El
Departamento de Defensa de EEUU, por su parte, negó el domingo que Irán
haya capturado a siete soldados estadounidenses en la frontera con Pakistán,
como afirmaba la agencia semiestatal iraní Fars.
En una declaración a la cadena de televisión NBC, un alto oficial del Pentágono
señaló que no hay soldados estadounidenses en paradero desconocido cerca de
la frontera entre Irán y Pakistán.
Las alegaciones de que se ha detenido a siete militares, indicó el mando, son
"una información falsa".
Fars había indicado que, cuando fueron detenidos, los siete militares
estadounidenses trataban de entrar en Irán de forma ilegal con la ayuda de
dos personas de nacionalidad iraní que lograron escapar.
Según la agencia semiestatal, que no cita fuentes ni en qué momento ocurrió el
supuesto arresto, la detención se produjo en Kuhak, cerca de la ciudad de
Saravan (sureste iraní), en la frontera con Pakistán.
Curiosamente, también los Guardias de la Revolución desmintieron el la
detención de siete soldados norteamericanos en una zona fronteriza entre
Irán y Pakistán, señalando que ningún militar de esa nacionalidad ingresó a
territorio iraní.
Según la televisión iraní PressTv, fuentes de los Guardias de la Revolución
calificaron de "infundada" la información de la detención de los
soldados, que había sido divulgada por la agencia semi oficial Fars, afín a los
propios Guardias de la Revolución.
La infromación de Fars llega cinco días después de la liberación, bajo fianza de
medio millón de dólares, de la norteamericana Sarah Shourd, quien fue detenida
el año pasado junto con otros dos ciudadanas de la misma nacionalidad en la
frontera con Irak.
Shourd llegó hoy a EEUU procedente de Omán, donde se reunió con su madre, Nora
Shourd.
Las
autoridades iraníes acusaron a los tres norteamericanos -dos de los cuales
siguen en prisión- de ingresar ilegalmente en Irán para cometer actos de
espionaje, acusación que rechazaron.
El
incidente, curiosamente desmentido desde ambos frentes, coincide con otro
episodio llamativo en el marco del conflicto con Irán
En una escala de su viaje a Nueva York, donde llegó este domingo para para
participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, se reunió el sábado con su par de Siria, Bachar al Asad, según la
agencia oficial siria, SANA.
La
televisión siria se hizo eco de informaciones procedentes de Teherán según las
cuales Ahmadineyad dijo que conversaría con Al Asad sobre la situación regional
y temas bilaterales.
El sábado,
en Teherán, el presidente iraní calificó como "sólidas" las relaciones
entre Siria e Irán y dijo que sus contactos con las autoridades de Damasco
forman parte del "fortalecimiento de la cooperación y coordinación en temas
regionales".
La reunión entre Ahmadiyehad y Al Asad se produce días después de que se
reanudaran las negociaciones de paz entre Israel y el sector de Abbas ,
auspiciadas por EEUU y boicoteadas por Hamás.
El
presidente iraní visitó Damasco en febrero pasado para estrechar los lazos entre
los dos países, poco después de que la secretaria de Estado norteamericana,
Hillary Clinton, expresara su deseo de que Siria se aleje progresivamente de
Irán.
En esa oportunidad, Ahmadiyehad se reunió también con el líder político del
movimiento palestino Hamás, Jaled Meshal, que vive exiliado en Damasco, y con el
jefe del movimiento chií libanés Hezbolá, Hasan Nasrala.
Israel y EEUU acusan a Irán y Siria de suministrar armas a estos dos grupos de
la resistencia en Líbano y en Gaza.
Las periódicas y cíclicas
"conversaciones de paz" conviven con los despliegues y ejercicios militares, con
las amenazas de ataque o defensa, o con la escalada armamentista que
convierte a la región en un polvorín siempre punto de estallar.
Irán y Siria, también combinan
periódicos llamados a una "mesa de negociación" con amenazas a Israel, e
incesantes ejercicios militares con nuevos ensayos de armas y misiles de
última generación.
A su vez, una poderosa flota
internacional con poder nuclear está desplegada en el Golfo Pérsico frente a las
costas de Teherán con la misión de dar cobertura a un eventual ataque militar
a la infraestructura y usinas iraníes.
Similar característica, desarrollan
los países aliados del eje USA-Israel en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico a
los que Washington confesamente intenta convertir (por medio de la venta de
armas y el entrenamiento) en un escudo contra potenciales acciones militares
de Irán.
En este escenario, las posiciones
irreconciliables desmontan sistemáticamente la farsa de las "conversaciones
de paz" puestas periódicamente en escena por la alianza EEUU-UE-Israel,
con Hamás excluido de la mesa.
La noticia de la captura de siete
soldados de EEUU por Irán, suma valor agregado a una escalada que no se
detiene.