(IAR
Noticias) 22-Junio-2010
Por Manuel Freytas (*)
manuefreytas@iarnoticias.com
Por su
entrelazamiento e interdependencia global, hay cuatro procesos centrales que
determinan por estos días el curso de la economía mundial: . La crisis fiscal
y comercial de EEUU, la crisis fiscal de Europa, la crisis fiscal de Japón,
y la crisis comercial EEUU-China
De esa relación estratégica, depende el equilibrio, o el desequilibrio, del
resto de las economías de las áreas periféricas de Asia, África y América
Latina.
La revaluación del yuan chino busca restablecer el equilibrio al
favorecer al mercado interno y al sector de la importación en desmedro del lobby
exportador chino.
De esta manera, y con la revaluación del yuan, las primeras economías mundiales
junto con China, EEUU, la UE (en bloque) y Japón, pueden recuperar capacidad
exportadora para paliar sus crisis y rojos fiscales. A su vez, la
fortificación del yuan estimula el consumo interno y beneficia a las
multinacionales USA-europeas que operan en el mercado chino.
La decisión china, fue producto de las crecientes presiones por parte de EEUU y
del G-20.
Pekín cedió atendiendo a una lógica: Las crisis fiscales (desequibrios
comerciales y de recaudación) pueden hacer colapsar a corto plazo a EEUU, la
UE y Japón, cuyas exportaciones pierden competitividad frente a un yuan
devaluado.
EEUU, la Unión Europea, China y Japón, además de representar más de dos tercios
del PBI mundial, son los mayores importadores mundiales de materias primas
y energía (petróleo y gas), por lo que se puede inferir que si se paralizan esas
economías capitalistas centrales se derrumbarían inmediatamente por efecto
dominó todas las economías exportadoras del mundo emergente y periférico.
A su vez, del equilibrio económico del eje EEUU-UE-China (principalmente de
China y de los países asiáticos) dependen las exportaciones de petróleo y
materias primas, el motor de crecimiento central de los países
subdesarrollados y emergentes de Asia, África y América Latina.
El entrelazamiento casi simbiótico de estas economías centrales hace que si se
cae una, se caigan todas. O sea que, por efecto dominó, si estalla una
estallan todas. Dentro de esta lógica y de este escenario, China accedió a
revaluar el yuan cambiando sus reglas de juego y con un resultado todavía
incierto.
Dos informes del más influyente
diario financiero de EEUU, el Wall Street Journal, presenta dos visiones
puntuales de los ganadores y perdedores del cambio de reglas con el yuan,
y de su impacto en el mercado chino y su relación con el mundo.
Los posibles ganadores
y perdedores de la flotación del yuan
La flexibilización de la divisa
china frente al dólar podría afectar el destino de una amplia gama de compañías
a largo plazo, ayudando a aquellas que producen para a los consumidores de ese
país y complicando la vida de aquellas que dependen de las exportaciones de bajo
costo.
Por Jason Dean - The Wall Street Journal
El anuncio de Beijing de que hará más flexible la tasa de cambio del yuan, y la
apreciación que se espera de esta divisa frente al dólar, no tendrá un gran
impacto inmediato en los resultados de la mayoría de las empresas.
El banco central de China dejó en claro que cualquier movimiento del yuan será
gradual. Los analistas prevén un aumento de entre 2% y 5% frente al dólar
durante el próximo año.
Pero con el pasar del tiempo, un yuan más fuerte aumentará el poder de compra de
los chinos y ayudará a empresas centradas en el consumidor, como el gigante de
bebidas Coca-Cola Co., la automotriz General Motors Co., y el fabricante de
celulares Motorola Inc. También podría representar un auge para empresas que
alimentan la demanda industrial china como los fabricantes de maquinaria
Caterpillar Inc. y Komatsu Ltd., y las mineras BHP Billiton y Rio Tinto.
China ya es un mercado clave para muchas multinacionales. Es el mayor mercado
mundial de autos, celulares, cerveza y mineral de hierro. China representó 16,6%
de los ingresos del fabricante de chips Intel Corp. en el año terminado el 26 de
diciembre, frente a 13,8% hace dos años.
China es uno de los principales mercados exportadores para Caterpillar, el mayor
fabricante de maquinaria pesada del mundo. La empresa estadounidense también
tiene una significativa base manufacturera en China, la cual vende la mayor
parte de su producción al mercado local.
"Creemos que, con el tiempo, una moneda china más fuerte promoverá más
exportaciones de EE.UU. a China", dijo Rich Lavin, presidente de grupo de
Caterpillar, responsable de mercados emergentes.
Otros ejecutivos aún estaban contemplando cómo la medida de Beijing afectaría
sus negocios en China. Un portavoz de Tyson Foods Inc. dijo que la empresa de
alimentos estadounidense "no especulará sobre el impacto". Tyson generó cerca de
US$442 millones de las ventas en el año fiscal 2009 a través de exportaciones a
China, así como de sus operaciones allí.
David Salmonsen, especialista en comercio de la American Farm Bureau Federation,
un gremio de la industria agrícola, dijo que un yuan más barato "sería útil para
hacer que nuestras exportaciones tengan precios más competitivos, pero si la
divisa china se ajusta también a las monedas de otros países, ningún país vería
una ventaja para sus exportaciones".
Yum Brands Inc., la cual tiene cerca de 3.500 sucursales de KFC, Pizza Hut y
otros restaurantes en China y ha estado abriendo casi que un nuevo local al día,
obtuvo 30% de sus ingresos del gigante asiático en el primer trimestre del año.
Tales compañías también se beneficiarían de un yuan más fuerte debido a que sus
ventas en China valdrán más cuando al convertirlas en dólares.
Las exportaciones estadounidenses a China en los primeros cuatro meses de este
año subieron 42% frente al mismo período de 2009 y una apreciación del yuan
frente al dólar podría ayudarlas a subir aún más. Economistas de China
International Capital Corp. (CICC), uno de los principales bancos de inversión
del país, estimaron recientemente que incluso al interior de China los ganadores
de un aumento del yuan superarían a los perdedores. Pero sin lugar a dudas los
exportadores sufrirán, ya que un yuan más fuerte hace que sus productos sean más
costosos en dólares.
CICC indicó en un informe de marzo que las compañías que serían más golpeadas
por un yuan fuerte probablemente serían los fabricantes de textiles y ropa y los
de equipos de oficina, los cuales tienen márgenes de ganancia muy pequeños y
costos denominados en yuanes. Analistas de CICC calculan que estas compañías
verían una caída de 1% en sus ganancias si el yuan se aprecia 5% frente al
dólar.
Esto también representaría un golpe para minoristas de ropa como Wal-Mart Stores
Inc. que compran mucho de China, aunque Wal-Mart, al igual que otros grandes
minoristas como Carrefour SA, también se beneficia cada vez más de los
consumidores chinos.
Una revaluación del yuan "significaría una transferencia de riqueza de los
exportadores chinos hacia los consumidores chinos", dijeron analistas de Credit
Suisse en un informe de abril.
El gobierno chino ha mantenido el yuan atado al dólar desde julio de 2008,
cuando el declive económico global se estaba intensificando, principalmente
debido a su temor de un potencial impacto sobre los exportadores, especialmente
las empresas privadas pequeñas que representan una parte significativa del
crecimiento laboral en China. Una apreciación del yuan "de una magnitud muy
pequeña podría causar cambios fundamentales" para los exportadores, dijo el
viceministro de Comercio de China, Zhong Shan, a The Wall Street Journal en una
entrevista llevada a cabo en marzo.
Nuevo tipo de cambio
chino favorece el consumo a costa de las exportaciones
La decisión de China de flexibilizar su tipo de cambio pondría a la tercera
economía mundial, después de Estados Unidos y Japón, en camino para apuntalar el
poder adquisitivo de sus consumidores y aliviar las tensiones con otros países
causadas por su larga dependencia de las exportaciones.
Por Andrew Batson - The Wall Street Journal
La decisión de abandonar la tasa de cambio fija que mantuvo durante casi dos
años, anunciada por el banco central el fin de semana, fue aplaudida por las
autoridades de Estados Unidos y otros socios comerciales aunque es probable que
sólo se traduzca en una modesta apreciación del yuan, al menos al principio.
Fue una decisión difícil para las autoridades chinas, donde los factores
políticos tuvieron tanto peso como los económicos. El liderazgo debió superar
una enconada resistencia por parte de un lobby de exportadores, así como su
propio nerviosismo sobre el riesgo de permitir la apreciación del yuan cuando
abundan problemas económicos en Europa y otros lugares del mundo.
La decisión, no obstante, demostró pragmatismo y un deseo de colocar a las
relaciones económicas de China con el mundo sobre bases más sostenibles. La
presión para revaluar la moneda se había estado acumulando tanto en EE.UU. como
dentro del Grupo de los 20, que tendrá una cumbre el próximo fin de semana en
Toronto.
"China está adoptando una postura cooperativa. Quieren mostrar que China
contribuye al equilibrio global", indicó Wang Tao, economista de UBS en Beijing.
"Quizás China no actúa con la rapidez que muchos quieren, pero avanzan en la
dirección correcta".
Esa dirección es hacia una economía menos orientada a la venta de mercadería al
resto del mundo y más orientada al gasto de sus consumidores. Tanto China como
sus socios comerciales afirman que un cambio de este tipo sería beneficiosos
para el país y el resto del mundo: China sería menos vulnerable a los problemas
externos, reduciría su superávit comercial, que se ha convertido en un tema
espinoso para sus socios comerciales, y brindaría más oportunidades para las
empresas internacionales en el mercado chino.
"China acelera la reestructuración de la economía y transforma su modelo de
crecimiento, una tarea que se ha vuelto más importante y urgente debido a la
crisis financiera internacional", afirmó el banco central en una declaración.
La flexibilización del régimen cambiario también es evidencia de que los líderes
chinos pueden llevar adelante cambios estructurales a pesar de la oposición
doméstica.
La medida fue celebrada por líderes mundiales. "La decisión de China de aumentar
la flexibilidad de su tipo de cambio es un paso constructivo que puede ayudar a
resguardar la recuperación y contribuir a una economía global más equilibrada",
señaló el presidente estadounidense Barack Obama en un comunicado. Líderes de
Japón, Rusia y Europa también respaldaron la medida.
La decisión de regresar a lo que China llama "una tasa de cambio flotante
manejada" podría evitar un enfrentamiento internacional sobre sus prácticas
cambiarias, aunque en gran parte dependerá de la forma en que China permita la
fluctuación del yuan. Cuando China siguió este régimen cambiario, entre 2005 y
2008, el yuan se apreció 21% contra el dólar. Desde entonces, el tipo de cambio
casi no se ha movido.
También es probable que los inversionistas reciban con beneplácito la decisión,
porque reduce el riesgo de un conflicto que podría poner en riesgo la
recuperación de la economía global. El banco central de China mencionó la sólida
recuperación de la economía doméstica para justificar la medida, un juicio que
podría fortalecer la confianza de los inversionistas, que se ha visto sacudida
por los problemas de deuda en Europa y una desaceleración en las ventas de
viviendas en China.
Un equilibrio delicado
China regresó a un sistema de tipo de cambio fijo en medio de la crisis
financiera, luego de permitir cierta flexibilidad entre mediados de 2005 y
mediados de 2008, y defendió la política como un medio para sostener una
importante estabilidad en medio de las turbulencias globales.
Pero al impedir la apreciación de su moneda, China favoreció a sus exportadores
a expensas de quienes desearían comprar más bienes del extranjero. Asimismo, el
crecimiento impulsado por las exportaciones parecía cada vez menos sostenible,
cuando los consumidores estadounidenses prefirieron pagar sus deudas y consumir
menos y los políticos estadounidenses no ocultaron su molestia por la brecha
comercial que favorecía a China.
El fortalecimiento del yuan altera el balance, al darles a los consumidores
locales más poder adquisitivo internacional y al ejercer presión sobre los
exportadores. Se trata de un cambio que el Fondo Monetario Internacional y otros
consideraron cada vez más importante como parte de la creación de un nuevo orden
económico que le permita al mundo crecer de forma constante sin un estímulo
artificial del gobierno.
Aunque la moneda es sólo una parte del complejo panorama económico de China, es
un componente clave. Una moneda más fuerte es importante a largo plazo, afirmó
el director del FMI, Dominique Strauss-Khan, porque "ayudará a aumentar el
ingreso de los hogares chinos y brindará los incentivos necesarios para
reorientar la inversión hacia industrias que abastecen al consumidor chino".
El anuncio en Beijing culmina meses de intensas maniobras diplomáticas por parte
del gobierno de Barack Obama y representa una cierta recompensa por el capital
político que gastó para allanar el camino hacia un cambio.
Los chinos alertaron al gobierno de Obama poco antes de divulgar la decisión.
Pero en público, al menos, el gobierno chino siguió emitiendo duras respuestas a
las preguntas sobre su política cambiaria incluso hasta el viernes pasado. El
retraso le permitió a Beijing encontrar el momento casi ideal para el anuncio
tanto en lo político como en lo económico.
A comienzos de año, los mercados de derivados cambiarios estimaban que el yuan
se iba a apreciar poco más de 3% frente al dólar durante los próximos 12 meses.
Incluso a comienzos de junio, las expectativas habían descendido a una
apreciación de 1%. China, por lo tanto, puede decir que la decisión no tuvo nada
que ver con la presión de los mercados financieros.
"Esto marca el inicio de una nueva era", aseveró Li Daoku, economista que forma
parte del comité de política monetaria del banco central de China.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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