidense, Barack Obama, durante un presentación conjunta con su
colega francés, Nicolas Sarkozy, en la Casa Blanca.
"No estoy interesado en esperar meses. Estoy interesado en ver este
régimen (de sanciones) en marcha dentro de semanas", aseguró Obama, quien se
había reunido previamente con Sarkozy en la residencia presidencial
estadounidense.
Sarkozy dijo que su posición era "inseparable" de la de Obama y agregó que "Irán
no puede continuar en esta loca carrera (por adquirir armas nucleares)".
"Ha llegado el momento de tomar una decisión", aseveró el mandatario francés y
añadió que tanto él como sus colegas del Reino Unido, Gordon Brown, y de
Alemania, Ángela Merkel, harán "todos los esfuerzos necesarios" para que las
sanciones se concreten.
El trámite y el escenario de la
cumbre que comienza tiene el sesgo y la impronta de Washington, el país convocante y anfitrión.
El "terrorismo nuclear", Irán y Corea del
Norte son las mayores preocupaciones del gobierno de EEUU, señala claramente el documento que describe el uso del arsenal
atómico, difundido la semana pasada por el Pentágono.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el
secretario de Defensa, Robert Gates, presentaron el documento de 77 páginas en
el que se define la estrategia nuclear para los próxima década.
"Estamos recalibrando nuestras prioridades para prevenir la proliferación
nuclear y el terrorismo nuclear. Estamos reduciendo el rol y el número de armas
en nuestro arsenal nuclear al tiempo que mantenemos una segura y efectiva
disuasión nuclear para proteger nuestra nación y nuestros aliados", aseguró Clinton, resumiendo los principales puntos del documento.
Obviando que
Israel, la sexta
potencia nuclear según varios expertos, que nunca ajustó sus arsenales a ningún
control internacional, al presentar el documento el jefe del Pentágono, Robert
Gates, señaló que
"Si no van a cumplir con las reglas y van a convertirse en proliferadores
nucleares, entonces todas las opciones están sobre la mesa",
refiriéndose al tratamiento que recibirían países como Corea del Norte o
Irán, que Washington considera que no respetan el TNP.
"La doctrina nuclear contiene un serio llamamiento dirigido a Irán y Corea
del Norte. Estamos haciendo una excepción a los países como Irán y Corea del
Norte, que no acatan los principios del Tratado de No Proliferación", expresó
Gates.
"La
doctrina nuclear de EEUU de hecho no excluye
la posibilidad de asestar un golpe contra Irán y Corea del Norte", añadió el
jefe del Pentágono.
"Como el presidente ha dejado claro, el peligro
más inmediato y extremo es el terrorismo nuclear, al-Qaeda y sus aliados
extremistas están buscando armas nucleares. Debemos asumir que las usarán si
logran obtenerlas", señaló el secretario Gates durante su presentación.
Este espíritu "preventivo" contra
el "terrorismo nuclear" representado por Irán y Corea del Norte va a trazar los
ejes de discusión de la cumbre que este lunes comienza en Washington.
La cuestión no es nueva. Obama y
su administración no hacen nada más que seguir los lineamientos doctrinarios de
la "guerra contraterrorista" iniciada por George W. Bush que tiene a Irán
y a su programa nuclear en el centro de la escena.
Obama cuenta con la adhesión
del ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el
egipcio Mohamed ElBaradei, quien dijo al diario francés Journal du
Dimanche que "la mayor amenaza que planea sobre el mundo es que los
extremistas puedan tener acceso a la bomba atómica".
Los secretarios estadounidenses de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary
Clinton, volvieron a aparecer juntos el domingo en una serie de
entrevistas televisivas, donde insistieron sobre el "peligro" que
representa el proyecto nuclear deTeherán.
Clinton, de su lado, destacó que la "paciencia estratégica" de Estados Unidos
permitió obtener el apoyo internacional para sancionar a Irán. Su comentario
deja traslucir la esperanza de Washington de que pronto obtendrá el aval de
China para imponer nuevas sanciones a Teherán en la ONU.
"Todas las opciones", incluidas
las militares y nucleares, están sobre la mesa para Washington con respecto a
Irán y Corea del Norte, pues son países "que no respetan el Tratado de No
Proliferación Nuclear", volvió a reafirmar Gates, esta vez por la cadena CBS.
Irán en la mira nuclear
Obama y su administración siguen
los pasos de Bush.
En abril de 2006, durante una
conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente de EEUU, George W. Bush,
ya había admitido por primera vez que todas las opciones, incluso el uso de la
fuerza nuclear, están "sobre la mesa" para impedir que Irán desarrolle armas
nucleares.
Era la primera que Bush, ante la
pregunta de si EEUU barajaba la posibilidad de un ataque nuclear contra Irán,
respondió afirmativamente incluyéndolo tácitamente como parte del "uso de la
fuerza".
Tras los
reiterados anuncios del presidente Ahmadineyad de que Irán ya forma parte
de los países "nuclearizados" del mundo, la crisis experimentó una escalada
con amenazas mediáticas, tanto de Irán como de EEUU, y una creciente reacción
de las potencias capitalistas involucradas en el conflicto.
La noticia de que Irán está en
condiciones de fabricar una bomba nuclear desató una "bomba mediática"
con inmediatas respuestas de las potencias aludidas.
Según vienen advirtiendo expertos
militares y medios estadounidenses y europeos, la nueva doctrina militar y los
planes del Pentágono contemplan dar golpes demoledores y de extrema precisión al
"terrorismo internacional" utilizando armas nucleares tácticas de "baja
intensidad" (ataque nuclear "quirúrgico).
Rusia y sus expertos denunciaron una
treta para incorporar a los "Trident", ojivas nucleares de "bajo rendimiento"
("mini-bombas" nucleares), para ser utilizadas, por ejemplo, en objetivos
situados en países del "eje del mal" que se encuentren en la mira de invasión de
Washington, como es el caso de Irán
La especulación en torno a un ataque
de EE.UU. contra Irán escaló desde que la revista New Yorker y el diario
The
Washington Post publicaran que Washington estaría considerando usar armas
nucleares tácticas para destruir las instalaciones subterráneas iraníes.
Ambas publicaciones indicaban que los
ataques "no se realizarían a corto plazo", pero que la Casa Blanca "los
considera como una opción posible" y prevé usarlos como una amenaza "para
convencer a Irán de que esto es algo cada vez más serio".
Una de las opciones para el ataque
-según coincidieron las dos publicacionees- comprende la utilización de armas
nucleares tácticas de destrucción de búnker, para destruir la principal
planta de producción nuclear iraní situada en Natanz, en el centro de Irán,
donde se concentran las actividades para el enriquecimiento de uranio.
Desde hace cuatro años, los servicios
estadounidenses y europeos, tambien vienen advirtiendo que Al Qaeda y algunas variantes del
"terrorismo islámico" ya cuentan -o están en proceso de contar- con armas
nucleares capaces de activar explosiones limitadas, pero de efecto devastador,
en ciudades claves de Europa o de EEUU.
En este marco de "debate" se
va a desarrollar la cumbre nuclear que hoy comienza en Washington.