Informe
IAR Noticias/
En
este escenario, y como producto de la crisis financiera y de los planes de
ajuste para reestructurar las deudas públicas se empieza a resentir la
capacidad de consumo de las mayorías.
Según una última medición, uno de cada seis europeos llega con apuros a fin
de mes , con problemas para pagar facturas de servicios de primera necesidad
como la electricidad, el agua o la calefacción e incluso para llenar la canasta
de la compra. El 60% piensa que la pobreza aumentó en su país durante el último
año.
El 30%
dice que tiene problemas para pagar sus gastos sanitarios.
Son los
datos que revela el último Eurobarómetro, realizado por la Comisión Europea,
sobre el impacto que la crisis económica está teniendo en las familias europeas.
2010 es el Año Europeo de la Lucha contra la Pobreza y la exclusión social.
La
Comisión Europea analiza desde junio de 2009 la percepción que tienen los
ciudadanos sobre la actual crisis generada por los rojos fiscales y los recortes
de gastos publicos con reducción de salarios.
La
encuesta revela los efectos de la crisis y de los programas de ajuste sobre los
ciudadanos de la eurozona.
Según el Eurobarómetro, una hay una percepción de pobreza generalizada que
alimenta los temores a un futuro sombrío. Hasta el 85% de los griegos cree que
la pobreza aumenta en su entorno, lo mismo que piensa el 83% de los franceses,
el 82% de los búlgaros, el 77% de los rumanos o el 75% de los italianos.
En Bélgica
ese porcentaje cae hasta el 49% Laszo Andor, comisario europeo de Empleo,
Asuntos Sociales e Inclusión de la UE, dijo en la presentación del informe que
"los resultados confirman que la pobreza es uno de los mayores problemas en
la Unión Europea y que la crisis económica y financiera actual agrava aún
más la situación. La crisis está pasando factura y un significativo porcentaje
de europeos tiene dificultades para llegar a fin de mes”.
El
comisario de Empleo señala que el desempleo aumenta en toda la Unión Europea y
ya son más de 23 millones los ciudadanos europeos sin un puesto de trabajo,
más del 10% de la población activa .
En algunos países, como España, ese porcentaje se acerca al 20 por ciento y,
entre los jóvenes, afecta a casi el 40%.
La
medición oficial, revela que miedo es el sentimiento más generalizado entre los
ciudadanos de la eurozona .
Sienten
temor a no poder llegar a fin de mes, a no poder afrontar los gastos básicos y a
la pérdida del empleo, un sentimiento que siente uno de cada tres
europeos.
Aunque esta percepción aumenta hasta el 73 por ciento en Grecia, el 68 por
ciento en España, el 63% en Italia y el 62% en Irlanda, los países más
afectados por la crisis y donde el mercado laboral se ha deteriorado con más
rapidez y contundencia.
Además, pocos confían en el mercado laboral pues la mitad considera que, en caso
de ser despedidos, será “poco probable” o "completamente improbable” que
alguien vuelva a contratarlos en los siguientes seis meses.
La encuesta también revela miedo al futuro. El 54 por ciento de los europeos
temen que su pensión no les permita vivir con decencia y el 73 por ciento que su
jubilación sea menor a lo que esperaban o que se tengan que jubilar más tarde.
Por otro lado, la contagiosa crisis
fiscal, y el ajuste salvaje, que detona como emergente resistencia sindical y
estallidos sociales, se alimenta a su vez con los datos negativos de la
recuperación económica en la eurozona.
Según el último informe de la
Comisión Europea, las expectativas económicas en los 16 países de la zona del
euro empeoraron en febrero por primera vez en casi un año, un indicio más
de que ha perdido fuerza la recuperación económica.
La economía de la UE cayó en 2009 4%,
es el peor dato desde la Segunda Guerra Mundial.
La producción industrial se desmoronó un 20%, conduciendo a la estructura
industrial europea a la situación que se encontraba a mediados de los 90 del
pasado siglo.
Actualmente hay 23 millones de europeos sin trabajo, 7 millones más que
hace 20 meses, y la desocupación seguirá creciendo según todas las estimaciones.
Un 8% de la población europea tiene un empleo que no le permite salir de la
pobreza, y 80 millones viven justo en el umbral que marca la pobreza.
No obstante los anuncios de
"recuperación", la productividad económica es famélica y hace que el
crecimiento estructural europeo sea dos tercios menor que el estadounidense.
Los déficits públicos regionales ya
alcanzan una media de 7% del PBI contra el límite de 3% que había impuesto el
Tratado de Maastrich. Y la deuda sube hasta el 80%. Los bancos, siguen sin
prestar dinero como antes de la crisis, impidiendo el funcionamiento normal de
las empresas.
Estos números ilustran más que nada
sobre el declive y el colapso generalizado en la que parece haber
ingresado la Unión Europea.