IAR Noticias/
Agencias
La
seguridad en ciudades como Jalalabad u Osh, donde se desataron los
enfrentamientos entre kirguises y uzbekos el pasado 10 de junio, aún no está
totalmente bajo control, señaló en rueda de prensa una portavoz de la Oficina de
Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, Elizabeth Byrs.
Las tropas del Gobierno kirguís tratan de desmantelar las barricadas
levantadas en Osh --segunda ciudad más importante del país-- y se están
encontrando con la resistencia de grupos armados, informó Byrs en declaraciones
difundidas por el centro de prensa de la ONU.
La tensa
situación está dificultando el reparto de ayuda humanitaria para los cerca de
300.000 desplazados internos por la violencia en Kirguistán, añadió.
Los enfrentamientos han causado la muerte de más de 250 personas y han
obligado a otras 100.000 a huir hacia Uzbekistán, país vecino en que está
proporcionando apoyo a las agencias de la ONU para distribuir los alimentos y
materiales básicos que necesitan los refugiados.
"Las autoridades uzbekas están realizando el reparto de la ayuda traída por (el
Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) ACNUR y nuestro equipo
de emergencia se encuentra desde el viernes en la provincia de Andijan (este)
para evaluar sobre el terreno los campamentos y las necesidades de los
refugiados", indicó el portavoz de ACNUR, Adrian Edwards.
ACNUR ha repartido hasta el momento 240 toneladas de ayuda humanitaria, tiendas
de campaña, plásticos, mantas y otros bienes básicos para los refugiados, que
en su mayoría son mujeres, niños y ancianos.
El
pasado viernes la ONU solicitó 71 millones de dólares para poder asistir a
los miles de afectados por el conflicto étnico desatado en el sur de Kirguistán
y prevé reclamar próximamente una cantidad similar para quienes se
encuentran refugiados en Uzbekistán.
La agencia de la ONU para los refugiados ha restablecido su presencia en Osh,
formando parte del centro de emergencias instalado por Naciones Unidas en el
aeropuerto de dicha localidad.
Además,
desde el lunes comenzó a operar también en Jalalabad para verificar el número
de desplazados, visitar las zonas afectadas y realizar un cálculo sobre la
ayuda necesaria.
"Nuestros enviados aseguran que hay poco tránsito de vehículos en la ciudad y
poca gente en las calles. En algunas áreas la mitad de las viviendas han sido
destruidas", afirmó Edwards, añadiendo que las autoridades kirguises estiman
que 9.000 personas ha regresado a Kirguistán procedentes de Uzbekistán.
A pesar de las complicadas condiciones de seguridad, en la mañana de este martes
el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) consiguió llevar 40
toneladas de ayuda a Osh en un convoy humanitario.
Uno de
sus portavoces, John Budd, expresó la preocupación de UNICEF por el estado de
los suministros de agua potable y las condiciones de salubridad en los
campamentos de refugiados, ya que podrían producirse un aumento de
enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua.