Nuevos recordatorios de que el
panorama de Grecia sigue siendo inestable derribaron al euro el martes y
arrastraron los rendimientos de los bonos soberanos del país a sus peores
niveles desde el inicio de la crisis.
Por Charles Forelle y Katie Martin - The Wall Street Journal
El
nerviosismo fue provocado por una noticia, posteriormente desmentida, que
sugirió que Grecia trataría de modificar los términos de su plan de rescate.
Aunque el informe fue desestimado, puso de relieve la falta de claridad en torno
al posible rescate de la Unión Europea, incluyendo cuál sería el factor
desencadenante.
Asimismo, Grecia aún debe acudir a los mercados para financiar grandes sumas de
dinero en los próximos meses y existen indicios de que la demanda por nueva
deuda griega está menguando. Dos funcionarios griegos afirmaron el lunes que los
inversionistas asiáticos habían mostrado un interés limitado en un nuevo bono de
hasta US$10.000 millones que Grecia contempla. El ministro de Finanzas del país,
George Papaconstantinou, planeaba viajar a Asia para promocionar la emisión,
algo que ahora es menos probable, agregaron las fuentes. El ministro, no
obstante, se desplazará a Estados Unidos para tratar de encontrar compradores de
la deuda.
En este contexto, un barómetro clave de la confianza de los inversionistas
registró un drástico declive. La brecha entre el rendimiento de los bonos
soberanos griegos a 10 años y el de los bonos alemanes de un plazo comparable
llegó a superar los cuatro puntos porcentuales, lo que significa que los
inversionistas exigen una compensación mayor por poseer deuda griega. El
diferencial, o spread, luego se estrechó y cerró la jornada en 3,765 puntos
base, su nivel más alto desde el 28 de enero. En enero, el spread había
alcanzado 3,94 puntos porcentuales, pero se redujo cuando las autoridades de la
UE elaboraron un plan de contingencia para ayudar a Grecia a eludir una cesación
de pagos.
La ola de ventas del martes llevó el rendimiento de los bonos griegos a 10 años
a 7,1%. Los problemas de Grecia se contagiaron a los mercados cambiarios, donde
el euro cayó de US$1,3480 a US$1,3360 antes de recuperarse durante las
operaciones en Nueva York.
Por la mañana, la agencia de noticias Market News International informó que
Grecia no quería recibir ayuda del Fondo Monetario Internacional porque le
preocupaba que la entidad exigiera duras medidas de austeridad a cambio de la
asistencia. Papaconstantinou, sin embargo, desmintió la información. "Nunca hubo
ninguna acción de nuestro país para cambiar las condiciones" del acuerdo,
aseveró en un comunicado.
Palabras, palabras, palabras
Los líderes de la UE, ante la insistencia de Alemania, acordaron el mes pasado
que si Grecia llega a necesitar un rescate, una parte del dinero provendría del
FMI y la otra de los restantes países de la zona euro. Alemania se ha mostrado
muy renuente a rescatar a Atenas.
La noticia fue suficiente para sacudir los mercados, donde muchos ven con
escepticismo la capacidad de Grecia de cumplir sus promesas.
"El mercado realmente quiere ver que los griegos se ciñan al acuerdo que han
hecho", explica Gabril de Kock, estratega global de divisas extranjeras de J.P.
Morgan Chase.
Mientras tanto, ha quedado claro que el pacto no logró uno de sus principales
objetivos: reducir los costos de financiamiento de Grecia al asegurarle a los
inversionistas que la UE intervendrá para prevenir una cesación de pagos. "Esto
ayudará a calmar los mercados y también ayudará a reducir la presión sobre los
spreads griegos", afirmó el primer ministro de Grecia luego de alcanzar el
acuerdo.
La recepción del mercado de deuda es crucial para Grecia, que necesita financiar
más de 50.000 millones de euros (US$67.000 millones) este año. Al igual que un
consumidor que ha utilizado sus tarjetas de crédito hasta el límite, el país
lucha para abrir una nueva cuenta a la cual transferir los balances, al tiempo
que cada mes gasta más de lo que genera.
Las cifras son desalentadoras. Incluso si se toman en cuenta los grandes
recortes presupuestarios y alzas de impuestos que el gobierno ha implementado, o
prometido, Grecia aún tiene un déficit de aproximadamente 2.000 millones de
euros mensuales.
El país necesita endeudarse no sólo para financiar el déficit, sino también para
saldar préstamos anteriores. La deuda total de Grecia bordea los 300.000
millones de euros, equivalente a 113% de su Producto Interno Bruto, un nivel muy
por encima del límite autoimpuesto por la zona euro de 60% del PIB. Solamente
los intereses sobre esa enorme cantidad de deuda llegarán a 13.000 millones de
euros este año.
La próxima semana, Grecia debe redimir más de 2.000 millones de euros en bonos
de corto plazo. La siguiente semana, vence un bono a cinco años por un valor de
8.200 millones de euros. Y un mes después, debe pagar 8.500 millones de euros en
bonos a 10 años.
Grecia parece tener suficiente dinero disponible para cumplir con sus pagos de
abril.
"Para abril, estamos bien", señaló Filio Lanara, una vocera del Ministerio de
Finanzas de Grecia. El mes de mayo es menos claro. Un funcionario griego dijo
que el gobierno necesita tomar prestado 11.500 millones de euros para el final
de ese mes.
Inversionistas asiáticos, en particular el Fondo de Seguridad Social de China y
fondos de inversión chinos y japoneses, no parecen muy entusiasmados con la idea
de comprar deuda griega, según estrategas e inversionistas.
"El problema de Grecia de ninguna manera ha desaparecido", aseveró Michael
Hewson, analista de divisas de CMC Markets en Londres.