Un
polvorín: Kirguistán, una ex república soviética de 5 millones de habitantes, es
un centro estratégico de la "guerra fría" por el control de las
fuentes y rutas del petróleo en el Asia central.
También
conocida como Kirguizistán, Kirguizia, y oficialmente como República Kirguiza,
es un país montañoso de Asia central, sin salida al mar, que tiene
frontera con la República Popular China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán. Su
capital es Biskek
El país cuenta con una población de algo más de 5,35 millones de habitantes
distribuidos en 198.500 km². Desigualmente repartida, se concentra en la
capital, Biskek y las zonas bañadas por el río Naryn y sus afluentes.
Cobija una
base rusa, una base estadounidense, y juega un papel vital en el dispositivo
de ocupación militar de Afganistán.
Además el proceso de violencia y de
"guerra civil" desatado en Kirguistán es otro peligroso frente abierto en
una región petrolera marcada por los conflictos en Pakistán y Afganistán, que
repercuten directamente por las fronteras de Irán y la guerra latente en Medio
Oriente.
El país
integra la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) junto con China,
Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.
Pero
también, en un doble juego, mantiene acuerdos con el eje EEUU-UE.
Recientemente un gobierno pro-EEUU fue derrocado por otro pro-ruso.
Esa
situación desequilibró la balanza y la inclinó para el lado de la
estrategia del Kremlin, que se encontró con la posibilidad de recuperar un
enclave estratégico que el "eje occidental" le había arrebatado tras la caída de
la URSS.
Con el
nuevo conflicto abierto en Kirguistán, Rusia y EEUU vuelven a cruzarse
peligrosamente en una región clave en la disputa estratégica por el control de
los recursos energéticos que ya tuvo su primer desenlace armado con la
llamada "guerra de Georgia" en agosto pasado.
Desplazamientos militares de
la OTAN, la cuestión de la instalación de sistemas misilisticos USA en el
espacio post soviético, y un reposicionamiento estratégico de Rusia en Abjasia y
Osetia del Sur, marcan el calendario inmediato de una región de alto voltaje
conflictivo.
Georgia, puntal de estrategia USA en
el Cáucaso, continúa rodeada por el aparto militar ruso, mientras que en
Ucrania (ex aliada de EEUU) tomó el control un gobierno pro-ruso que restauró
todos los acuerdos estratégicos con Moscú, incluido la permanencia de la
base del flota rusa del Mar Negro.
Al más
puro estilo de la CIA y de los servicios occidentales, la respuesta inmediata al
derrocamiento del presidente pro-EEUU en Kirguistán, Kurmanbek Bakiyev,
fueron las "revueltas populares" conducidas por el derrocado.
Poco a
poco, la situación se fue desmadrando, y finalmente derivó en una "guerra
civil" entre la mayoría kirguis (el 55% de la población) y la minoría uzbeka
(el 21% uzbekos).
La "guerra
civil", es una metodología que la CIA y los servicios occidentales utilizan
tanto para conquistar como para reconquistar territorios y gobiernos.
La
utilizaron (y la utilizan) en Irak, Afganistán, Pakistán, en Sudán, Yemen,
Nigeria, y en general donde haya petróleo y recursos para depredar en nombre de
la "guerra contra el terrorismo".
Kirguistán
es clave, no solamente porque se encuentra en la zona más estratégica y
explosiva del planeta, sino porque representa un área en disputa entre Rusia
y EEUU, con China en frontera.
La nueva "guerra fría" entre Rusia y
EEUU, es antes que nada una guerra económica por el control de recursos
estratégicos, con el petróleo y el gas como los dos objetivos fundamentales
en disputa.
Se trata de una guerra (por ahora
"fría") por el control de las redes de oleoductos (corredores energéticos)
euroasiáticos donde China juega su supervivencia en alianza con Rusia.
Además, en la agenda militar y
geopolítica del espacio asiático, Pekín, igual que Rusia, se sitúa en las
antípodas del proyecto estratégico del eje EEUU-UE que militarizó la región
euroasiática para desestabilizar las redes energéticas de Rusia, de las
cuales China es la principal beneficiaria.
Moscú y Pekín, en abierto desafío a
la hegemonía europeo-estadounidense, a su vez trazaron acuerdos militares
estratégicos y consolidaron un bloque militar y económico común en Asia en
abierto desafío a la OTAN.
Como
producto de una "guerra civil" activada por los servicios de inteligencia, hoy
Kirguistán está ardiendo y en situación de catástrofe humanitaria.
En el
Medio, Rusia y el eje EEUU-UE pulsean una batalla encubierta para ver quien
se queda con el control del país.
EEUU, que
acaba de perder un enclave estratégico con Ucrania, que debió resignar
influencia sobre Georgia en la Guerra del Cáucaso, no puede darse el lujo de
perder Kirguistán.
Y mientras
la CIA atiza la guerra inter-etnica, Moscú estudia estrategias para intervenir
militarmente en el país como si fuera una "fuerza de paz". Con otro dato
anexo que lleva agua a la estrategia del Kremlin: El 11% de la población de
Kirguistán es rusa.
El
argumento Rusia lo empieza a buscar a partir de la integración de Kirguistán a
la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), una especie de "OTAN
paralela" del Asia central liderada por Pekín y el Kremlin.
De
cualquier manera, la masacre inter-étnica ya abrió otro frente de conflicto
en la estratégica zona del "triángulo petrolero" que involucra a Eurasia y
Medio Oriente y contiene más del 70% de las reservas energéticas mundiales.
Este es el
punto central que esconde la masacre manipulada que la prensa del sistema
presenta como una "guerra de etnias" entre kirguises y uzbecos.