El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, se fue de Berlín con
palabras de ánimo y las manos vacías después de que la
canciller alemana Ángela Merkel señaló que Alemania apoyará políticamente a
Grecia, pero que un plan de rescate europeo para salvar las maltrechas finanzas
helenas no están contemplado. Grecia no tendrá, en palabras del ministro alemán
de Economía, Rainer Brüderle, "ni un céntimo alemán".
El Parlamento griego aprobó el durísimo plan de recorte presupuestario que
la UE le exigió a Grecia para sanear sus cuentas públicas.
A cambio
de ese plan, los dirigentes europeos se habían comprometido el pasado 11 de
febrero a "no dejar caer a Grecia", pero sólo se quedaron en promesas.
En
consecuencia, los sindicatos griegos casi paralizaron el país en una dura
jornada de paros y huelgas. Los sindicatos convocaron una huelga general para
el próximo jueves, la segunda en menos de un mes
La policía
griega utilizó este viernes gases lacrimógenos para dispersar manifestaciones, mientras las escuelas y hospitales se vieron afectados por la huelga general
contra las medidas de austeridad anunciadas por el Gobierno, que provocó la
interrupción del transporte público en Atenas.
Grupos de manifestantes callejeros arrojaron piedras contra la Policía
antidisturbios y protagonizaron enfrentamientos con otros grupos, de acuerdo con
la información de agencias internacionales.
Las
manifestaciones ante el Parlamento griego acabaron en enfrentamientos cuando
jóvenes -algunos encapuchados- atacaron a la policía.
Según una
encuesta difundida por el canal Skai TV, el 90% de los funcionarios rechazan
los recortes, así como el 76% de los asalariados del sector privado y el 68%
de los pensionistas.
Los
sindicatos habían llamado a la huelga a los trabajadores, que marcharon hacia el
Parlamento en protesta por el anunciado recorte de 4.800 millones de euros
para poder cumplir con las metas de reducción del déficit. Los únicos autobuses
que circulaban por las calles pertenecían a la policía antidisturbios. En el
aeropuerto, más de 60 vuelos fueron cancelados.
Las últimas protestas coincidieron con la visita a Alemania del primer ministro
griego, George Papandreou, para reunirse con la canciller, Ángela Merkel, con la
frustrada esperanza de persuadirla para que respalde medidas de ayuda más
concretas para Grecia.
El principal sindicato del sector público, ADEDY, anunció una huelga nacional
entre el 11 y el 16 de marzo, y el principal sindicato del sector privado, GSEE,
dijo que se uniría a la huelga. Los dos sindicatos representan a la mitad de
los cinco millones de trabajadores griegos.
Papandreu, de visita en Berlín, repitió que su país "no pide plata", sino
el apoyo político de la UE para dar confianza a los inversores "y poder contraer
créditos en los mercados con mejores condiciones".
El jefe del gobierno griego no descarta, acudir al FMI si la UE lo respalda.
Según los
corresponsales y observadores, los griegos se volcaron a las calles para
protestar por esas medidas de ajuste, que rechaza la mayoría de la población y
que recortarán salarios públicos y pensiones y subirán impuestos.
Este
sábado, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, dijo que Francia
respaldará a Grecia tras sus esfuerzos de reducir el déficit y no tiene
intención de ver al país quedarse en el camino.
"Si
creamos el euro, no podemos dejar que un país de la zona euro caiga. De otra
forma, no tuvo sentido la creación el euro", dijo Sarkozy durante una reunión
con granjeros.
"Debemos respaldar a Grecia porque ellos están haciendo el esfuerzo, o si no
no habrá más euro", agregó.
El primer ministro griego, George Papandreou, se reunirá el domingo con Sarkozy
en París como parte de una gira por capitales europeas en la que busca respaldo
para su país.