El
primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no asistirá a la cumbre de
"seguridad nuclear" convocada para la próxima semana por presidente Barack
Obama en Washington.
El estado
judío elude el encuentro temiendo que los países musulmanes presionen para que
revele y blanquee su arsenal nuclear nunca declarado ni suscripto en
ningún régimen internacional de armas atómicas.
Netanyahu,
que planea enviar al viceprimer ministro a la conferencia de 47 países, decidió
cancelar su asistencia "después de darse cuenta de que algunos países
incluidos Egipto y Turquía planean decir que Israel debe firmar el TNP",
dijo el viernes una fuente israelí cita por Reuters.
Al mantenerse fuera del Tratado de No Proliferación Nuclear de 1970, Israel
evitó tener que comprometerse a no fabricar armas nucleares y a permitir que
sus inspectores accedan a su reactor de Dimona, del cual se asume que ha
producido el único arsenal atómico de la región.
La presencia de Netanyahu en la cumbre del 12 y el 13 de abril no hubiera tenido
precedentes, ya que los jerarcas israelíes eludieron siempre este tipo de
reuniones, para evitar revelar y poner en descubierto sus políticas nucleares
secretas.
Egipto no
hizo declaraciones sobre la ausencia de Netanyahu, pero Turquía, cuyo primer
ministro, Tayip Erdogan, es un crítico activo del Estado judío, confirmó que
exigiría que Israel revele su capacidad nuclear en Washington. nucleares de
Israel en Washington.
"Turquía asegura que Israel debería quedar libre de armas nucleares como todos
los países de la región, y este punto de vista será expresado en la cumbre",
dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores turco.
El arsenal sionista
Actualmente hay ocho países que han detonado satisfactoriamente armas
nucleares.
Cinco de
ellos están considerados "estados nuclearmente armados", un estatus
reconocido internacionalmente otorgado por el Tratado de No Proliferación
Nuclear (NPT por Non-Proliferation Treaty, en inglés). En orden de adquisición
de armas nucleares, éstos son: EEUU, la Federación Rusa (antigua URSS), el Reino
Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa y la República
Popular de China.
Desde que
se firmó el tratado, otros tres países no firmantes del mismo han realizado
pruebas nucleares: India, Pakistán y Corea del Norte.
Además,
existen amplios informes oficiales de EEUU y Europa que confirman que
Israel posee un arsenal de armas nucleares, nunca declarado ni desmentido por el
propio Estado judío.
EEUU y la Unión Europea (con
capacidad nuclear para destruir decenas de veces el planeta)
continúan exigiendo a Irán que termine con su programa de desarrollo
nuclear aduciendo el "peligro" que representa para sus vecinos y el resto
del mundo, pero nada dicen del "peligro" que representan las armas nucleares de
Israel, principal potencia imperialista del Medio Oriente.
Los secretos
nucleares del Estado israelí están muy bien guardados por su complejo militar
industrial que juega un papel clave en la mentalidad y en los planes expansivos
del Imperio sionista en la región, sobre todo en el territorio usurpado a
los palestinos.
La impunidad del ejército de Israel
está apuntalada por centenares de ojivas nucleares apuntando día y noche al
corazón de sus enemigos estratégicos, no solamente en Medio Oriente sino en
el resto del planeta, señalan expertos árabes.
El 12 de septiembre de 2003,
la AIEA exigió que Irán pruebe antes del 31 de octubre que no
tenía ningún programa secreto de armas nucleares.
Según los 15 estados árabes, Israel también
tendría que haber sido mencionado y se le tendría que haber exigido que firme el
TNP. Aunque Israel es miembro de la AIEA, nunca firmó el TNP, siendo uno
de los pocos países del mundo que no lo hizo.
"¿Por
qué tenemos que dar un ejemplo, usar a Irán como un ejemplo, cuando tenemos del
otro lado tantos países que tienen programas nucleares y de hecho algunos tienen
armas de destrucción masiva?", señaló el presidente de Libia.
Aunque Israel jamás
reconoció que posee armas nucleares, no son pocos los expertos y las
organizaciones internacionales que sitúan al Estado judío en la lista de las
potencias nucleares más importantes del mundo.
La mayoría de
los especialistas (incluidos los de la CIA y el M-16 británico) coinciden en
señalar que su arsenal nuclear es el programa de armas de destrucción masiva
más secreto del mundo.
A diferencia de Irán y Corea
del Norte, cuyos programas nucleares han salido recientemente a la luz,
Israel jamás firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, creado para
evitar la diseminación de este tipo de armamento a nivel mundial.
Por este motivo el Estado de
Israel no ha recibido inspecciones ni amenazas de sanciones por parte
del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la
Organización de las Naciones Unidas.
Las armas secretas
La
Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) señaló
en un informe elaborado en 1968 que Israel se
encontraba produciendo armas nucleares.
En un informe elaborado en noviembre
de 1976 la CIA afirmaba que el desarrollo del arsenal nuclear de Israel fue
preparado para su posible uso al comienzo de la guerra de 1973.
El entonces ministro de Defensa,
Moshe Dayan, fue citado en el documento avalando y justificando la opción
nuclear de Israel: "Israel no tiene elección, con nuestros recursos
humanos no podemos físicamente seguir adquiriendo ni más tanques ni más aviones".
Desde 1967 hasta los años
ochenta Israel ha podido contar con la ayuda de Sudáfrica
del apartheid para el suministro de cerca de 550 toneladas de uranio para la
instalación de Dimona.
En
septiembre de 1979 los dos países han realizado una prueba conjunta de armas
nucleares en el océano Indico. Un artículo aparecido en el Ha'aretz el 20
de abril de 1997 señalaba que al principio de los años
ochenta Israel habría ayudado al gobierno de Sudáfrica a
desarrollar armas nucleares.
Constand Viljoen, ex jefe del Estado
Mayor del ejército sudafricano, le dijo por entonces a
Ha'aretz:"Quisimos adquirir conocimientos sobre lo nuclear de quien
pudiéramos, también de Israel."
EEUU, su principal
fuente de ayuda militar, fue informado oportunamente del programa nuclear
de Israel. Según Sir Timothy Garden, docente de la
Universidad de Indiana, en 1954 Israel firmó un acuerdo de cooperación nuclear
con Estados Unidos. En 1958 aviones espía de Estados Unidos fotografiaron el
complejo de Dimona.
Según las revelaciones de Mordechai
Vanunu, en 1986 Israel ya poseía 200 armas nucleares.
La
actual estrategia de Kadafi y del resto de los países árabes
y musulmanes busca presionar a Washington
para que lo obligue a cumplir con las mismas reglas que les
exige a otras naciones del Medio Oriente como Irak, Irán y Siria.
El jefe del OIEA, el egipcio
Mohamed El Baradei, exhortó en varias oportunidades a Israel a firmar el Tratado
de No Proliferación Nuclear y a declarar sus armas
nucleares para contribuir a la pacificación de la región.
Los árabes y los países incursos en el
"eje del mal"
quieren reabrir las discusiones sobre el
"poder terrorista"
del arsenal israelí que permanece oculto y protegido por Estados Unidos.
El "espía nuclear"
Un ex empleado de la planta nuclear, Mordechai Vanunu, brindó
detalles y fotografías del reactor nuclear de Dimona a un periódico británico en
los años 80.
La información brindada por el
empleado llevó a varios expertos a calcular que Israel tenía al menos unas
100 ojivas nucleares, y posiblemente hasta más de 2000.
Vanunu fue sacado de Londres
por los oficios de una agente de inteligencia israelí que lo condujo a Roma,
donde fue secuestrado por el Mossad, la policía secreta israelí, y llevado a
Israel.
Acusado y condenado por
traición, Vanunu, secuestrado por el Mossad (servicio secreto israelí) fue
conducido a algún lugar secreto de Israel donde permaneció confinado hasta abril
del año 2004.
Vanunu fue condenado en 1986 a
puerta cerrada bajo el cargo de traición por haber transmitido informaciones
sobre la central nuclear de Dimona (sur de Israel) que fueron publicadas por
el dominical británico The Sunday Times.
Las
revelaciones de Vanunu fueron publicadas hace 20 años por el periodista
británico,
Peter Hounam, quien en mayo del 2004 fue secuestrado y luego liberado en
Jerusalén por agentes del Mossad (servicio secreto israelí), cuando iba hacia
Tel Aviv a encontrarse con el ex espía para editar un segundo libro.
A su salida de la cárcel, en
abril de 2004, le impusieron restricciones severas y tenía prohibido
verse con extranjeros sin previa autorización y hablar de su trabajo en la
central.