AR Noticias/
BBC
El gobierno decretó el estado de excepción ante la sublevación de las unidades
policiales tanto en Quito como en otras partes del país.
El mandatario fue evacuado en un pequeño convoy de autos resguardados por
unidades especiales en medio de un intenso intercambio de disparos entre
policías y efectivos del ejército.
La situación frente al centro médico fue de total caos con decenas de
efectivos militares disparando y la policía respondiendo. Las imágenes de la
televisión mostraron al menos a un efectivo del ejército gravemente herido.
Minutos después el presidente Correa llegó al Palacio de Carondelet en el centro
de Quito donde fue recibido por una multitud de personas.
"Sin duda es el día más triste de mi gobierno (...) por la infamia de los
conspiradores de siempre", dijo el mandatario.
El presidente pidió un minuto de silencio por las víctimas que podrían haber
tras la operación.
"Cuando fui liberado me dijeron que por lo menos hay un caído", dijo
Correa desde el balcón del palacio a través de un micrófono y se lamentó de que
se derramó sangre inútilmente.
El mandatario se había negado a dialogar con los policías que tomaron los
cuarteles en la capital y otras ciudades en rechazo al veto presidencial a la
Ley de Servicio Público que elimina una serie de beneficios que venían
recibiendo los miembros de las fuerzas del orden.
La protesta policial generó un ambiente de caos, en especial en Quito,
donde el aeropuerto fue cerrado, aunque horas después fue reabierto, según
informó el alcalde de la ciudad capital, Augusto Barrera.
El secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, dijo en rueda de prensa
desde el Palacio de Gobierno que se declaró el "estado de excepción por una
semana" y que en ese período las fuerzas militares asumirán el control de la
seguridad.
Los disturbios provocados por las protestas dejaron al menos un muerto y
varios heridos, según fuentes oficiales.
En conferencia de prensa, el ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa
de Ecuador, Miguel Carvajal, señaló que tanto el muerto como los heridos se
produjeron en las afueras del hospital.
Además, la Cruz Roja confirmó que las protestas dejaron hasta el momento 51
heridos.
La organización precisó en un comunicado que atendió "51 emergencias producidas
por asfixia, politraumatismos, caídos, entre otros".
El gobierno denunció que la oposición estaba presionando para un golpe de
Estado, aunque la cúpula militar le ha asegurado su respaldo al Ejecutivo,
según afirmó el ministro de Defensa, Javier Ponce.
La seguridad de Correa estuvo en riesgo la mañana de este jueves cuando el
mandatario confrontó a centenares de efectivos policiales que desde
tempranas horas habían tomado las instalaciones del Regimiento Quito, un cuartel
policial de la capital.
El jefe de Estado acudió al Regimiento Quito en compañía del ministro del
Interior, Gustavo Jalkh, y desde la ventana de un edificio del lugar confrontó a
los policías enardecidos al explicar las razones de su veto.
Atacado
"Si quieren matar al
presidente, aquí está"
"Antes ganaban sueldos de miseria", dijo Correa en medio de los gritos de los
policías, y añadió: "Se están eliminando todas las canonjías, canastas
navideñas, bonos adicionales, seguros de salud privados. La política es tratar
de maximizar los sueldos, y de esa forma todos puedan dignamente adquirir los
servicios que necesitan".
La discusión subió de tono cuando el mandatario señaló: "Señores, si quieren
matar al presidente, aquí está, mátenlo, pero seguiremos con una sola
política de justicia, de equidad (…). Si quieren destruir la Patria,
destrúyanla, aquí está, pero este presidente no dará ni un paso atrás".
Correa salió caminando del recinto policial, y mientras se dirigía al vehículo
presidencial bombas lacrimógenas fueron lanzadas muy cerca del lugar por donde
caminaba el mandatario.
En una entrevista posterior con medios locales dijo que necesitó tratamiento
médico y acusó a los agentes de conspiración y traición.
Después de esto, los dirigentes de la policía señalaron que buscan el diálogo
con el gobierno. "Estamos pidiendo que se nos respeten nuestras condecoraciones,
y nuestros ascensos. No estamos en contra del señor presidente, le pedimos que
se derogue las disposiciones de la Ley de Servicio Público que elimina las
condecoraciones por el tiempo de servicio público", dijo al mediodía de este
jueves el jefe de Estado Mayor de la Policía, Florencio Ruiz.
Mientras las protestas policiales, y de diversos grupos sociales se extienden en
Quito, Guayaquil, Cuenca, Ibarra, y otras ciudades, el presidente Correa analiza
la posibilidad de aplicar la denominada "muerte cruzada", un mecanismo
constitucional que lo faculta para disolver la Asamblea Nacional y convocar
elecciones generales anticipadas.
Así lo afirmó la ministra de la Política, Doris Solís, tras una reunión
efectuada la noche de este miércoles con el primer mandatario para discutir la
posición adoptada por una parte del bloque oficialista en la Asamblea Nacional,
el cual decidió sumarse a la oposición en el rechazo a varios artículos del veto
presidencial a la Ley de Servicio Público.
"La muerte cruzada es una de las posibilidades, nosotros estamos en un proyecto
de cambio, necesitamos construir leyes de consenso", dijo Solís, al calificar de
"inconsecuencia" la actitud asumida en la Asamblea por un sector del
oficialista Alianza País.
Qué dice la Constitución
La Constitución ecuatoriana señala que el presidente de la República "podrá
disolver la Asamblea Nacional cuando, a su juicio, ésta se hubiera arrogado
funciones que no le competan constitucionalmente, previo dictamen favorable de
la Corte Constitucional; o si de forma reiterada e injustificada obstruye la
ejecución del Plan Nacional de Desarrollo, o por grave crisis política y
conmoción interna".
El mandatario puede aplicar la "muerte cruzada" sólo una vez en los tres
primeros años de su mandato.
"La muerte cruzada no es el escenario que nadie quisiera, pero es una
posibilidad cuando no hay condiciones para ir a un proceso de cambio", insistió
Solís.
Entre tanto, el bloque parlamentario de Pachakutik, brazo político de las
organizaciones indígenas, demandó este jueves la renuncia del presidente Correa
y llamó a los sectores sociales a conformar un frente de unidad nacional.