El
reloj nuclear
Los expertos coinciden en que el
punto que marca la hora del desenlace militar en Medio Oriente está señalado por
el momento en que Irán esté en capacidad (o lo más cerca posible) de
construir su primera cabeza nuclear.
Hasta ahora, EEUU, Israel e Irán
vienen jugando su estrategia en tres dimensiones:
Una "guerra psicológica" (de amenazas y despliegues militares) como forma
de disuasión o de presión para negociar una "salida diplomática" en la
ONU retardando un enfrentamiento militar abierto, y un "plan programado"
de ataque y contraataque como resolución de un desenlace militar abierto.
EEUU, Israel y el eje sionista
europeo, exacerban el conflicto (por ahora mediático) y tiran de la cuerda, para
luego aflojar y seguir buscado vías de negociación con Irán.
Y los ayatolas no se quedan atrás:
desde Teherán lanzan rayos y centellas contra EEUU e Israel, ensayan armas y
operativos militares, y pronostican la desaparición del Estado judío en las
llamas del Apocalipsis.
Es un juego diplomático y psicológico
que, desde hace más de cuatro años, intenta evitar una verdadera confrontación
militar que incendiaría el Golfo y los mercados internacionales y tendría un
desenlace incierto en Medio Oriente y en el resto del mundo.
El reloj del ataque parece estar
marcado por la capacidad de Teherán en fabricar su primera ojiva.
Y aquí las informaciones son
contradictorias: para los servicios israelíes Teherán ya está en el "umbral" de
la bomba, para la CIA y las agencias occidentales es un proceso que puede durar
entre dos y cinco años más, y para la AIEA el régimen iraní oculta aspectos
avanzados de su plan para construir una ojiva nuclear en menos de un año.
También en este aspecto hay infinidad
de teorías.
Desde que Irán le compró cabezas
nucleares a Corea del Norte, hasta que ya tendría ojivas ocultas producidas
por su programa nuclear, las teorías conspirativas no tienen límites.
La ojiva, en realidad, es lo único
que puede desatar un Apocalipsis militar en Medio Oriente, señalan al
unísono tanto analistas árabes como judíos.
Pero a esto se agrega otro detonante:
En Rusia, la prensa y agencias moscovitas, aseguran que Moscú (pese a las
sanciones de la ONU) está dispuesto a entregarle a Irán el sistema de misiles
S-300 que volvería casi invulnerable el espacio aéreo iraní.
Declaraciones de las últimas horas de
altos funcionarios y jefes militares rusos van en esa línea.
Con el S-300 en manos iraníes el eje
USA-Israel tendría que replantear globalmente su estrategia de ataque
habida cuenta de que sus aviones y pilotos podrían caer como moscas sobre el
suelo bendito de los ayatolas.
Pero, más allá de las hipótesis, lo
concreto, es que la hora del ataque a Irán está señalada por el reloj de su
primera bomba nuclear.
Israel y su estado mayor militar son
claros: Atacar a Irán para desactivar su capacidad de convertirse en potencia
nuclear es una cuestión de supervivencia para el Estado judío.
El interrogante no es si Israel y
EEUU atacan o no atacan las usinas de Teherán (los planes están casi
reconocidos por el Estado judío), sino el momento que eligen para hacerlo.