La
guerra en el simulador
Israel
sigue sumando señales y advertencias sobre la posible activación de un desenlace
militar en el escenario conflictivo de Medio Oriente que podría abarcar tres frentes simultáneos:
Irán, Gaza y Líbano, a los que podría incorporarse Siria.
El alto mando israelí, sus servicios
de inteligencia, actualizan constantemente los "fundamentos" de operaciones
planificadas contra Gaza, los búnkeres de Hezbolá y las usinas nucleares de
Teherán.
Estos objetivos (casi explícitos)
parecen marcar la agenda del alto mando militar judío que en mayo de 2009
realizó ejercicios militares en gran escala con simulación de una guerra
regional y de una Intifada.
Mientras tanto, y en varios frentes
simultáneos abiertos, se producen crecientes operaciones cruzadas de acción
psicológica intimidatoria entre Tel Aviv, Teherán y Damasco, y reuniones
constantes de alto nivel en Washington y Tel Aviv, hacen presagiar un desenlace
militar.
La plana mayor israelí busca
-según su propia definición- desactivar la capacidad nuclear de Irán antes de
que consiga la bomba, impedir que Hezbolá siga incrementando sus arsenales
militares en Líbano y que Hamás vuelva a solidificarse en Gaza.
Por medio de advertencias constantes,
el estado mayor israelí -como señala The Washington Post- lanza señales claras
de que está dispuesto a lanzar un "hecho consumado" (operaciones
simultáneas y sincronizadas) contra el eje Irán, Siria-Líbano-Gaza, para
implicar a Washington en el conflicto.
En el terreno táctico (y mientras se
retrasa el desenlace militar con las negociaciones en el frente diplomático)
Irán y el eje sionista USA-Israel se preparan para una meta esencial: Potenciar
su defensa y cubrir todos los flancos débiles frente a operaciones de ataque y
contraataque aéreo con misiles que podrían involucrar a otros tres frentes
simultáneos: Siria, Líbano y Gaza.
La guerra -como señalan los expertos-
ya se encuentra en el simulador, mientras se agotan y complican las
negociaciones en el frente diplomático con un nuevo rechazo de Teherán a las
decisiones de la
última ronda de sanciones de EEUU y las potencias aliadas.
La
estrategia convergente
Luego
de su fracaso militar, en el 2006, para destruir a Hezbolá y convertir
-en una segunda fase- a Líbano en una cabeccera de playa para un ataque militar a
Siria, Washington y Tel Aviv sincronizaron relojes y comenzaron un plan de
operaciones que busca como objetivo central: destruir a Hamás en Gaza,
"aislar" y destruir a Hezbolá en Líbano, simultáneo a una acción
convergente y envolvente contra Irán y Siria que abarca interactivamente un
"frente diplomático", un "frente militar" y un "frente
antiterrorista".
Las acciones en el "frente
militar" (crear las condiciones para la represión militar contra Hamás y el
enfrentamiento con Hezbolá) son simultáneas y complementarias a las del
"frente diplomático" (presionar en la ONU para el cumplimiento de las
resoluciones para desarmar tanto a Hezbolá como a Hamás).
El objetivo central de este plan para
neutralizar a Hamás y a Hezbolá, y controlar Gaza y Líbano, es el
aislamiento de Siria dentro de una "triple frontera"
militar (Irak al Este, Líbano al
Oeste, Jordania al Sur) desde la cual emprender una acción militar envolvente
contra el gobierno de Damasco.
Con Hamás en el gobierno de Palestina, y
con Hezbolá con su estructura militar intacta y victoriosa en Líbano, el tablero
de la retaguardia permanece "desequilibrado" y amenazante impidiendo una
acción militar coordinada contra Siria, a modo de fase complementaria del ataque
militar a Irán.
En cuanto a Irán y Siria, el plan se
compone de un "frente diplomático", un "frente militar" y un "frente
antiterrorista".
En el "frente diplomático", el eje Washington-Tel Aviv-Londres está
operando aceleradamente, en el Consejo de Seguridad de la ONU, sanciones y/o
bloqueos comerciales tanto contra Irán como contra Siria, bajo el argumento del
"peligro nuclear" (Irán), y del "Estado protector de terroristas"
(Siria).
Esta operación se complementa en forma
simultánea con el "frente antiterrorista" consistente en demostrar la
vinculación tanto de Irán como de Siria con diferentes actos de "terrorismo
islámico" perpetrados por la "red Al Qaeda" (léase CIA) en diferentes
blancos seleccionados en forma gradual y progresiva.
En cuanto a Irán, las operaciones en el
"frente antiterrorista" buscan implicarlo en la jefatura de un "plan terrorista
islámico" de ramificaciones planetarias que amenaza la supervivencia de
occidente, incluso con armas nucleares, químicas y biológicas.
Como se señaló, las operaciones
contra Hamás y Hezbolá, en Gaza y Líbano, son simultáneas y convergentes con el
"frente diplomático" y el "frente terrorista" contra Irán y Siria, y van a tener
un desenlace en el "frente militar" una vez que la imposición de bloqueos
y sanciones ("frente diplomático") fracasen, como está previsto
en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En este escenario simultáneo y
convergente, las acciones contra Hamás y Hezbolá van a preceder a las
operaciones militares contra Irán y Siria.
Los mandos militares israelíes se
manejan con la hipótesis de un potencial teatro de operaciones en tres frentes
simultáneos: Irán, Gaza y Líbano, a los que podría incorporarse Siria.
El eje dominante, el meridiano que
marca las fronteras de la guerra, es el desarrollo del plan nuclear iraní y
su capacidad de fabricar una bomba nuclear.
Desde el gobierno ultrasionista
israelí -según la prensa judía- se asegura que no se pedirá permiso para
lanzar un bombardeo si se detecta que el régimen de Teherán planea lanzar
misiles contra el territorio israelí.
Operaciones
psicológicas
En el terreno operativo, el juego de
la "guerra psicológica" le sirve a EEUU y a Israel, así como a Irán y
Siria, para un "testeo de la guerra" con evaluación de los puntos débiles
y los puntos fuertes del enemigo.
Tanto el eje EEUU-Israel como el eje
Irán-Siria, combinan alternativamente las "amenazas y advertencias" con
los llamados a la "mesa de negociación" para evitar un enfrentamiento
militar antes de la hora señalada.
Los
chisporroteos compulsivos (y hasta esquizofrénicos) entre las "amenazas de
guerra" y los llamados a la "negociación de la paz" confunden
permanentemente a la prensa del sistema y a sus analistas, ignorantes en su
mayoría de las estrategias y técnicas básicas de la guerra militar como
resolución final de los conflictos económicos y políticos.
Así la prensa internacional
(y sus repetidoras locales a lo largo y a lo ancho del planeta) combina
indistintamente las amenazas de Ahmadineyad de "borrar a Israel del mapa",
con sus ridículas afirmaciones de que Irán solo quiere la energía nuclear para
"fines pacíficos".
O con las de la Casa Blanca de Obama,
que combina las amenazas de un "ataque militar devastador" como respuesta
al desafío iraní (Bush lo llevó, incluso, al terreno nuclear) con apelaciones
permanentes a su vocación de solucionar el conflicto por medio de la "opción
diplomática".
O con las de Israel, que combina
alternativamente sus ataques y bombardeos diarios a Gaza, las
amenazas constantes de sus funcionarios y militares y sus incursiones
sistemáticas en el espacio aéreo de Libano y Siria, con llamados permanentes a
negociaciones de "paz" en Medio Oriente.
Lo que a simple vista parece una
actitud esquizofrénica (reflejada a diario por los titulares de la prensa
internacional) , no lo es desde el punto de vista de la guerra permanente en
todos los frentes que se desarrolla sin cesar desde ambas trincheras en el
tablero.
Por ahora, estamos en el juego de la
"guerra psicológica". Solo por ahora.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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