"El tema que dominó el primer trimestre fue el de la responsabilidad fiscal",
dijo Kathy Lien, estratega cambiaria para GFT Forex. Pero en el segundo
trimestre anticipa que las preocupaciones fiscales pasen a segundo plano. "Los
bancos centrales van a allanar el camino para… subir las tasas de interés y eso
beneficiará al dólar".
Buena parte del fortalecimiento de la divisa verde durante los tres primeros
meses del año se produjo a costa del euro, que se vio afectado por la crisis
fiscal de Grecia y la parsimonia de las autoridades de la Unión Europea para
encontrar una solución. Otro factor que perjudicó al euro fueron las
preocupaciones de que Portugal y España se conviertan en los próximos en caer.
La moneda común europea descendió 6% el primer trimestre para quedar en US$1,3509.
El euro acumula una caída de 11% desde su máximo de noviembre del año pasado.
Aunque el plan de ayuda que la UE acordó la semana pasada es visto como un
seguro contra el riesgo de una cesación de pagos por parte de Atenas, muchos
creen que la economía de Europa sufrirá bastante tiempo. Se prevé un crecimiento
lento y bajas tasas de interés a medida que los países del Mediterráneo no
tienen más alternativa que pisar el freno fiscal.
"Tiene que haber un ajuste masivo", indicó Sebastien Galy, estratega cambiario
de BNP Paribas. El banco francés cree que el euro no demorará mucho en perforar
la barrera de los US$1,20 la unidad.
La relación entre el dólar y el yen, sin embargo, es harina de otro costal. A
pesar de los problemas que atraviesa la economía japonesa, el dólar concluyó el
primer trimestre con un alza de apenas 0,44% frente a la divisa japonesa y se
ubicó en 93,49.
"Los fundamentos de Japón están tan deteriorados", señala David Gilmore, socio
de Foreign Exchange Analytics, que la resistencia del yen "va contra toda
lógica". Gilmore y otros analistas creen que la repatriación de ingresos por
parte de inversionistas japoneses ayuda a explicar la fortaleza del yen. En las
últimas jornadas, en todo caso, la divisa se debilitó y el Banco de Japón dio
pasos adicionales para inyectar fondos en el sistema financiero.
El dólar también tuvo problemas contra las monedas de los mercados emergentes en
el primer trimestre. Cedió frente al real y frente al dólar canadiense, que se
acercó a la paridad con el de EE.UU. por segunda vez desde 1976.
Sin embargo, los bancos centrales de Australia e India ya empezaron a subir las
tasas de interés y es probable que Brasil y Canadá sigan su ejemplo. Algunos
analistas creen que las divisas de estos países podrían retroceder en los
próximos meses si las economías exhiben señales importantes de debilitamiento.
La fortaleza de estas monedas se debe a la expansión de sus economías y cuando
las tasas empiecen a subir "los inversionistas se sentirán menos cómodos en esos
mercados", predice Gilmore. Parte del alza de esas monedas está relacionada con
el ingreso de fondos a sus mercados de acciones y bonos y podría verse un
"repliegue considerable" y un fortalecimiento del dólar, explicó el analista.
De cierta forma, se revertirán las tendencias de 2009, agregó. "Si se cree que
la liquidez provista por los mercados contribuyó a inflar los precios de los
activos… entonces se deduce que cuando los bancos centrales pisen el freno se
corregirán los precios de esos activos y las monedas riesgosas se debilitarán"
frente al dólar.
Lo que ocurra en los mercados de materias primas y más ampliamente en los
mercados cambiarios depende en buena medida de lo que haga China. Se espera que
el país comience a elevar las tasas de interés en los meses venideros para
enfriar la economía. Eso podría reducir la demanda por materias primas y
depreciar a las monedas muy vinculadas a las exportaciones de commodities, como
las de Australia, Canadá y varios países de América Latina.
La mayoría, sin embargo, opina que China buscará un crecimiento más moderado,
pero sin pisar el freno de forma abrupta. "Van a ser sumamente cautos", dijo
Paul Robinson, estratega cambiario de Barclays.