os US$1,460
billones de gastos militares en el planeta y la expansión geométrica de las
ganancias de los consorcios de la guerra de Europa y EEUU, son la prueba más
irrefutable de la relación simbiótica establecida entre el sistema
capitalista con los conflictos armados y las ocupaciones militares.
La sumatoria interactiva de la
rentabilidad comercial con las ocupaciones y despliegues militares en alta
escala, marca a su
vez el escenario de la "guerra permanente" como una lógica de
supervivencia irrenunciable del sistema capitalista a escala global.
Y en este escenario, la "paz" no es
sino la continuación de la guerra por otras vías que se extiende a través
de la "carrera armamentista" que los países desarrollan como una
estrategia disuasiva frente a potenciales enemigos.
Medio
Oriente no es la excepción a la materia.
Las
periódicas y cíclicas "conversaciones de paz" conviven con los despliegues y
ejercicios militares, con las amenazas de ataque o defensa, o con la escalada
armamentista que convierte a la región en un polvorín siempre punto de estallar.
Pero las
posiciones irreconciliables desmontan sistemáticamente la farsa de las
"conversaciones de paz" puestas periódicamente en escena por la alianza
sionista EEUU-UE-Israel, con Hamás excluido de la mesa.
Las bases
irresueltas del conflicto que junta en un solo frente a Irán, Siria, Hamás y
Hezbolá contra el eje USA-Israel, la imposibilidad estratégica de llegar a un
acuerdo sin que una parte suprima a la otra, hace técnicamente imposible
alcanzar la "paz". Y el tablero regional sigue acumulando tensiones y nuevos
fracasos.
Y con el
peligro del desenlace militar cada vez más nítido en el horizonte se
multiplica la escalada armamentista, las pruebas de armas y los despliegues
y ejercicios militares .
En el
terreno táctico (y mientras se retrasa el desenlace militar con las
negociaciones en el frente diplomático) los países implicados en el
conflicto de Medio Oriente se preparan para una meta esencial: Potenciar su
defensa y cubrir todos los flancos débiles frente a operaciones de ataque y
contraataque aéreo con misiles que podrían involucrar a otros tres frentes
simultáneos: Siria, Líbano y Gaza.
La Casa Blanca de Obama combina
amenazas de un "ataque militar devastador" como respuesta al desafío
iraní (Bush lo llevó, incluso, al terreno nuclear) con apelaciones permanentes a
su vocación de solucionar el conflicto por medio de la "opción diplomática".
Por su lado
Israel combina alternativamente sus ataques y bombardeos diarios a Gaza,
las amenazas constantes de sus funcionarios y militares y sus incursiones
sistemáticas en el espacio aéreo de Libano y Siria, con llamados permanentes a
negociaciones de "paz" en Medio Oriente.
Irán y Siria, también combinan
periódicos llamados a una "mesa de negociación" con amenazas a
Israel, e incesantes ejercicios militares con nuevos ensayos de armas y
misiles de última generación.
A su vez, una poderosa flota
internacional con poder nuclear está desplegada en el Golfo Pérsico frente a las
costas de Teherán con la misión de dar cobertura a un eventual ataque militar
a la infraestructura y usinas iraníes.
Similar característica, desarrollan
los países aliados del eje USA-Israel en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico a
los que Washington confesamente intenta convertir (por medio de la venta
de armas y el entrenamiento) en un escudo contra potenciales acciones
militares de Irán.
La
escalada armamentista
El lunes pasado el diario The Wall
Street Journal informó que EEUU prevé vender armas a Arabia Saudí por US$
60.000 millones (unos 47.000 millones de euros), en lo que será el
mayor negocio armamentístico de su historia.
La venta incluye 84 aviones de combate F-15 y cerca de 180 helicópteros tipo
Apache, Black Hawk y Little Bird. Los equipos son fabricados por pulpos
armamentistas estadounidenses como Boeing y Lockheed Martin.
A su vez, el gobierno de Israel
aprobó la compra de los cazas F-35 de quinta generación a EEUU, informó la
oficina de prensa del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
"La adquisición de los aviones de combate más modernos del mundo es un paso
importante para fortalecer el potencial militar del Estado de Israel",
señaló Netanyahu, citado por el comunicado difundido a la prensa tras la
aprobación del contrato ayer.
Según la prensa local, Israel planea recibir una partida de 20 aviones, primera
en el Oriente Medio, entre 2015 y 2017 y pagar la compra, estimada en unos 3.000
millones de dólares con ayuda militar de EEUU.
Rusia, por su parte, venderá a Siria misiles anti buques, afirmó el
ministro de Defensa ruso, Anatoly Serdyukov, a pesar de los recientes intentos
de Israel y de Estados Unidos de frustrar el acuerdo.
La transacción implica el traspaso de misiles cruceros supersónicos P-800
Yakhont al ejército sirio. Se trata de un armamento que Israel considera como
capaz de poner seriamente en peligro los buques de su Armada en el Mar
Mediterráneo.
El mes pasado, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu habló con su homólogo ruso,
Vladimir Putin, para que no se lleve a cabo la venta, argumentando que los
misiles podrían ser transferidos a Hezbolá y utilizados contra las fuerzas
israelíes, como fue el caso de los misiles chinos C-802 usados para hacer blanco
contra un destructor israelí en la Segunda Guerra del Líbano.
El misil P-800 Yakhont tiene un alcance operacional de entre 120 y 300
kilómetros, dependiendo de la altura, y puede portar una cabeza de hasta 300
kilogramos.
Simultáneamente, un nuevo escenario
para un contraataque iraní frente a un ataque USA-israelí se plantea a partir
del ingreso en escena de los cinco sistemas de misiles S-300 que Irán compró
a Rusia y cuya entrega permanece en el misterio.
No obstante las últimas sanciones y
embargos de la ONU, Moscú mantiene como una carta de triunfo en
suspenso la decisión de entregarle esas armas estratégicas al régimen de
Teherán.
El carácter estratégico (en un
escenario de ataque sionista a Irán) que revestiría dicho sistema de defensa en
manos iraníes, genera presiones constantes a Moscú por parte de EEUU, Israel y
la Unión Europea para evitar que los misiles S-300 neutralicen el accionar de
los cazas y bombarderos sionistas en un hipotético raid contra las usinas
nucleares y las instalaciones militares de Irán.
La presión diplomática de la
administración de Obama o la reunión secreta de Netanyahu con el
presidente Medvédev forman parte de ese objetivo, que -según coinciden
especialistas en Washington y Tel Aviv- no han conseguido ningún resultado
positivo para el eje sionista.
El sistema S-300 es capaz de efectuar
el seguimiento simultáneo de 6 blancos y disparar contra ellos hasta 12
misiles a la vez.
Según el profesor Gueorgui Mirski,
del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, el suministro
del sistema antiaéreo S 300 haría invulnerable a Irán frente a ataques de
Israel.
Los ensayos de guerra
A fines del año pasado, en un lapso
de tres semanas de diferencia, Irán y el eje EEUU-Israel lanzaron lo que ellos
mismos denominaron su "más grande juego de guerra" preparatorio de defensa y
contraataque en prevención de una posible resolución militar del conflicto
nuclear que por ahora se dirime (y sigue fracasando) en el plano
diplomático, en la ONU.
En la última semana de octubre de
2009, Israel y EEUU iniciaron maniobras militares conjuntas en alta escala de
sus fuerzas aéreas.
El simulacro duró cinco días, puso a
prueba el sistema Arrow (Jetz) para la interceptación de misiles, el THAAD (un
sistema de defensa aérea a gran altitud), una fragata con el sistema de defensa
AEGIS, así como los sistemas antiaéreos Patriot y Hawk, según la
información oficial.
Durante las maniobras se simularon
ataques con misiles de largo alcance provenientes de Irán, Libano y Gaza, y
posiblemente Siria) al Estado judío, y la realización de una prueba de
interceptación "en vivo" de uno de esos artefactos, su detección y
neutralización en vuelo, mediante radares y escudos defensivos.
"El objetivo de Juniper Cobra 10 es
practicar la eliminación de misiles lanzados desde larga distancia", reveló la
prensa israelí citando fuentes del ministerio de Defensa. Y añadió: "La
capacidad que van a exhibir los radares estadounidenses nunca antes ha sido
vista en Israel".
Simultáneamente,
el Ejército iraní iniciaba un simulacro de defensa aérea contra un hipotético
ataque a sus instalaciones nucleares en unas maniobras que se desarrollarán
durante cinco días en diversos puntos del país y que, según el Ejército iraní,
es "el juego de guerra más grande de la historia de la República Islámica".
Los medios oficiales iraníes
señalaron que durante los ejercicios se ensayó el lanzamiento de misiles de
medio y largo alcance, capaces de alcanzar Israel y las bases de EEUU en Irak
y el Golfo Pérsico como ya ha sucedido en maniobras previas.
El gran ejercicio de guerra iraní a
otros varios ensayos de guerra en el pasado, incluyendo el lanzamiento de
misiles de largo alcance Shahab-3, que tienen un rango de 2.000 kilómetros, lo
que dejaría a Israel o a bases estadounidenses vulnerables a un posible
ataque o contraataque.
En Resumen: El desenlace militar de
la guerra (latente) EEUU-Israel-Irán en Medio Oriente no está determinado por
ningún calendario oficial sino por razones que tienen que ver con los intereses
estratégicos que juegan en el conflicto.
El desarrollo del poder
económico-nuclear-militar de Irán es directamente proporcional a una amenaza a
la existencia del Estado de Israel y a la supervivencia de los intereses
geopolíticos, económicos y militares del eje sionista EEUU-Israel-UE en la
región de Medio Oriente y en todo el planeta.
La
guerra y la paz
En resumen, el conflicto de Medio
Oriente, que combina el lenguaje de paz con el lenguaje militar, no escapa a las
generales de la ley de la dinámica de las guerras organizadas para hacer
negocios.
La expansión geométrica de las
ganancias de los pulpos armamentistas del Complejo Industrial Militar
estadounidense que le venden armas a Israel, o a los aliados árabes regionales,
o de los cosorcios rusos que les venden armas a Siria y a Irán, es la prueba más
irrefutable de la relación simbiótica de supervivencia establecida entre
el sistema capitalista y los conflictos armados y las ocupaciones
militares.
Y
la combinación del discurso de paz, con las amenazas mutuas y la compra y ensayo
de armas con despliegues militares constantes en las zonas de mayor tensión,
generan una onda de esquizofrenia generalizada: Queremos la paz, pero
vamos a la guerra.
Estrategias convergentes: Israel
quiere la paz, Irán quiere la paz, Siria quiere la paz, EEUU quiere la paz, los
países del Golfo quieren la paz, pero todos se arman y preparan para la guerra.
Mientras el Departamento de Estado y
la Casa Blanca venden diplomacia con paz, el Pentágono y el complejo militar
industrial venden armas con advertencias de "opción militar.
Algo así como celebrar una misa
dentro de un polvorín.
Un polvorín que, entre otras
razones estratégicas centrales, va a estallar porque el Pentágono, las
armamentistas y los complejos militares industriales que alimentan el
conflicto de Medio Oriente, necesitan que estalle.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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