n su primera visita oficial a
Venezuela, el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, firmó con el presidente
Hugo Chávez 31 acuerdos en materia energética, agrícola, educativa, comercial y
tecnológica con el fin de "hacer que el mundo sea multipolar", según las
palabras del líder ruso.
Rusia y Venezuela formalizaron un acuerdo energético por valor de US$20.000
millones para invertir en los próximos 40 años en la explotación del campo Junin
6 de la Faja Petrolífera del Orinoco.
El presidente venezolano informó además que se iniciaron conversaciones sobre la
posibilidad de generar en Venezuela, con la ayuda de Rusia, energía nuclear
"con fines pacíficos", sin aportar más detalles sobre el mismo.
Según Steven Eke, experto del
servicio ruso de la BBC, "Rusia ve a Venezuela como un país importante
en términos de intercambio de energía y como un mercado importante para las
armas rusas. Ambos liderazgos han hablado con frecuencia de la necesidad de
alejarse de lo que llaman un mundo unipolar, o sea, el dominio global de Estados
Unidos".
Chávez recibió con honores al
visitante en el palacio de gobierno, donde se desplegó una tropa de soldados en
los actos protocolares. El presidente venezolano y Putin suscribieron
convenios de defensa, industria espacial, energía y agricultura.
Ambos países producen y tienen en conjunto en sus napas un 15% del
petróleo mundial, y Venezuela lideraría en reservas, aún más que Arabia
Saudita, cuando certifique yacimientos de la Faja del Orinoco, aunque es un
crudo de menor calidad que el de Medio Oriente.
PDVSA de Venezuela y Gazprom, Lukoil, Rosneft, TNK-BP y Surgutneftgaz
acordaron una empresa mixta para producir y mejorar el crudo de la Faja. Allí,
la firma estatal venezolana tendrá 60% de las acciones y Rusia 40%.
El objetivo es construir la
infraestructura para producir 450 mil barriles diarios de crudo pesado en el
llamado Bloque Junin 6, al Este del país, en 5 años e invirtiendo 30.000
millones de dólares. También, convertir el crudo pesado en otro sintético de
mejor calidad.
La visita de Putin, primera a
Venezuela, fue calificada de "histórica" en Caracas.
El "hombre fuerte" ruso visitó el
buque escuela Kruzenshtern, recibió una réplica de la espada del Libertador
Simón Bolívar, las llaves y la condición de "huésped ilustre" de Caracas,
realizó una ofrenda en el Panteón nacional y estuvo varias horas en el Palacio
de Miraflores.
Los nuevos acuerdos buscan profundizar los proyectos y acuerdos estratégicos ya emprendidos por Caracas y
Moscú. Según Chávez , se seguirá ampliando "el factor
seguridad y defensa" con los nuevos acuerdos.
El presidente
venezolano visitó dos veces Rusia en 2008, donde suscribió acuerdos estratégicos
con Moscú, y el presidente, Dmitri Medvedev, le respondió viajando a Venezuela
para un encuentro histórico con Chávez a fines de noviembre del año pasado.
Se trató -señalaron analistas rusos- de una jugada demostrativa de que Moscú
había resuelto elevar la apuesta de su desafío militar llevándola al propio
"patio trasero" de Washington.
No obstante, y disimulando la
preocupación, en Washington tomaron irónicamente la visita de Putin a
Venezuela.
El vocero del Departamento de Estado,
Philip Crowley, dijo que el país sudamericano debería ocuparse de asuntos
terrestres y no "extraterrestres", por ejemplo de sus "cortes de energía
eléctrica" y no del acuerdo espacial firmado ayer en Caracas. Venezuela ya
lanzó un satélite con ayuda de China y ahora busca un acuerdo en ese campo con
Rusia.
Hay un precedente inmediato que
vuelve a resurgir con la visita de Putin a Venezuela: La instalación de la base militar rusa en Venezuela que Chávez anunció en
su última visita a Moscú (en el 2008) y que luego hubo de desmentir ante
la reacción que generó en Washington.
Con las
visitas de Medvedev y de Putin, Rusia parece querer demostrar que si EEUU
puede operar cerca de las fronteras rusas, Moscú puede hacer lo mismo en una
región considerada por los estadounidenses como su "patio trasero".
A fines de
noviembre pasado Chávez recibió en Caracas al presidente ruso, Dimitri Medvédev,
en carácter de "gran aliado estratégico" mientras la flota rusa realizaba
su primer ejercicio militar con la armada de Venezuela.
La agenda rusa
de la actual visita del primer ministro Putin en el continente incluye desde acuerdos comerciales y ventas de armas hasta
planes de instalación de programas y usinas nucleares. Las operaciones rusas
en América Latina todavía no han recibido una respuesta concreta de Washington,
que permanece en "silencio de radio".
Alianza
estratégica
Rusia se ha convertido en el principal proveedor de armas para toda la región
desde 2009 gracias a convenios con distintos países, lo que desplazó al
tradicional país de suministro, EEUU.
Desde 2005, Venezuela ha comprado
armamento ruso -aviones, helicópteros y fusiles Kaláshnikov, entre otro material
bélico- por un total de US$ 4.000 millones.
El presidente venezolano mantiene una
alianza estratégica (de orden comercial y militar) tanto con Irán como con Rusia
y China, potencias capitalistas emergentes que compiten con el eje USA-UE por el
control de las redes energéticas y las reservas petroleras del triángulo Eurasia-Cáucaso-Medio
Oriente, en una versión aggiornada de la "guerra fría" por áreas de influencia,
esta vez protagonizada a niveles intercapitalistas.
En América Latina, la opinión
generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas rusas e
iraníes de "infiltración" en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de
armas o de las alianzas comerciales, a las que en noviembre del año pasado se
agregó la presencia de la flota rusa en el Caribe.
Expertos que manejan información
confidencial en Washington vienen advirtiendo que las claves del golpe de Estado
en Honduras y el incremento de la presencia militar USA en Colombia (bases
militares) se encuentran en la creciente influencia (militar y comercial) rusa
en América Latina y en su alianza estratégica con Venezuela.
La "cumbre"
Medvedev-Chávez, a fines del año pasado, formó parte del decorado de una
estrategia para integrar a Chávez como nuevo jugador en el tablero de la
"guerra fría" Washington-Moscú, donde América Latina y la región petrolera
del Caribe se convierten en un nuevo posible escenario de la guerra por el
control de la energía entre Rusia y EEUU.
Los nuevos acercamientos de Chávez a
Moscú se visualizan como una ampliación de su alianza estratégica con el eje
Moscú-Teherán que además podría incluir (así lo perciben en Washington)
nuevas relaciones de cooperación militar como la instalación de bases militares
rusas en Venezuela y nuevos ejercicios militares conjuntos en aguas del Mar
Caribe.
En este escenario, y dentro de
una creciente escalada del conflicto con el gobierno de Uribe, esta vez se
interpreta la visita de Chávez a Rusia como una respuesta directa a la
re-militarización de Colombia por parte de EEUU, y una búsqueda de
alternativa por parte del presidente bolivariano de lo que interpreta como una
"amenaza directa" a Venezuela.
No obstante de que Chávez es el
principal socio comercial y le vende casi todo el petróleo venezolano a EEUU,
los halcones judeo-estadounidenses del Pentágono y del Departamento de Estado
(que manejan las políticas militares y las hipótesis de conflicto externo de
Washington) no miran ni analizan a Chávez desde una perspectiva
exclusivamente latinoamericana.
El presidente venezolano
mantiene una alianza estratégica (de orden comercial y militar) tanto con Irán
como con Rusia y China, potencias capitalistas emergentes que compiten con el
eje USA-UE por el control de las redes energéticas y las reservas petroleras del
triángulo Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente, en una versión aggiornada de la
"guerra fría" por áreas de influencia, esta vez protagonizada a niveles
intercapitalistas.
Enmarcado en estos hechos,
el Pentágono y el Departamento de Estado ven como "potencial peligro"
(con posibles ramificaciones en otros países) el desembarco comercial-militar
del eje Rusia-Irán en América Latina utilizando a Venezuela como plataforma.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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