Esos lazos pueden convertirse en
desventajas. Una de las grandes sorpresas de la reciente crisis financiera
fue la gran cantidad de bancos europeos que poseían valores hipotecarios
estadounidenses. La recesión llegó a Europa poco después de empezar en EE.UU.
Un factor que contrarresta esa
desventaja para la economía estadounidense es el hecho de que las turbulencias
en Europa han llevado a los especuladores hacia los bonos del Tesoro de EEUU, lo
que ha contribuido a mantener bajas las tasas de interés de largo plazo para los
compradores de viviendas y las empresas.
También ha ayudado a frenar los
precios de las materias primas y controlar la inflación.
Antes de la crisis griega, el Fondo
Monetario Internacional estimó que la zona euro, cuya economía se contrajo 4,1%
en 2009, crecería apenas 1% este año. Cualquier cifra inferior podría limitar
las exportaciones estadounidenses y debilitar lo que se proyecta como un repunte
débil.
La propia Ángela Merkel sostuvo el
miércoles ante el Parlamento alemán que “la suerte de Europa estaba en juego, en
la crisis más seria en los 11 años de historia de la moneda única”. Otros países
de la zona euro, recordó, podrían sufrir la misma suerte a menos que el rescate
internacional a Grecia tenga éxito.
Según The Wall Street Journal,
la transferencia de cualquier problema económico desde Europa a EEUU, si llega a
ocurrir, aparecerá en los mercados financieros antes que en los indicadores
económicos. Los mercados ya empezaron a resguardarse ante el riesgo de
contagio.
El Promedio Industrial Dow Jones ha
caído 3% de su máximo del año, alcanzado la semana pasada.
Por otra parte, subraya el Journal,
es difícil predecir lo efectivo que será el paquete de rescate de Grecia a la
hora de contener el contagio a otros países de la eurozona.
El escepticismo sobre la posibilidad
de éxito del rescate a la endeudada Grecia y el aumento de los temores de que su
crisis pueda contagiar a otras economías europeas repercutió en las
bolsas asiáticas, que cerraron a la baja, y empujó hacia abajo a las europeas.
Asimismo, el euro continuó su desplome frente al dólar, lo que refleja la
constante pérdida de confianza de los inversionistas en las economías europeas
más endeudadas.
El euro se cotizó frente al dólar en US$1,2954, su nivel más bajo en más de un
año.
La preocupación de que la crisis griega podría extenderse a otros países de
la eurozona se vio impulsada por la agencia de calificación Moody's que
anunció que había colocado en revisión la calificación de la deuda a largo plazo
de Portugal con miras a una posible rebaja.