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Un bombero empuña una bengala y otros
profieren consignas frente al parlamento griego durante una manifestación en
el centro de Atenas el viernes, 29 de enero del 2010 por planes de recortes
presupuestarios del gobierno socialista helénico. |
La reciente caída en los mercados financieros mundiales ha
intensificado las dudas de los inversionistas sobre los bancos que podrían tener
exposición a la deuda de las economías europeas en apuros.
Por Sara Schaefer Muñoz, Neil Shah, Gregory Zuckerman, Stephen Fidler y
Tom Lauricella - The Wall Street Journal
La
preocupación es que las instituciones financieras, en especial las de Europa,
enfrenten una nueva ronda de problemas debido a su exposición a la deuda
soberana de Grecia, Portugal, España, Irlanda y otras economías con un mayor
riesgo de declararse en cesación de pagos. Eso podría frenar una recuperación
incipiente en un sector que tal vez no está preparado para afrontar una nueva
crisis.
Buena parte de la deuda que desvela a los inversionistas estaría en las manos de
las entidades locales de cada país, aunque hay indicios de que los bancos
europeos podrían tener parte de estos activos. Incluso si los bancos no
poseyeran montos importantes de deuda soberana, hay dudas sobre la exposición a
los mercados en problemas de sus carteras de crédito. "Los efectos de esto son
negativos", manifestó Jon Peace, analista de Nomura en Londres. Peace, por
ejemplo, redujo su recomendación del banco español BBVA debido a su exposición a
la deuda soberana de España.
La mayoría de los bancos europeos ha sido víctima de esta crisis de confianza.
Las acciones de los bancos franceses BNP Paribas SA y Société Générale SA
encabezaron la caída de la Bolsa de París el viernes, con descensos superiores a
5%. Barclays PLC y HSBC Holdings PLC cedieron 1% y Royal Bank of Scotland Group
PLC perdió 3% en la Bolsa de Londres.
Según cifras del Banco Internacional de Pagos, los bancos franceses y suizos
tienen una exposición de US$75.500 millones y US$64.000 millones a Grecia,
respectivamente. Los bancos británicos, en tanto, tienen una exposición de
US$193.000 millones a Irlanda y los alemanes tienen una exposición de US$240.000
millones a España.
Contagio financiero
El domingo, los ministros de Finanzas del grupo de las siete economías más
industrializadas del mundo (G-7), trataron de disipar las dudas sobre la deuda
griega en medio de los temores de que los problemas se diseminen a otros
miembros de la zona euro.
Timothy Geithner, el secretario estadounidense del Tesoro, señaló que los países
europeos y el G-7 manejarían la situación de Grecia con extremo cuidado. Otros
asistentes al encuentro realizado en una remota localidad de Canadá subrayaron
que, al ser un país relativamente pequeño, Grecia no constituía una gran amenaza
al sistema financiero global.
Los mercados, no obstante, parecen concentrados en las repercusiones más allá de
Atenas."Nadie está tan preocupado por Grecia, sino por el contagio potencial",
afirma Axel Merk, presidente y director de inversión de Merk Mutual Funds.
Lo que más preocupa a las autoridades europeas es que las dudas de los mercados
se traspasen desde los países altamente endeudados, como Portugal, Grecia,
Irlanda y España, a los miembros de la zona euro con finanzas más sólidas. Los
bonos de Bélgica y Austria ya se vieron presionados la semana pasada.
"Los trastornos en Grecia han reducido la liquidez del mercado", indicó Mohamed
El-Erian, presidente ejecutivo de la firma estadounidense de renta fija Pacific
Investment Management Corp. "Como resultado, las economías vecinas se han
convertido en coberturas parciales para exposiciones que no se pueden cubrir
directa y totalmente".
Países como Bélgica, Austria y Francia, en todo caso, deberían ser capaces de
sortear una asalto contra sus bonos pese a su alto endeudamiento porque no
dependen de los inversionistas extranjeros para financiar sus déficits, señala
Sebastien Galy, estratega cambiario de BNP Paribas en Nueva York.
La transmisión de presiones especulativas desde un país, banco o moneda a otro,
un fenómeno conocido como "contagio financiero", ha sido el motor de algunas de
las peores crisis financieras de los últimos años. A menudo, la presión se
traspasa de un grupo de activos financieros a otros a medida que los
inversionistas reaccionan a las pérdidas al liquidar otros activos en su
portafolio.
Durante la crisis asiática de 1997, que partió con la devaluación de la moneda
tailandesa, una serie de países con importantes déficits en cuenta corriente se
vieron afectados. Esto es lo que parece ocurrir ahora con la zona euro, señala
Ricardo Hausmann, profesor de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad
de Harvard y ex ministro de Planificación de Venezuela.
Algunos pesimistas sostienen que Francia, Bélgica y otros países europeos
probablemente tendrán que intervenir y encabezar algún tipo de operación de
rescate de las economías más débiles.