na reunión entre Mitchell y el presidente palestino,
Mahmud Abas, terminó este viernes sin acuerdo, tal como ya ocurriera la víspera
en sus entrevistas con los israelíes, en un clima de creciente escepticismo
sobre la reactivación del proceso de paz.
Antes de sus entrevistas en
Israel y en los territorios palestinos, el emisario estadounidense había
visitado Beirut y Damasco. "Queremos reanudar las negociaciones (con los
israelíes) sobre la base de una delimitación de fronteras de un Estado palestino
con todas las tierras ocupadas desde 1967, incluido Jerusalén-Este, y el fin de
las colonizaciones" declaró el negociador palestino Saeb Erakat, luego de tres
horas de entrevista con Mitchell.
Los palestinos exigen en efecto que su futuro Estado esté basado en las
fronteras existentes antes de la guerra israelo-árabe de 1967 y teniendo a
Jerusalén-Este como capital. "La parte norteamericana quiere reanudar las
negociaciones sin pedir una congelación inmediata de las colonias" israelíes,
constató además Erakat. Mitchell, que abandona el sábado la región, no hizo
comentario alguno.
En una entrevista publicada el jueves por el semanario Time, el presidente
estadounidense
Barack Obama reconoció haber evaluado mal las posibilidades de paz en Medio
Oriente. "Creo que sobrevaloramos nuestras posibilidades de convencerlos (a
israelíes y palestinos)" para reanudar las negociaciones de paz, admitió Obama,
no sin candor.
"Es un problema inextricable", opinó el presidente. Mitchell se entrevistó el
jueves con los principales dirigentes israelíes, entre ellos el primer ministro
Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Ehud Barak, sin que se produjera el
menor avance aparente en las negociaciones.
En efecto, del lado israelí impera también el pesimismo sobre una rápida
reanudación del proceso de paz suspendido hace algo mas de un año, tras la
ofensiva militar de Israel contra la Franja de Gaza. "Las posibilidades de una
reanudación del proceso son muy escasas", declaró un ministro israelí --que
requirió el anonimato-- al diario Haaretz, considerando que la misión de
Mitchell estaba condenada a fracasar.
Sin embargo, un comunicado del primer ministro Netanyahu acusó a los
palestinos de hacer fracasar las negociaciones. "Israel no plantea ninguna
condición a la reanudación de las conversaciones. Los palestinos torpedean esta
reanudación al plantear condiciones que nunca antes había exigido a ningún
gobierno israelí", aseguró Netanyahu.
Las posiciones entre ambas partes sobre los grandes temas controvertidos del
proceso de paz --frontera de un futuro Estado palestino, colonización israelí,
Jerusalén Este, refugiados-- parecen muy alejadas. La Autoridad
Palestina de Abas rehúsa reanudar el diálogo sin que previamente se congele
la construcción de colonias judías en la Cisjordania ocupada.
Israel, por su lado, aceptó frenar la construcción en las colonias durante
diez meses, pero esa moratoria no se aplica a Jerusalén Este, con mayoría árabe
y anexionada desde la Guerra de los Seis Días en junio de 1967.
Tras esa guerra, Israel conquistó la parte oriental de Jerusalén, pero la
comunidad internacional no reconoció jamás esta anexión. Los palestinos quieren
que Jerusalén Este sea la capital de su futuro Estado. Israel considera en
cambio que el conjunto de la ciudad santa es su "capital eterna e indivisible".