o se trata de un pronóstico de la reunión de esta semana del Comité de
Mercados Abiertos de la Reserva Federal, sino de lo que pasó hace seis años. En
estos momentos, nadie espera que la Fed se aparte de su promesa de mantener las
tasas bajas "durante un período prolongado".
Pero las turbulencias de la semana pasada, que provocaron una caída de más de
5% en apenas tres días en el Promedio Industrial Dow Jones, sirven como
recordatorio de que el estímulo sin precedentes que impulsó el gran repunte
bursátil del año pasado empezará a ser retirado este año. Un aumento modesto de
las tasas estadounidenses probablemente no será la chispa que provoque un
declive. En 2004, hubiera sido inconcebible que la decisión de China de
endurecer las condiciones para otorgar crédito causara un alud de ventas como lo
hizo la semana pasada.
La gran pregunta para los inversionistas es qué porcentaje de la recuperación
del mercado fue impulsada por la mejora de los fundamentos y cuál por el plan de
estímulo fiscal.
Algunos creen que las saludables perspectivas de ganancias de las empresas
seguirán impulsando las acciones estadounidenses siempre y cuando los
potenciales aumentos de tasas sean moderados y respondan a un mayor dinamismo de
la economía. Pero los acontecimientos de la semana pasada propulsados por China
podrían constituir un preludio de lo que sucederá en el futuro cuando haya
variaciones de liquidez.
"Es un vistazo de lo que se nos avecina si Estados Unidos empieza a reducir
la liquidez", opina Barry Knapp, estratega de renta variable estadounidense para
Barclays Capital. "Hay dos lugares en el mundo en los que la política monetaria
fue tremendamente agresiva, uno fue el Banco Popular China... y el otro fue la
Fed".
Las bolsas de todo el mundo cayeron la semana pasada, el dólar se fortaleció
y las monedas ligadas a las exportaciones de materias primas, como el dólar
australiano, perdieron fuerza. Los bonos del tesoro de EE.UU. repuntaron, al ser
los grandes beneficiarios de la búsqueda de inversiones más seguras. Pero este
libreto, que los inversionistas han seguido desde que empezó la crisis
financiera, probablemente cambiará cuando la Fed empiece a subir las tasas.
Hasta el remezón de la semana pasada, los inversionistas se estaban volviendo
más pasivos y los indicadores de volatilidad alcanzaban sus niveles más bajos
desde que se intensificó la crisis financiera hace casi 18 meses.
El mercado, en todo caso, afronta múltiples riesgos. Los temores sobre los
grandes niveles de deuda fiscal tras la crisis financiera empiezan a hacerse
realidad en Europa. En EE.UU., los mercados enfrentan riesgos políticos. La
semana pasada, las acciones de muchos grandes bancos se desplomaron tras la
propuesta del gobierno de Barack Obama de limitar sus actividades. La oposición
por parte de algunos demócratas a un segundo mandato del presidente de la Fed,
Ben Bernanke, se sumó a la incertidumbre.
Para hacerse una idea de lo que podría suceder a corto plazo tras un
endurecimiento de la política monetaria, Knapp se remite a la historia.
Después de que la Fed elevara sus tasas en marzo de 1988, el Índice Standard
& Poor's 500 cayó 6,7% en dos meses. En febrero de 1994, cuando la Fed tomó por
sorpresa a los inversionistas con lo que sería una agresiva serie de alzas de
tasas, el S&P 500 cayó 9,7% en dos meses. Y después de que la Fed empezara un
ciclo de ajuste en 1999, el S&P declinó 7,6% en tres meses.
No obstante, hay algunas diferencias cruciales entre la situación actual y
aquellos episodios. De partida, no se espera que la Fed empiece a subir su tasa
de referencia. En su lugar, es probable que empiece revirtiendo el llamado
relajamiento cuantitativo, un proceso mediante el que se inyectaron fondos al
mercado de valores respaldados por hipotecas, al comprar el 70% de estos
instrumentos emitidos el año pasado.
Nick Kalivas, vicepresidente de investigación financiera de MF Global, dice
que la Fed probablemente no elevará las tasas hasta evaluar el éxito de su
retirada del mercado hipotecario. Como resultado, los inversionistas deberían
fijarse en dicho mercado, en lugar de esperar declaraciones explícitas de la Fed,
observa.
"La gente se fijará en el alcance de esa salida y en cómo afecta a los
mercados", dice Kalivas. Un aumento significativo en las tasas hipotecarias
podría perjudicar a los consumidores y a los mercados de bienes raíces
comerciales y de bonos corporativos. En última instancia, podría llegar a
afectar al mercado bursátil al golpear las ganancias de los bancos y las
compañías de seguros.
Pero si la retirada va bien y la Fed luego indica que aumentará moderadamente
las tasas de interés, eso no tendría grandes efectos sobre el mercado bursátil,
según Kalivas. "No es gran cosa que la Fed suba las tasas 25 o 50 puntos base
(un cuarto o medio punto porcentual)", señala. "En cierto sentido, podría hacer
que algunas personas consideren que la economía es robusta".