El
plan de los halcones
Pero este "sueño" del ala
"progresista" judeo-norteamericano se encuentra con un problema central:
El reloj de arena con Irán no funciona de la misma manera para los halcones de
Washington (derecha conservadora del Pentágono y del Complejo Militar
Industrial) y para los "derechistas" de Tel Aviv (Netanyahu y los halcones
militaristas israelíes).
Barack
Obama es un "infiltrado comunista", protege a Al Qaeda y negocia con los
"terroristas islámicos", es la idea que resume los "dossier"
conspirativos que circulan por las usinas de los republicanos y la ultraderecha
conservadora sionista de EEUU.
Estos mismos "dossier" nutren el
pensamiento y la acción de los halcones israelíes que cierran filas con el
gobierno de Netanyahu.
Para los halcones de Tel Aviv y
Washington, el desarrollo del poder económico- nuclear-militar de Irán es
directamente proporcional a una amenaza a la existencia del Estado de Israel
y a la supervivencia de los intereses capital-imperialistas-militares de EEUU y
el eje sionista en la región del Medio Oriente y en todo el planeta.
Desde principios de año, altos funcionarios y jefes militares
judeo-norteamericanos alimentan una nueva escalada belicista con sus
declaraciones sobre un posible ataque de Israel como respuesta a los avances
claves anunciados por el gobierno de Irán en su programa nuclear.
Por medio de advertencias constantes,
el estado mayor militar israelí lanza señales claras de que está dispuesto
a lanzar un "hecho consumado" (operaciones simultáneas y sincronizadas)
contra el eje Irán, Siria-Libano-Gaza, para implicar a Washington en el
conflicto.
En el terreno táctico (y mientras se
retrasa el desenlace militar con las estancadas negociaciones en el frente
diplomático) Irán y el eje sionista USA-Israel se preparan para una meta
esencial: Potenciar su defensa y cubrir todos los flancos débiles frente
a operaciones de ataque y contraataque aéreo con misiles que podrían involucrar
a Siria, Líbano y Gaza.
La hipótesis de la "triple guerra" -como señalan los expertos- ya se encuentra en el simulador, mientras se agotan
y complican las negociaciones en el frente diplomático con un nuevo rechazo de
Teherán a la última propuesta nuclear de EEUU y las potencias.
En mayo de 2009, y con un lapso de
tres semanas de diferencia, Irán y el eje EEUU-Israel lanzaron lo que ellos
mismos denominaron su "más grande juego de guerra" preparatorio de defensa y
contraataque en prevención de una posible resolución militar del conflicto
nuclear que por ahora se dirime (y sigue fracasando) en el plano
diplomático, en la ONU.
Desde hace varios meses, la derecha
militar sionista USA-israelí sigue sumando señales y advertencias sobre la
activación de un desenlace militar en el escenario conflictivo de Medio Oriente
que podría abarcar tres frentes simultáneos: Irán, Gaza y Líbano, a los que
podría incorporarse Siria.
El alto mando israelí y sus servicios
de inteligencia, actualizan constantemente los "fundamentos" de operaciones
planificadas contra Gaza, los búnkeres de Hezbolá y las usinas nucleares de
Teherán.
Estos objetivos (casi explícitos)
marcaron la agenda del alto mando militar judío que en mayo del año pasado realizó ejercicios militares en gran escala con simulación de una guerra regional y de
una Intifada.
Mientras tanto, y en varios
frentes simultáneos abiertos, se producen crecientes operaciones cruzadas de
acción psicológica intimidatoria entre Tel Aviv, Teherán y Damasco, y reuniones
constantes de alto nivel en Washington y Tel Aviv.
Lo que hace presagiar, según
analistas árabes, judíos y estadounidenses un desenlace militar activado por la
plana mayor israelí que busca -según su propia definición- desactivar la
capacidad nuclear de Irán antes de que consiga la bomba, impedir que Hezbolá
siga incrementando sus arsenales militares en Líbano y que Hamás vuelva a
solidificarse en Gaza.
En el reloj de los halcones de
Washington y Tel Aviv, el punto que marca la hora del desenlace militar está señalado por el momento en
que Irán esté en capacidad (o lo más cerca posible) de construir su primera
cabeza nuclear.
Para los servicios israelíes
Teherán ya está en el "umbral" de la bomba, para la CIA y las agencias
occidentales es un proceso que puede durar entre dos y cinco años más, y para la
AIEA el régimen iraní oculta aspectos avanzados de su plan para construir una
ojiva nuclear en menos de un año.
También en este aspecto hay infinidad
de teorías que avalan la decisión de los halcones judeo-norteamericanos de
"atacar ya" las usinas nucleares de Teherán.
Desde que Irán le compró cabezas nucleares a Corea del Norte, hasta que ya
tendría ojivas ocultas producidas por su programa nuclear, las teorías
conspirativas no tienen límites.
Pero, más allá de las hipótesis, lo concreto, es que
la hora del ataque a Irán
está señalado por el reloj de su primera bomba nuclear.
Israel y su estado mayor militar son claros,
así como para los halcones del Pentágono, la consigna es clara: Atacar a Irán para desactivar su
capacidad de convertirse en potencia nuclear es una cuestión de supervivencia
para el Estado judío.
Una cuestión de "formas" para
terminar con Irán y el "eje del mal" islámico: La vía "militar" a corto plazo, o
la "vía democrática".
Es la única cuestión que separa a Obama
de Netanyahu. En lo demás, son
como hermanos de leche.