(IAR
Noticias) 30-Abril-2010
No queda claro si la reducción
de S&P son una reacción al mercado o viceversa.
Por Stephen Fidler y Tom Lauricella - The Wall Street Journal
Los
europeos pusieron en la mira ayer a las agencias de calificación de riesgo, a
las que acusaron de empeorar la carga de gobiernos con problemas financieros
como Grecia en momentos en que luchan para obtener financiación.
Standard & Poor's se encontraba en la línea de fuego el miércoles, después de
rebajar un escalón la calificación de España, desde AA+ a AA. Esto sucedió un
día después de haber provocado una venta generalizada en mercados financieros en
todo el mundo al rebajar las calificaciones tanto de Grecia como de Portugal.
Grecia se convirtió en el primero de los 16 países de la zona euro en tener una
calificación de deuda "chatarra".
Las rebajas se produjeron durante un momento crítico, cuando los gobiernos de la
zona euro y el Fondo Monetario Internacional intentan poner en marcha un gran
paquete de rescate para Grecia, que espera aún la aprobación del Parlamento
alemán.
Las rebajas de calificación aumentaron los temores de que el paquete, incluso
cuando finalmente sea otorgado, no será suficiente para evitar una
reestructuración de deuda griega bajo la cual los tenedores de bonos se verán
obligados a soportar pérdidas. S&P estimó que si Grecia reestructura su deuda,
los inversionistas perderían entre 50% y 70% de su capital.
"En los últimos días hemos tenido un círculo vicioso en relación a la deuda
griega", afirmó Sylvain Broyer, economista del banco francés Natixis.
Indicó que las medidas de la agencia de calificación habían sido una reacción a
fuertes caídas previas en los mercados de bonos soberanos, y ahora eran un
motivo para el declive adicional en el mercado de bonos. "El comportamiento de
las agencias de calificación es completamente pro-cíclico", indicó.
El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, afirmó el miércoles que no
quedaba claro si las agencias de calificación estaban reaccionando a los
mercados financieros o viceversa. "No debería creer mucho en lo que dicen
incluso si llegan a ser útiles", indicó en Berlín.
Muchas instituciones de inversión europeas, como sus pares en EE.UU., son
sumamente sensibles a las calificaciones de deuda. Las empresas de seguros de
vida suelen tener en sus portafolios inversiones muy seguras, lo que significa
que cuando los bonos son rebajados a basura, los venden.
Muchas instituciones tienen reglas internas que asignan un porcentaje de un
portafolio a bonos triple A, la calificación más alta, y un porcentaje más
pequeño a bonos doble A, y así sucesivamente en la escala de calificaciones.
Cuando se produce una rebaja de calificación, las instituciones vuelven a
ajustar sus activos, venden la deuda rebajada y aumentan su cuota de deuda de
alta calificación. Muchos dependen de sólo una agencia y para quienes invierten
en bonos soberanos esa agencia viene a ser S&P, indicó Broyer.
Los bancos, que también son grandes inversionistas en bonos gubernamentales en
Europa, también son sensibles a las calificaciones de crédito. Están obligados a
aumentar el capital que deben tener como colchón contra pérdidas si los bonos
que poseen son rebajados a basura. Esto reduce su rentabilidad, y los alienta a
vender.
Otra forma en que el ciclo entre los mercados y las agencias de calificación
puede extenderse es a través de portafolios atados a índices que exigen mantener
posiciones en deuda griega, pero sólo si los bonos mantienen una cierta calidad
de crédito. Por ejemplo, el Barclays Euro Government Bond Index usa cualquiera
de las calificaciones que sea más baja entre las de S&P y Moody's. Grecia
equivale a 4% de ese índice pero será excluida a partir del primero de mayo
debido a la rebaja de S&P. Eso, a su vez, probablemente obligaría a los
inversionistas que siguen ese índice a vender.
Las agencias afirman que el momento en que realizan sus anuncios está ligado a
decisiones tomadas por sus comités de crédito, paneles que suelen estar
compuestos por entre cinco y nueve personas que se reúnen para tomar las
decisiones técnicas sobre una calificación. Una vez que se toma una decisión, se
anuncia para evitar la posibilidad de filtraciones.
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