En
las usinas antichavistas son mayoría los que opinan que la crisis económica
(con su efecto inmediato negativo sobre su imagen) se va a encargar de terminar
con el reinado de Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela.
En esa orientación, la mayoría de los
diarios y cadenas estadounidenses dedican sus portadas y ediciones a titular y
describir el proceso económico venezolano, donde la crisis que se expande de
la mano del colapso energético, la inflación galopante y la devaluación del
Bolívar genera mercado negro y temor a una perdida del poder adquisitivo de
los sectores más pobres.
Hugo Chávez ha calificado la consulta
de 2010 de "vital" para mantener la marcha de su proyecto revolucionario
de corte socialista y ha reconocido que necesita conservar la mayoría absoluta
en el foro parlamentario.
Esa necesidad deriva de que mientras
las leyes ordinarias pueden aprobarse por mayoría simple, las especiales
necesitan del apoyo de los dos tercios de los asambleístas.
Chávez ha expresado su temor a que la
oposición obtenga el suficiente número de escaños como para impedir la
aprobación de leyes polémicas, lo cual, según sus esquemas, podría derivar en
una conflictividad política capaz de desestabilizar a su gobierno.
No obstante este escenario
(considerado como el "principio del final" de Chávez por la prensa imperial), el
semanario Newsweek, habitual vocero de los servicios de inteligencia, vaticinó a
fin del año pasado un golpe de Estado de las fuerzas armadas venezolanas para
derrocar al gobierno de Chávez.
Newsweek dedica parte de su
"predicción mundial número cuatro" a Venezuela y, especialmente, a su presidente
Chávez, a quien pronostica "otro golpe" de Estado por el empeoramiento de
las condiciones económicas y sociales del país.
Según la el semanario imperial, la recesión mundial "le quitó viento al
huracán Hugo" y ahora los intentos de Chávez de convertir a toda América
Latina al "Socialismo del Siglo XXI" se están "desbaratando".
A medida que en 2010 "empeoren los apagones, crezca la deuda del gobierno y se
deteriore aún más la 'guerra fría' con Colombia" (que la revista recuerda es el
principal socio comercial de Venezuela trasEEUU) "los problemas paralizarán la
economía" y, a último término, "la tan cacareada popularidad del líder
bolivariano se tambaleará".
"Los ánimos entre los venezolanos más humildes, que elevaron al poder al
comandante Chávez, así como la descontenta clase media, acostumbrada al
consumismo occidental, empeorarán", predice Newsweek, advirtiendo que esta
situación llevará a que el Ejército venezolano "se ponga en marcha para
deponer a Chávez y restaurar el orden".
En un mensaje antes de fin de año, el presidente venezolano descartó que
en 2010 se vaya a producir un golpe de Estado en su contra pronosticado por el
semanario norteamericano. Una información que, según Chávez, está basada sólo en
el "deseo y en el odio que nos tiene el imperialismo estadounidense que ellos
representan".
"Ellos son la revista del imperio", aseguró Chávez durante su discurso de
fin de año desde el Palacio de Miraflores y que fue recogido por las cadenas de
televisión del país. También se refirió a los pronósticos de Newsweek en los que
el semanario afirmaba que 2010 sería el último año del ex presidente cubano
Fidel Castro: "Será que va para la luna", bromeó el mandatario venezolano.
De acuerdo con su versión, las informaciones de la revista norteamericana tan
sólo se basan "en sus propios deseos" y es imposible que triunfe un intento de
golpe de Estado en su contra por la actual "fuerza moral" del Ejército
venezolano.
Aunque reconoció que "sectores externos y de la oposición" venezolana apuestan
por esa vía para sacarle del poder, se mostró confiado en el apoyo de los
militares de su país y aseguró que la respuesta de su Gobierno sería
"contundente" e "implacable".
"La oposición tendría que importar una Fuerza Armada para lograrlo, porque
nuestro contraataque sería duro, aunque siempre dentro del marco de la
Constitución", aseveró el mandatario bolivariano.
¿Deseos imaginarios o verdadero
complot en marcha?
Hay analistas (dentro y fuera de
Venezuela) que sostienen que el éxito del golpe hondureño contra Zelaya está
alentando a los sectores más extremos del Pentágono y de la oposición interna a
realizar una asonada militar para sacarlo a Chávez del poder.
El escenario hondureño, además de los
objetivos coyunturales con la destitución de Zelaya, conformó un laboratorio de
ensayo experimental de "cambio de régimen regional" que tiene a Chávez y a los
presidentes izquierdistas como objetivo central. "Después de Honduras vienen
por mí", había dicho en agosto pasado el presidente de Ecuador Rafael
Correa.
El golpe hondureño, en realidad, fue
sólo la punta del iceberg de un proceso geopolítico militar más profundo
impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una
estrategia de dominio que considera "demasiado blanda" (el "sistema democrático"
de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la región
adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan
en el planeta.
Los conservadores (demócratas y
republicanos) y los halcones militaristas (alianza del sionismo judío con la
derecha cristiana) que controlan los resortes de decisión del Pentágono y del
Complejo Militar Industrial (capitalismo de guerra), están convencidos de que
las políticas de "diálogo y tolerancia" que propicia Obama conducen a una
pérdida del poder militar de EEUU y a una fortificación de sus enemigos situados
en el "eje del mal".
La clave se
resume en un axioma: Chávez es la principal espada del "eje del mal" en
América Latina. Venezuela es la cabecera de playa, la plataforma de
lanzamiento regional, de la estrategia del eje Rusia-Irán-China-Venezuela, del
cual Chávez conforma una pieza clave.
El presidente venezolano mantiene una
alianza estratégica (de orden comercial y militar) tanto con Irán como con Rusia
y China, potencias capitalistas emergentes que compiten con el eje USA-UE por el
control de las redes energéticas y las reservas petroleras del triángulo Eurasia-Cáucaso-Medio
Oriente, en una versión aggiornada de la "guerra fría" por áreas de influencia,
esta vez protagonizada a niveles intercapitalistas.
En este escenario, no luce tan
desatinado el pronóstico de un golpe militar contra Chávez. Y Newsweek no es
cualquier profeta: Sus informes y editoriales reflejan generalmente el
pensamiento en voz alta de la CIA y el Pentágono.