El pasado 21 de abril el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y su homólogo
ucraniano, Víctor Yanukóvich, firmaron un acuerdo que prorroga la estancia de la
Flota rusa del Mar Negro en el territorio ucraniano por 25 años después de 2017
y estipula su prolongación por otros cinco años en futuro.
El acuerdo debe ser ratificado por los parlamentos de ambos países. La oposición
ucraniana criticó el convenio y acusó a Yanukóvich de "traicionar a los
intereses nacionales"
"Con eso (el tratado) Ucrania vuelve atrás 25 años, a tiempos de la Unión
Soviética, y su independencia está en peligro. No quiero que nuestro país caiga
bajo el autoritarismo y una democracia controlada. En el juego está la seguridad
de Europa y de toda la región", dijo Timoshenko en una entrevista al periódico
británico Financial Times.
Timoshenko afirmó que la oposición intentará bloquear la ratificación el
convenio en el legislativo, no obstante, dispone de pocas posibilidades para
hacerlo, ya que el partido de Yanukóvich cuenta con la mayoría en el
parlamento tras formar un coalición con otros partidos ucranianos.
En estas condiciones, según indicó la líder de la oposición, "es muy importante
que los socios occidentales de Ucrania, en particular, EEUU y la Unión Europea,
dejen de hacer la vista gorda, mientras que Yanukovich pisotea la Constitución
ucraniana y la libertad de palabra en el país".
Asimismo, Timoshenko pidió a todos los países europeos a "no traicionar los
principios de democracia y libertad de palabra en favor de la llamada
estabilidad".
Rusia concedió a Ucrania una rebaja del 30% al precio de gas fijado un contrato
firmado el 19 de enero de 2009. Y a cambio, Ucrania prorrogó la estadía en su
territorio de la Flota rusa del Mar Negro por 25 años, después de 2017.
Las autoridades de ambos países no ocultaron a la opinión pública que estos dos
acuerdos están vinculados, como quedó en evidencia el pasado 22 de abril,
durante la reunión de trabajo del presidente ruso, Dmitri Medvédev, con su
homólogo ucraniano, Víctor Yanukóvich, en la ciudad de Járkov (Ucrania).
Según Medvédev, los asuntos relacionados con la Flota rusa y el gas están
vinculados técnicamente. "El descuento concedido cubrirá parcialmente el
arriendo de las instalaciones navales de Sebastopol usadas actualmente por la
Flota rusa del mar Negro. La vinculación no es política, sino técnica, porque se
trata de dinero", dijo Medvédev.
Este acuerdo es muy importante. No fue el consorcio energético ruso Gazprom que
concedió a Ucrania la rebaja del 30%, sino el Estado ruso que financiará ese
descuento del presupuesto nacional. Kiev estará exento del arancel de
exportación, que es de un 30% sobre el precio del gas suministrado.
El ocaso de la "revolución naranja"
Por la posición estratégica que reviste Ucrania en el Cáucaso y el Mar Negro,
Washington y Europa ya revelaron su "preocupación" y consideran como
propia la derrota electoral.
A la nueva orientación geoestratégica
que se avecina en Ucrania, hay que sumar el proceso de inestabilidad interna
generado con el triunfo de Yanukovich.
A la nueva orientación geoestratégica
que se avecina en Ucrania, hay que sumar el proceso de inestabilidad interna
generado con el triunfo de Yanukovich.
En opinión de expertos rusos las
llamadas "revoluciones de terciopelo" o "revoluciones naranja" de Georgia,
Kirguistán y Ucrania no fueron tales sino movimientos golpistas
"democráticos" orientados a sustituir gobiernos fieles a Moscú por otros que
respondieran a los intereses de Washington.
Las "revoluciones naranja"
buscaban controlar los gobiernos, el mercado y el sistema económico-productivo
de las ex repúblicas soviéticas integrándolas al modelo capitalista trasnacional
con terminal en Washington y Wall Street.
Con políticos que respondían
incondicionalmente a las directrices de la Casa Blanca, como es el caso de
Viktor Yushchenko en Ucrania, cuya campaña fue organizada y financiada por
el Departamento de Estado, a través de su esposa Katarina, quien fuera
secretaria de George Bush padre.
Parte de las ex repúblicas comunistas
de Europa del Este que conformaron la Unión Soviética -y el Pacto de Varsovia-,
ahora son miembros de la OTAN., la fuerza militar liderada por Estados Unidos
que nació para combatir la expansión militar del ex Imperio Soviético del
que formaban parte estos flamantes miembros de la alianza atlántica.
La estrategia "otansista" del lobby
EEUU- Unión Europea intentaba aislar a Rusia por medio del establecimiento de un
cordón de repúblicas ex soviéticas con gobiernos pronorteamericanos y sumisos a
Europa alrededor del cuello económico de ésta (petróleo y gas).
No obstante, tras el triunfo de
Yanukovich, con el recuento de todos los votos en una elección calificada por
observadores internacionales como limpia, las potencias europeas comenzaron a
"felicitar" al ganador, aumentando la presión sobre Tymoshenko.
El presidente francés Nicolás Sarkozy
alabó la victoria de Yanukovich y la calificó de una "victoria para la
democracia ucraniana".
El Kremlin mantuvo silencio de radio.
El presidente Dmitry Medvedev felicitó a Yanukovich y dijo que espera que
"mejoren los lazos entre ambas naciones" tras la partida de Yushchenko.
Con la permanencia de la Flota rusa
en Ucrania, la nueva batalla,
en el contexto de la guerra fría, recién comienza