La balanza comercial de la zona euro registró un superávit en abril, lo
que indica que la debilidad del euro y la robusta demanda de los mercados
internacionales como Estados Unidos y China están compensando las tensiones en
su periferia.
Por Brian Blackstone - The Wall Street Journal
Los
grandes beneficiados han sido países como Alemania y Holanda, cuyas economías
son más dependientes del intercambio comercial. Pero aunque el panorama a corto
plazo de Europa se aclara, la creciente brecha entre las economías fuertes y
débiles probablemente mantendrá la presión sobre Grecia, España y el resto de
los países en apuros.
La caída de cerca de 15% del euro contra el dólar estadounidense en los últimos
seis meses hace difícil que Grecia y España puedan reanimar sus economías
mediante un aumento de las exportaciones. Por lo tanto, dolorosos recortes de
gastos y años de estancamiento parecen ser las únicas alternativas a mano para
acortar la distancia con las economías más competitivas del norte. Esta solución
significaría años de crecimiento mediocre a medida que estas economías reforman
sus presupuestos y mercados laborales, y podría desatar tensiones en Europa
acerca de si el modelo exportador de Alemania es destructivo para la región.
La balanza comercial de la zona euro desestacionalizada llegó a 1.400 millones
de euros en abril, US$1.710 millones, informó la oficina de estadísticas de la
Unión Europea. La balanza comercial no registró grandes variaciones en marzo
Los economistas dijeron que las cifras de abril fueron moderadas por la ceniza
volcánica sobre Islandia, que interrumpió el tráfico aéreo durante varios días.
Las exportaciones, de todos modos, están muy por encima de su promedio del
primer trimestre, lo que sugiere que el comercio es un componente muy importante
del producto de la zona euro en este lapso, dijeron los analistas. "Todos se
benefician de una u otra manera, pero obviamente Alemania es el mayor
exportador, así que se va a beneficiar en particular", dijo Howard Archer,
economista de la consultora IHS Global Insight.
Los economistas calculan que, en general, un declive de 5% en el valor de una
moneda le agrega cerca de medio punto porcentual al PIB. Pero el proceso
habitualmente demora hasta dos años en surtir efecto. En esta ocasión podría
tardar menos. El descenso del euro ha sido abrupto y ha coincidido con un alza
saludable de la demanda global, especialmente en Asia. En ese caso, Europa
podría sentir los beneficios de la depreciación del euro en unos seis meses,
estima Archer.
"Es una gran ayuda para nosotros que (el euro) no sea tan fuerte como hace un
año", explica Heinrich Weiss, presidente ejecutivo de la empresa alemana SMS
GmbH. Cerca de 65% de las exportaciones de la empresa de construcción de plantas
e ingeniería mecánica se dirigen fuera de la zona euro. SMS, que cuenta con
9.000 empleados en el mundo, facturó cerca de 3.900 millones de euros (US$4.800
millones) en 2009. "En este momento, el euro es más débil, pero no demasiado",
advierte.
Clima sombrío
De todas maneras, las dudas acerca de las repercusiones de la crisis griega en
la economía y el sistema bancario europeo han contribuido a generar un clima de
negocios más sombrío en Alemania. El índice ZEW, que mide el ánimo de los
analistas financieros, se derrumbó a 28,7 en junio tras llegar a 45,8 en mayo.
Los economistas habían anticipado un descenso mucho más moderado.
"La mayor incertidumbre sobre la crisis de la deuda y los rumores de problemas
en el sistema financiero español están afectando las perspectivas", indicó el
analista de ZEW Peter Westerheide. Tales preocupaciones, sin embargo, no se han
traducido en una menor actividad. Las condiciones económicas en Alemania
mejoraron en junio, informó ZEW.
Buena parte del impulso proviene de las exportaciones alemanas, que se han
beneficiado de la caída del euro desde comienzos de año. El declive de la moneda
común ha abaratado los productos alemanes y de otros países de la zona euro en
los mercados mundiales.
La divisa ha perdido más de 11% de su valor entre octubre de 2009 y el mes
pasado contra una canasta de las principales monedas del mundo. Los beneficios,
sin embargo, no se han repartido en forma igualitaria en toda Europa, dice
Carsten Brzeski, de ING Bank. El economista calcula que, debido a las
diferencias nacionales en exposición al comercio y los mercados donde la
depreciación del euro ha sido más pronunciada, Irlanda es el principal
beneficiario del descenso del euro, seguido por Alemania y Holanda. Portugal y
Grecia son los que menos se benefician de la depreciación del euro, según
Brzeski.
Christos Kiriakoreizis, gerente de compras del fabricante griego de azulejos
Philkeram Johnson SA, no ha visto los beneficios de la caída del euro. La mayor
parte de las ventas de esta empresa se realizan en Grecia y Europa del Este y no
ve luz al final del túnel para los problemas económicos de esos países.
"Teníamos una sucursal en Rumania y la cerramos; tratamos de hacer algo en
Grecia pero no seguimos adelante debido a la crisis", señala.
Kiriakoreizis también ha visto la
otra cara del debilitamiento del euro. Aunque las exportaciones son más baratas,
los costos de las materias primas y la energía, en dólares, están subiendo.
Otros países del Sur de Europa empiezan a ver señales de esperanza. "Hemos visto
un pequeño crecimiento en los pedidos hechos en el último mes", dice Fernanda
Valente, propietaria de Fernando Valente & Ca., una compañía textil de 40
empleados, en el norte de Portugal.