Israel lanzó una operación militar relámpago en Franja de Gaza
desatando los enfrentamientos más sangrientos registrados desde el final de la
operación "Plomo Sólido" en enero de 2009. Columnas de tanques ingresaron a la
Franja generando una feroz resistencia de los grupos palestinos que terminó con las vidas de dos soldados judíos, según confirmaron fuentes
oficiales del ejercito israelí.
IAR
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Agencias
Tropas
y tanques israelíes abandonaron el sábado la Franja de Gaza, después de una operación represiva que
puso en evidencia el estancamiento en el diálogo de "paz", mediado
por EEUU, entre Israel y el presidente de Cisjordania, Mahmud Abbas.
Desde los bombardeos israelíes
ininterrumpidos de enero de 2009, en los que murieron unos 1.400 palestinos --la
mayoría civiles--, heridos más de 5000, y trece israelíes --la mayoría
soldados-- muertos, Hamás se abstuvo de atacar a Israel, pero algunos grupos
incumplieron la tregua lanzando cohetes y proyectiles de mortero contra
territorio israelí.
Con el apoyo de tanques, los soldados israelíes dispararon y volvieron a
ingresar en territorio gazací, relataron los testigos, que agregaron que luego
los militares se llevaron en una camilla a un compañero herido y que llegaron
varios helicópteros, al parecer, para evacuar a los heridos.
El enfrentamiento, en el que los
israelíes dijeron haber matado a dos palestinos armados, fue el más violento
desde los bombardeos israelíes contra Gaza que finalizó a principios de 2009.
Los dos soldados judíos fallecidos son el mayor Eliraz Peretz y el sargento
Ilian Sviatkovsky. Ambos perdieron la vida en un tiroteo contra un grupo de
milicianos palestinos cerca del paso de Kissufim, que ha dejado a otros dos
soldados heridos, uno de ellos en estado crítico. Fuentes médicas palestinas
dijeron, por su parte, que también resultaron heridos al menos cinco palestinos
--uno de ellos, un niño de diez años--.<
Según el Ejército israelí, los muertos eran "guerrilleros" y pertenecían al
grupo Jaljalat, "afín a Al Qaeda."
Sin embargo, el Movimiento
de Resistencia Islámico, Hamás, que controla de la Franja, aseguró
posteriormente que sus propias milicias de las Brigadas de Ezzedin al Qassam se
habían sumado al enfrentamiento junto con otros operativos de las milicias de
Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.
El portavoz de Hamás, Abú Obeida, aseguró poco después que la acción fue
emprendida en respuesta al presunto asesinato cometido por operativos de
seguridad israelíes del comandante de la organización en Dubai, Mahmud Al Mabhuh.
Hamás dijo que sus hombres
intervinieron en el enfrentamiento fronterizo en "defensa propia". La
declaración provocó amenazas encubiertas de una escalada por parte de Israel.
"Nos hemos habituado a ver a grupos disidentes (palestinos) llevando a cabo
ataques y a Hamás intentando calmar las cosas. Posiblemente está perdiendo su
poder, por toda clase de razones", dijo el viernes a la televisión israelí el
ministro de Defensa, Ehud Barak.
"Si ese fuera el caso, entonces también veremos ramificaciones en Hamás (...) No
tenemos interés en volver a la región a lo que era en el pasado", agregó.
Según fuentes militares
citadas por el diario judío Yedioth Aharonoth, la entrada de los soldados
fue ejecutada "de forma similar a otras docenas de operaciones contra células
terroristas que intentaban colocar explosivos en la verja para plantar bombas".
"La mayor parte de estos incidentes solía concluir con fallecidos entre estas
células y sin bajas entre las fuerzas israelíes", señalaron.
Para el Ejército israelí, "se trata de uno de los combates más feroces" desde la
operación "Plomo Sólido", según reconoció la portavoz militar Avital Leibovich,
quien calificó el incidente de "trágico y doloroso", en una zona donde "cada
día es una guerra".
Por su parte, centenares de partidarios de Hamás celebraron en el campo de
refugiados de Jabaliya la muerte de los dos soldados israelíes.
El diputado de Hamás, Mushir Al
Masri, advirtió a Israel de las consecuencias de realizar incursiones en la
Franja. "Entrar en Gaza no es un día de campo. Los sionistas no pueden entrar y
salir cuando quieran. Las Brigadas Qassam les enseñaron una lección", aseguró.