Informe especial
IAR Noticias/
Con
la decadencia del proyanqui Viktor Yushchenko, y con la derrota de la primer
ministra, Yulia Timoshenko, el movimiento insurreccional que llevó a la
revolución naranja prooccidental al poder en 2004, entró en su ciclo final.
Por la posición estratégica
que reviste Ucrania en el Cáucaso y el Mar Negro, Washington y Europa ya
revelaron su "preocupación" y consideran como propia la derrota
electoral.
A la nueva orientación geoestratégica
que se avecina en Ucrania, hay que sumar el proceso de inestabilidad interna
generado con el triunfo de Yanukovich. A la nueva orientación geoestratégica que
se avecina en Ucrania, hay que sumar el proceso de inestabilidad interna
generado con el triunfo de Yanukovich.
En opinión de expertos rusos las
llamadas "revoluciones de terciopelo" o "revoluciones naranja" de Georgia,
Kirguistán y Ucrania no fueron tales sino movimientos golpistas
"democráticos" orientados a sustituir gobiernos fieles a Moscú por otros que
respondieran a los intereses de Washington.
Las "revoluciones naranja"
buscaban controlar los gobiernos, el mercado y el sistema económico-productivo
de las ex repúblicas soviéticas integrándolas al modelo capitalista trasnacional
con terminal en Washington y Wall Street.
Con políticos que respondían
incondicionalmente a las directrices de la Casa Blanca, como es el caso de
Viktor Yushchenko en Ucrania, cuya campaña fue organizada y financiada por
el Departamento de Estado, a través de su esposa Katarina, quien fuera
secretaria de George Bush padre.
Parte de las ex repúblicas comunistas
de Europa del Este que conformaron la Unión Soviética -y el Pacto de Varsovia-,
ahora son miembros de la OTAN., la fuerza militar liderada por Estados Unidos
que nació para combatir la expansión militar del ex Imperio Soviético del
que formaban parte estos flamantes miembros de la alianza atlántica.
La estrategia "otansista" del lobby
EEUU- Unión Europea intentaba aislar a Rusia por medio del establecimiento de un
cordón de repúblicas ex soviéticas con gobiernos pronorteamericanos y sumisos a
Europa alrededor del cuello económico de ésta (petróleo y gas).
No obstante, tras el triunfo de
Yanukovich, con el recuento de todos los votos en una elección calificada por
observadores internacionales como limpia, las potencias europeas comenzaron a
"felicitar" al ganador, aumentando la presión sobre Tymoshenko.
El presidente francés Nicolás Sarkozy
alabó la victoria de Yanukovich y la calificó de una "victoria para la
democracia ucraniana".
El Kremlin mantiene silencio de
radio. El presidente Dmitry Medvedev felicitó a Yanukovich y dijo que espera que
"mejoren los lazos entre ambas naciones" tras la partida de Yushchenko.
La nueva batalla, en el contexto de
la guerra fría, recién comienza.