La aparición de un mundo G-2, dominado por EE.UU. y China,
amenaza su relevancia.
Por Marcus Walker - The Wall Street Journal
Este año, se suponía que la Unión Europea formada por 27 países, alcanzaría
la mayoría de edad como protagonista en el escenario mundial, impulsada por el
Tratado de Lisboa, que ha simplificado la engorrosa estructura institucional de
la UE. En cambio, Europa está empezando a verse como el perdedor en un nuevo
orden geopolítico dominado por Estados Unidos y las potencias emergentes,
lideradas por China.
Mientras la elite política y económica del mundo se reúne en Davos, Suiza,
para el Foro Económico Mundial, gran parte de la conversación se centrará en el
surgimiento de un mundo "G-2" en el que EE.UU. y China son los protagonistas.
Un número creciente de políticos europeos y analistas cree que la influencia
internacional de la UE puede haber alcanzado su punto máximo debido a una
combinación de divisiones políticas y perspectivas negativas a largo plazo para
su economía.
"Los esfuerzos de la UE por ser un actor internacional coherente parecen cada
vez menos eficaces", dice Charles Grant, director del Centro para la Reforma
Europea, un centro de estudios pro-UE en Londres.
La esperanza de Europa de jugar un papel de liderazgo en un mundo multipolar
se desvaneció el mes pasado en Copenhague, en la cumbre sobre el cambio
climático auspiciada por las Naciones Unidas. Los países de la UE se consideran
líderes en el tema.
Pero ninguna autoridad europea fue invitada cuando el presidente
estadounidense Barack Obama y el primer ministro chino Wen Jiabao sostuvieron
una importante reunión el 18 de diciembre en la que negociaron el modesto
acuerdo de Copenhague. Wen Jiabao invitó a los líderes de India, Brasil y
Sudáfrica.
Esa reunión y la ausencia de Europa marcaron "la auténtica imagen de 2009",
señaló un diplomático europeo. "Fue una señal de que estamos cada vez más
marginados".
Últimamente, los países de la UE no han ayudado a su propia causa. El Tratado
de Lisboa, que entró en vigor en diciembre después de ocho años de batalla, fue
creado con el objetivo de convertir a la UE en un actor más coherente, en parte
a través de la creación del puesto de presidente para liderar a la UE en las
cumbres y un alto representante que presentara una política exterior unificada.
A fines del año pasado, sin embargo, los dirigentes de cada país indicaron
que no querían que figuras más poderosas les hicieran sombra. Nombraron a Herman
Van Rompuy, el primer ministro de bajo perfil de Bélgica, para que encabezara
las cumbres y a una desconocida funcionaria del Reino Unido, Catherine Ashton,
para que liderara la política externa común.
Capitalismo de bienestar
Con todo, Europa sigue siendo un jugador global importante. Su economía de
US$16 billones (millones de millones) representa 28% de la producción económica
mundial, más que EE.UU. En su total, el mercado de consumo de la UE es el
principal destino de los productos chinos. Alemania, su motor industrial, sigue
siendo la cuarta economía del mundo y exporta casi tantas mercancías como China.
Gran Bretaña y Francia todavía pueden desplegar un poder militar significativo
en el extranjero y tienen asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de la
ONU. Los europeos también están bien representados en las instituciones globales
y los comités, como el Fondo Monetario Internacional y el Foro de Estabilidad
Financiera, donde tienen influencia a la hora de negociar nuevas normas
bancarias.
Además, Europa representa un modelo de "capitalismo de bienestar" para la
gente en todo el mundo a a la que no le gusta la versión más individualista del
capitalismo estadounidense.
La UE sufrió en 2009 una contracción económica más profunda que la de EE.UU.,
aunque éste último fuera el epicentro de la crisis global. El bloque enfrenta
una recuperación más lenta, en parte por la gigantesca deuda pública en muchos
países.
Los economistas de Goldman Sachs —que acuñaron el término "BRIC" para Brasil,
Rusia, India y China— prevén que las principales economías emergentes superarán
de manera estable a los principales países de Europa Occidental en las próximas
décadas, y que EE.UU., China e India superarán de lejos a los demás para
mediados de siglo.
Una mayor unidad podría ayudar a la
UE a lidiar mejor con China, Rusia y otras potencias, pero su rápida expansión
en los últimos años ha hecho que la unidad se haya vuelto un objetivo mucho más
escurridizo.
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