El
"eje del mal" nuclear
EEUU, el mayor impulsor de las
sanciones a Irán y a Corea del Norte por sus programas nucleares, cuenta con con
más de 6.000 ojivas nucleares tácticas, e invierte 40.000 millones de dólares al
año en su arsenal nuclear y en el desarrollo de nuevos sistemas de destrucción,
que van a las arcas de las multinacionales de la guerra nucleadas en el Complejo
Militar Industrial norteamericano.
Entre Rusia y EEUU (cuyas economías dependen en grado superlativo del
armamentismo) suman el 95 por ciento del arsenal nuclear mundial que, si
estallara, no sólo destruiría centenares de veces el planeta Tierra sino que
también terminaría con parte del Universo.
En el selecto "club de destrucción
nuclear", China sigue a Rusia y a EEUU, con 400 ojivas nucleares, Francia
con 350, Israel con 200, Gran Bretaña con 185, India con al menos 60 y Pakistán
con hasta 48, según el Centro para la Información de Defensa con sede en
Washington.
Exceptuando Rusia, EEUU matemáticamente supera por 9 a 1 en poder nuclear a
todas la potencias capitalistas juntas del planeta y su capacidad de despliegue
de tropas y de armamento convencional rozan los mismos porcentajes.
¿En que podría afectar Corea de
Norte, en posesión de dos o tres ojivas nucleares, o Irán (si consiguiese su
primera bomba), a las potencias sionistas que concentran en sus arsenales
nucleares miles de armas nucleares?.
En primer lugar, hay que aclarar que
la "preocupación" de las potencias sionistas por el desarrollo nuclear de
Irán y de Corea del Norte no es fingida sino real.
Corea del Norte e Irán, con sus correspondientes programas nucleares
desequilibran el juego político-estratégico de la "disuasión nuclear" sin llegar
al desenlace militar, y ponen en el centro de la escena el peligro de un
estallido real que podría desencadenar un dominó nuclear que termine con el
planeta y el sistema capitalista.
No por casualidad, Irak (sospechado de desarrollo nuclear) fue invadido y
ocupado en 2003, mientras Irán y Corea del Norte permanecen sujetos a todo
tipo de presiones y sanciones por sus programas nucleares y están "agendados"
para las próximas acciones militares del Pentágono.
¿Pero qué incidencia real tiene hoy este "eje del mal nuclear" para el
Imperio y las potencias capitalistas?
En primer lugar, hay que aclarar que el programa nuclear de Irán o las ojivas en
manos de Corea del Norte, no preocupan a EEUU por su capacidad masiva de
destrucción sino por el nivel de "crisis nuclear" que puede desatar a escala
planetaria.
Irán y Corea del Norte, a diferencia de la antigua disputa de las potencias en
la "guerra fría" (EEUU, URSS, China) por la posibilidad de descargar un primer
golpe (first strike) contra el enemigo, recrean el peligro de un estallido
nuclear "fuera de control" que podría alcanzar a cualquier ciudad europea,
estadounidense o israelí.
Según los expertos, ya no se trata
-como en la Guerra Fría- al temor a un &qquot;primer golpe demoledor masivo" sujeto a
una estrategia controlada para derrotar a un enemigo en el primer round, sino de
un "golpe terrorista" cuyos efectos puede potenciar el terror en el
mundo, más allá de la cantidad de cabezas nucleares que se utilicen.
Ya no se trata de la disputa por la "supremacía nuclear", protegida por un
"paraguas" de negociaciones diplomáticas y una disputa sorda por áreas de
influencia ("Guerra fría" URSS-EEUU), donde las jugadas del enemigo se podían
prever, y, como en un juego de ajedrez, mover las piezas para neutralizarla,
sin que corra sangre ni estallen las ciudades del Imperio.
Es imposible, hasta para el experto más consumado, predecir el efecto que
produciría en los mercados internacionales globalizados y en los gobiernos del
mundo un estallido "nuclear fuera de control" (aunque sea de un solo
misil) en cualquier ciudad estadounidense, europea o israelí.
En un mundo trasnacionalizado y
altamente "interdependiente" donde las potencias y las empresas transnacionales
controlan países, mercados, gobiernos y procesos políticos, la "variable
nuclear" fuera de control en países como Corea del Norte e Irán saca de quicio a
los amos del mundo, ya que precisamente los excluye de la certeza del dominio
controlado.
Esta es la razón principal por la
cual las potencias ingresan en "estado de conmoción" cada vez que Irán (como lo
hizo la semana pasada) anuncia avances en su programa nuclear, o Corea del Norte
se niega a revelar sus arsenales.
Se trata, nada más y nada menos, que del "terrorismo nuclear" (como le
gusta decir a Bush y su pandilla de halcones), un proceso "impredecible" cuyo
curso el Imperio locomotora y sus socios no pueden determinar ni proyectar como
una variable de negociación en la ONU.
Y esto se explica por una razón principal: un solo misil nuclear "terrorista"
que estallara en EEUU o en Europa, y más allá de que Corea del Norte o Irán
fueran arrasados, colapsaría al sistema capitalista a nivel planetario, y
el efecto que podría desatar en los mercados y en los sistemas políticos, es
simplemente impredecible.
Este es el punto que explica porqué
las potencias tratan de neutralizar y/o destruir el programa nuclear iraní
(además del coreano) antes que desarrollen mayor potencia y capacidad de
alcance nuclear a cualquier ciudad de Europa, de EEUU, o de Israel.