El
conflictivo programa nuclear de Irán y el posible voto de una resolución,
impulsada por los países árabes, sobre el no declarado programa atómico
militar de Israel, centran la 54 Conferencia General del Organismo
Internacional de la Energía Atómica (OIEA) en Viena.
En la
Conferencia general del OIEA se reúnen anualmente los 151 países miembros
para analizar asuntos de funcionamiento interno del organismo, pero también para
intercambiar nuevos avances tecnológicos y científicos en el campo nuclear.
EEUU y la Unión Europea se mostraron contrarios a la iniciativa árabe, y
Washington ya adelantó que una condena a Israel puede influir en el "proceso
de paz" en Medio Oriente.
Según los Estados árabes, Israel también tendría
que haber que haber sido exigido apara que que firme el TNP. Aunque Israel
es miembro de la AIEA, nunca firmó el TNP, siendo uno de los pocos países
del mundo que no lo hizo.
La impunidad del ejército de Israel
está apuntalada por centenares de ojivas nucleares apuntando día y noche al
corazón de sus enemigos estratégicos, no solamente en Medio Oriente sino en
el resto del planeta, señalan expertos árabes.
El presidente estadounidense, Barack Obama, envió la semana pasada a Viena a su
asesor para asuntos nucleares, Gary Seymour, quien trató de convencer en vano
durante la Junta de Gobernadores del OIEA a los países árabes de dar marcha
atrás.
Una posible condena a Israel, como la adoptada en la Conferencia General de
2009, no tiene carácter vinculante y tampoco tendría consecuencias prácticas.
La resolución del año pasado instó al Gobierno judío a firmar el Tratado de No
Proliferación de armas nucleares (TNP) y a poner sus instalaciones atómicas bajo
inspección del OIEA.
Además, encargó al director general del OIEA, Yukiya Amano, la elaboración de un
informe sobre "las capacidades nucleares de Israel".
El documento presentado por Amano este mes fue considerado por los árabes como
"insuficiente".
Israel, que no confirma ni desmiente su poderío nuclear, se niega a abrir sus
instalaciones atómicas antes de producirse un amplio "acuerdo de paz en
Medio Oriente"..
En cuanto a Irán, cuyas actividades atómicas centran la atención del OIEA desde
hace siete años, se espera la llegada a Viena del jefe del programa nuclear de
ese país, Ali Akbar Salehi.
En abril pasado, el primer ministro
israelí, Benjamin Netanyahu, no asistió a la cumbre de "seguridad nuclear"
convocada por presidente Barack Obama en Washington.
El estado judío eludió el encuentro
temiendo que los países musulmanes presionaran para que revele y blanquee su
arsenal nuclear nunca declarado ni suscripto en ningún régimen internacional
de armas atómicas.
Al mantenerse fuera del Tratado de No
Proliferación Nuclear de 1970, Israel evitó tener que comprometerse a no
fabricar armas nucleares y a permitir que sus inspectores accedan a su
reactor de Dimona, del cual se asume que ha producido el único arsenal atómico
de la región.
Aunque Israel jamás
reconoció que posee armas nucleares, no son pocos los expertos y las
organizaciones internacionales que sitúan al Estado judío en la lista de las
potencias nucleares más importantes del mundo.
La mayoría de
los especialistas (incluidos los de la CIA y el M-16 británico) coinciden en
señalar que su arsenal nuclear es el programa de armas de destrucción masiva
más secreto del mundo.
A diferencia de Irán y Corea
del Norte, cuyos programas nucleares han salido recientemente a la luz,
Israel jamás firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, creado para
evitar la diseminación de este tipo de armamento a nivel mundial.
Por este motivo el Estado de
Israel no ha recibido inspecciones ni amenazas de sanciones por parte
del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la
Organización de las Naciones Unidas.