La bolsas europeas ampliaban
sus pérdidas el viernes por el nerviosismo inversor sobre la crisis de deuda
de la zona euro, con el índice británico FTSE 100 cayendo por debajo del nivel
de los 5.000 puntos por primera vez desde noviembre de 2009.
A las 1045 GMT, el índice británico cedía un 1,1 por ciento, tras haber tocado
un mínimo de 4.999 puntos.
Los futuros del Bund tocaron un máximo récord de 128,63. Los futuros de los
bonos del Tesoro tocaron un máximo de sesión de 121-15/32.
"El mercado está anticipando más aversión al riesgo ... La gente todavía
está soltando activos de riesgo, ése parece ser el asunto", dijo un operador de
bonos.
Ambas cámaras germanas apoyaron la aportación de Berlín de hasta 148.000
millones de euros (183.800 millones de dólares) en garantías crediticias,
una medida sumamente impopular entre los alemanes, que se suma a la también
polémica contribución de 22.400 millones de euros al paquete para la endeudada
Grecia.
El proyecto fue aprobado en la Cámara Baja, el Bundestag, por 319 votos a 73,
con 195 abstenciones, después de que la oposición social-demócrata optara por no
votar. Pocas horas después, la Cámara alta, el Bundesrat, también dio luz verde
al proyecto, el que ahora será promulgado por el presidente Horst Köhler.
La aprobación no significó un alivio para las acciones europeas, que perdían
más del dos por ciento tras un nuevo desplome de las bolsas asiáticas.
El Gobierno de centroderecha de la canciller germana, Angela Merkel, no logró un
respaldo transversal al paquete con el fin de mitigar la oposición pública al
rescate de las economías más débiles de la zona euro, pese a su decisión
unilateral de prohibir algunas operaciones especulativas con instrumentos
financieros.
La prohibición del miércoles provocó una ola de ventas de acciones y un nuevo
hundimiento del euro, pero también generó críticas de sus socios de la UE,
incluyendo a su aliado Francia, por no haber sido consultados.
El viernes se reúnen en Bruselas autoridades y ministros de Finanzas de la UE
para tratar sobre el endurecimiento de las normas europeas de disciplina fiscal
y mejorar la coordinación de las políticas económicas en la zona euro.
Berlín desea mayores sanciones para quienes incumplan las normas sobre el
déficit y un procedimiento de insolvencia sin precedentes para los estados
endeudados. No se esperan, eso sí, decisiones inmediatas.
La reunión es delicada, porque algunos países de la zona euro se oponen a la
propuesta de la Comisión Europea de revisar los proyectos presupuestarios de los
miembros antes de que los presenten a sus propios parlamentos, lo que se ha
visto como una amenaza a la soberanía nacional.