a presión diplomática de la administración de Obama o la reunión secreta de
Netanyahu con el presidente Medvédev, parecen haber logrado su
objetivo.
Rusia e Irán firmaron en 2007 un
contrato de suministro de cinco sistemas de defensa antiaérea S-300 por 800
millones de dólares, pero el Kremlin congeló la operación por motivos
políticos en medio de la nueva etapa de relaciones con EEUU.
EEUU aplaudió la decisión Moscú de
prohibir la venta de sistemas balísticos de defensa aérea S-300 y otras armas a
Irán.
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano, Mike Hammer,
consideró que la postura del Kremlin supone "una implementación leal y firme
de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU", del 9 de junio
del presente año, en la que se imponen sanciones a la República Islámica por su
controvertido programa nuclear.
Hammer estimó que Medvedev ha
demostrado su intención por "hacer a Irán responsable de sus deberes
internacionales de principio a fin". "Ello continúa demostrando cómo Rusia y
Estados Unidos están cooperando estrechamente en nombre de nuestros intereses
mutuos y de la seguridad global", añadió Hammer, citado por la agencia rusa
RIA
Novosti.
"El
decreto, en particular, prohíbe la entrega a Irán de cualquier clase de tanques,
carros blindados, piezas de artillería de grueso calibre, aviones y helicópteros
de combate, buques de guerra, misiles o baterías de misiles", informó el Kremlin
en un comunicado.
El documento subraya que la prohibición también afecta a los sistemas
antiaéreos con misiles S-300, que Irán esperaba recibir en virtud de un
contrato suscrito por ambas partes en 2007.
Medvédev precisa en su decreto que el armamento pesado con destino a Teherán no
puede ser transportado a través del territorio ruso, exportado o entregado a
Irán fuera de Rusia con empleo de buques o aviones de transporte con bandera
nacional.
Además, el presidente ruso prohibió la entrada en el país o el tránsito a través
de territorio ruso de varios funcionarios y científicos iraníes relacionados
con el programa nuclear de Teherán.
En particular, el documento menciona a Abbás Rezai Ashtiani, jefe del
departamento de Prospección Geológica y Extracción de la Organización de la
Energía Atómica de Irán; el general de brigada Mohamad Reza Naqdí; y el
científico Mohammad Eslami, dirigente de un centro de investigación científica
de la industria de defensa.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolái Makárov,
adelantó horas antes que Rusia no entregaría a Irán los sistemas de misiles
antiaéreos S-300.
"Se ha tomado la decisión de no suministrar a Irán S-300, ya que, sin
lugar a dudas, éstos están afectados por las sanciones" internacionales, señaló
Makárov.
No
obstante, en respuesta a una pregunta sobre una posible ruptura del contrato,
Makárov matizó: "Veremos. Esto depende del comportamiento de Irán".
Rusia
proseguirá la cooperación militar con Irán pese a que el Kremlin ha prohibido el
suministro de armamento pesado a Teherán en cumplimiento de las sanciones
internacionales, afirmó por su parte el jueves Alexéi Borodavkin, viceministro
de Exteriores ruso.
"El decreto presidencial impone notables restricciones a la cooperación
militar entre Rusia e Irán, pero eso no significa que la prohibición afecte
a todos los aspectos de dicha cooperación con Teherán", dijo Borodavkin, citado
por las agencias rusas.
El diplomático insistió en que Rusia e Irán proseguirán "esta cooperación
(militar) en aquellos ámbitos que no están afectados por la prohibición. Nadie
está hablando de suspender o terminar con ella".
"Continuaremos desarrollando una relación de buena vecindad con Irán y la
militar no es la única esfera en la que cooperamos", subrayó.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó recientemente una resolución
sancionadora contra el régimen iraní para impedir que Irán desarrolle, entre
otras cosas, misiles balísticos capaces de transportar armas nucleares.
Recientemente, el ministro iraní de Defensa, Ahmad Vahidi, llamó a Rusia a
cumplir con sus compromisos y entregar a Irán esos misiles.
"La venta de equipos S-300 es un acuerdo defensivo que no tiene nada que
ver con las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y los rusos deben
cumplir con sus compromisos a este respecto", dijo.
Teherán mantiene que los S-300 no contradicen ningún acuerdo internacional sobre
venta o proliferación de armas y advierte de que la negativa rusa a suministrar
los misiles perjudicará las relaciones bilaterales.
Los móviles S-300 son considerados mucho más potentes que los también sistemas
antiaéreos Tor M-1 que Irán compró a Rusia por casi mil millones de dólares en
2005, contrato que Israel describió como una "puñalada en la espalda".
Irán desea proteger con los sistemas antiaéreos rusos sus instalaciones
estratégicas -administrativas, industriales y militares- en caso de ataque por
parte de EEUU o Israel.
Los S-300, similares a los Patriot
estadounidenses, pueden seguir y abatir varios blancos simultáneamente a
alturas de hasta 27 kilómetros, con un alcance de 200 kilómetros, por lo que
permitirían, según algunos expertos, a Irán defenderse con eficacia en caso de
un ataque aéreo.
El sistema S-300, en su modificación más reciente, es capaz de abatir aviones
enemigos a una distancia de 150 Km y a una altura de 27 Km. Anteriormente, Rusia
vendió a Irán misiles antiaéreos Tor-M1, que tienen un alcance de 12 Km (seis en
altura).
Según su descripción técnica
proporcionada por la Defensa rusa, el S-300 (SA-10 Grumble, según la OTAN) es un
sistema antiaéreo diseñado para proteger instalaciones militares y
centros industriales y de mando de los ataques masivos desde el aire y el
espacio.
Es capaz de destruir todo tipo de
aviones, misiles balísticos y de crucero y teóricamente, puede atacar
objetivos terrestres.
Los expertos militares coinciden: Si
un posible ataque militar del eje EEUU-Israel no consigue neutralizar y/o
debilitar en pocos minutos el sistema de defensa iraní (principalmente su
capacidad de respuesta aérea) en un "golpe sorpresa", se expone a un
contraataque iraní a ciudades e instalaciones militares claves en Israel, y
a una reacción islámica generalizada de difícil pronóstico en Medio Oriente.